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Wednesday, October 28, 2026

Furiosos con Donald Trump, los árabes y musulmanes de Estados Unidos castigan a los republicanos y vuelven con los demócratas

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En el rincón de Estados Unidos conocido como “la capital árabe” del país, Ibrahim Duhaini desbloquea su teléfono y deja ver unas imágenes que lo desvelan cada día. En una se ve a este médico estadounidense de origen libanés, sonriente, con una inmensa casa detrás, el hogar que su padre construyó para toda la familia en una aldea en el sur del Líbano. Pero, segundos después, Duhaini muestra otra fotografía que contrasta esa postal por otra de pesadilla: la misma construcción totalmente en ruinas tras un bombardeo israelí, con los campos de olivos destrozados. Tierra arrasada.

“Teníamos una casa de cuatro pisos, un huerto en nuestro jardín con más de 350 árboles, 27 frutas diferentes, manzanas, higos, piñones, nueces. Ya no hay nada”. Así, Duhaini describe la destrucción de la casa familiar en Mais el Jabal, cerca de la frontera con Israel, que fue bombardeada por el ejército israelí en el marco de la guerra de Estados Unidos contra Irán, que el presidente Donald Trump inició en febrero de este año. La familia huyó hacia Beirut.

Duhaini, que llegó a estudiar a Estados Unidos en 1997, recibe a Clarín en un café yemení de su ciudad, Dearborn, un distrito en las afueras de Detroit, en Michigan, donde se congrega la mayor concentración de árabes y musulmanes de Estados Unidos. La calle principal está repleta de restaurantes libaneses, sirios, yemeníes y negocios de ropa típica, como también agencias de turismo a Oriente Medio y abogados de inmigración especializados en la región. Se ven mezquitas, centros islámicos. Todos los carteles están escritos en inglés y también en árabe.

Ibrahim Duhaini en su oficina en Dearborn, Michigan. Foto:  Paula Lugones

La sensación en esta comunidad es hoy muy diferente a 2024, cuando esta corresponsal visitó la ciudad que entonces sufría un gran desencanto con Joe Biden y terminó inclinándose en su mayoría por el magnate republicano. “Trump nos traicionó”, dispara ahora Duhaini, que lo votó hace dos años, como muchos de la comunidad árabe musulmana de Dearborn, cuyo apoyo fue vital para que ganara entonces el estado clave de Michigan y se consagrara otra vez en la Casa Blanca.

Pero esos tiempos quedaron atrás: a días de las elecciones legislativas del martes próximo, buena parte de los habitantes de Dearborn se sienten frustrados, enojados y engañados por el presidente. La sensación es que van a castigar a Trump por haber fallado a sus promesas, por la guerra en Oriente Medio y por la economía, que impacta con fuerza en sus familias y empresas.

Una contienda clave

Las encuestas marcan que Abdul El Sayed, un médico demócrata socialista que se postula al Senado nacional por el estado de Michigan, podría convertirse en el primer senador árabe musulmán de la historia de los Estados Unidos. Pelea la carrera con el ex congresista republicano Mike Rogers, apoyado por Trump. Es un cargo clave para definir el control de la cámara alta y por eso el presidente estuvo este domingo de campaña en Michigan con su aliado.

Médico, musulmán y de origen egipcio, Abdul El-Sayed nació hace 41 años en Michigan y es una figura ascendente del progresismo demócrata. Su padre, Mohamed, llegó a Estados Unidos para estudiar ingeniería y, tras separarse de su esposa, lo crió junto a Jackie, una estadounidense. Así Abdul creció entre dos culturas, con frecuentes viajes a Egipto para visitar a su familia.

Estudió biología y ciencias políticas en la Universidad de Michigan, medicina en Columbia y obtuvo una prestigiosa beca Rhodes para doctorarse en salud pública en Oxford. Dirigió los departamentos de Salud de Detroit y del condado de Wayne, donde impulsó programas contra las deudas médicas y la contaminación, y para facilitar el acceso a medicamentos.

En 2018 perdió las primarias para gobernador frente a Gretchen Whitmer. Ahora busca llegar al Senado con el respaldo de Bernie Sanders y Alexandria Ocasio-Cortez.

Su campaña está marcada por duros choques con Trump, que lo atacó por su religión y origen, y con su rival republicano Mike Rogers, que lo vinculó con la Hermandad Musulmana, algo que El-Sayed niega. También lo tildan de "radical comunista", una acusación que los republicanos lanzan contra otros progresistas como Zohran Mamdani en Nueva York y James Talarico en Texas.

