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Friday, September 11, 2026

España, una década sin bajarse de la elite

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La goleada ante Nueva Caledonia (11-0) fue mucho más que una exhibición ofensiva. El triunfo permitió a España sellar su clasificación para los octavos de final del Mundial Sub-20 de Polonia y confirmó una tendencia que ya forma parte de la identidad de las categorías inferiores: La Rojita lleva una década compitiendo de manera ininterrumpida entre las mejores selecciones del mundo.

Desde aquella primera clasificación para las eliminatorias en Papúa Nueva Guinea 2016, España no ha faltado a una sola cita mundialista Sub-20. El billete para los octavos en Polonia supone, además, superar la fase de grupos por quinta edición consecutiva. Un dato que habla tanto de la calidad de las generaciones que van llegando como de la continuidad de un proyecto que lleva años funcionando.

El 11-0 ante Nueva Caledonia, récord de la selección en este torneo, reflejó la enorme diferencia entre ambos equipos, pero también la exigencia con la que España afronta incluso los encuentros en los que parte como clara favorita.

"Estoy muy contento porque mantuvimos la concentración durante los 90 minutos. Queríamos jugar este partido al máximo durante los 90 minutos y, al final, las chicas se esforzaron mucho para lograrlo", declaró el seleccionador David Aznar a FIFA.

El técnico ya piensa en el siguiente desafío y no quiere que el resultado ante Nueva Caledonia relaje al equipo. "Queremos seguir avanzando en el torneo y seguir ganando. Afrontaremos el partido contra China con la ambición de ganar los tres encuentros de este grupo. Ahora, necesitamos recuperarnos bien. La competición es cada vez más exigente; hay muy pocos días de descanso entre partidos, y vamos a intentar llegar en las mejores condiciones posibles".

Una generación acostumbrada a ganar

Los números explican por qué España llega a cada Mundial juvenil con la etiqueta de candidata. En categoría Sub-20, la selección disputó dos finales durante esta década: fue subcampeona en 2018 y conquistó el título en Costa Rica 2022.

Pero el dominio español va mucho más allá de esta categoría. Entre 2014 y 2024, la Sub-17 alcanzó las semifinales del Mundial en cinco ediciones consecutivas, con los títulos conquistados en 2018 y 2022 como grandes hitos. Y el salto definitivo llegó también con la absoluta, campeona del mundo en 2023.

Ese historial genera unas expectativas evidentes para las futbolistas que ahora compiten en Polonia. Sin embargo, dentro del vestuario prefieren convertir esa presión en ambición.

"No hablaría tanto de presión, sino más bien de que queremos ganarlo todo", afirma Alba Cerrato, autora de dos de los goles ante Nueva Caledonia. "Somos ambiciosas y queremos ganarlo todo".El mismo camino desde la base

Una de las claves del éxito español está en la continuidad. Las distintas selecciones trabajan bajo una filosofía común, lo que facilita que las jugadoras conozcan desde edades tempranas una determinada manera de entender el juego y que cada generación recoja el testigo de la anterior.

La plantilla que disputa el Mundial en Silesia es un buen ejemplo de esa transición. Ocho futbolistas nacidas en 2006 conviven con jugadoras de las generaciones de 2007, 2008 e incluso 2009. Entre las más jóvenes se encuentra Julia Torres, futbolista del Sevilla.

La conexión entre las diferentes generaciones también se traslada al terreno personal. "Son grupos diferentes, pero congeniamos enseguida", explica Pau Comendador. "Nos conocemos desde hace muchos años, aunque no participamos en el mismo Mundial [Sub-17 Femenino], y llegamos muy bien preparadas".

No se trata únicamente de acumular títulos juveniles. El objetivo es que las futbolistas estén preparadas para afrontar cada nuevo escalón de su carrera.

Cuando David Aznar asumió las riendas de esta generación Sub-20, uno de los principios del proyecto fue trabajar pensando también en el futuro de la selección absoluta. Pero el técnico insiste en que llegar al primer equipo no puede convertirse en una meta impuesta.

"No es un objetivo, no lo estamos fijando como tal", aclara. "Pero somos conscientes de que trabajamos con jugadoras que, como ya he dicho, podrían incorporarse a la selección absoluta a corto o medio plazo".

La prioridad, por encima de todo, es que las futbolistas acumulen experiencias que les permitan estar preparadas cuando llegue el momento de dar el salto.

"Para nosotros, es importante que ya conozcan este entorno con la Selección sub-20, para que cuando den el salto y puedan competir en torneos internacionales con la Selección absoluta, estén preparadas y sepan cómo es un torneo de esta magnitud, cuáles son sus exigencias y que sean mentalmente capaces de rendir al máximo".

Los resultados respaldan el camino elegido. España ha convertido la presencia habitual en las fases decisivas de los grandes torneos juveniles en algo prácticamente normal. Y esa normalidad, precisamente, es uno de los mayores indicadores del éxito del modelo.

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