El-Sayed sostiene que esos ataques buscan desviar la atención del costo de vida. Propone salud universal, mayores impuestos a los multimillonarios, viviendas y medicamentos más baratos, menos influencia corporativa en la política, protección ambiental y más derechos laborales. Crítico de la ofensiva israelí en Gaza y del apoyo de Washington a Israel, también choca con sectores tradicionales del Partido Demócrata y organizaciones proisraelíes.

Abdul El-Sayed se postula por una banca al Senado. Foto: AFP

Las propuestas de El Sayed ahora seducen a Duhaini, que fue uno de los primeros en salir a manifestar públicamente su rechazo a Trump, a pesar de haberlo votado para que volviera a la Casa Blanca. En 2025 hizo público su descontento al organizar una marcha contra la guerra en el Líbano y acusar al presidente de haberles prometido paz y no haber cumplido.

Duhaini cuenta cómo fue el desencanto de la comunidad con Trump. “En 2024 vino a Dearborn, se reunió con nosotros y nos prometió que su agenda sería detener la guerra en Gaza y Líbano”, relata Duhaini, que participó de esa reunión, luego de que la comunidad manifestara su decepción con el ex presidente Joe Biden por los ataques a Gaza y Líbano y la ayuda incondicional a Israel.

“Trump dijo que era un hombre de paz, y de hecho firmó una placa en el que se comprometía a defender la soberanía del Líbano. Así que la mayoría de la población libanesa aquí votó por él. Pero lamentablemente la guerra no solo no terminó, sino que es aún peor”, afirma. “Hay bombardeos sobre casas, hospitales, escuelas, lugares de culto, y hasta los árboles”. Y allí muestra las imágenes de su casa familiar en ruinas.

Dearborn, en Michigan, es la ciudad con mayor concentración de musulmanes en Estados Unidos. Foto: Paula Lugones

“La mayoría de la comunidad musulmana y árabe en esta ciudad siente que ha sido traicionada”, afirma. Lo que sucede en Dearborn muestra una tendencia que podría extenderse en otros lugares del país. En Estados Unidos viven unos 5,5 millones de musulmanes, según el Pew Research Center, y alrededor de 3,7 millones de personas de ascendencia árabe. Ambas comunidades se superponen parcialmente.

Qué eligen los votantes de origen árabe

Según una encuesta de The Washington Post y la Universidad George Mason del 22 de octubre, el 58% de los votantes de origen árabe piensa apoyar a los demócratas el 3 de noviembre, frente al 34% que se inclina por los republicanos.

En su oficina en Dearborn, Faye Nemer, fundadora y directora ejecutiva de la Cámara estadounidense de Comercio con Oriente Medio y Norte de África, recibe a Clarín. La organización impulsa la inversión entre EE.UU y el mundo árabe y apoya el desarrollo de pequeñas y medianas empresas. Representan a 3.500 empresas a nivel nacional.

Nemer, descendiente de libaneses, también fue en 2024 una activa promotora de Trump entre la comunidad. Defraudados con Biden y sin promesas de cambio con Kamala Harris, “Trump se presentó como el presidente de la paz en Oriente Medio y además con una agenda de Estados Unidos Primero. Queríamos ver una reducción de la deuda nacional, más vivienda accesible, un costo de vida razonable”, cuenta la empresaria.

Fayer Nemer, de la Cámara estadounidense de Comercio con Oriente Medio y Norte de África, en Dearborn, Michigan. Foto: Paula Lugones

“Dos años después de su mandato, la política exterior es un desastre. Hemos entrado en otra guerra más en Oriente Medio, innecesaria, injustificada, indefendible y que no es nuestra, es la guerra de Israel”, señala.

Nemer continúa con dureza contra Trump. Dijo que aumentó el presupuesto de Defensa entre un 40% y un 50% y no redujo el gasto público. “La vivienda sigue siendo cara. La gente no tiene para pagar la hipoteca. La utilización del crédito está en su punto más alto, lo que indica que la gente está pidiendo prestado más allá de sus posibilidades y de su capacidad para pagar esa deuda”, señala. “Las empresas están sufriendo. Con el precio del diésel tan elevado, la logística se ve afectada y todas las partes de la economía se ven perjudicadas”.

El Partido Demócrata busca una oportunidad

En este contexto de indignación y frustración contra los republicanos, el Partido Demócrata ha buscado en los últimos dos años recomponer la relación con la comunidad, escuchando más intensamente sus preocupaciones que en 2024 porque comprendieron la influencia de los votantes árabe-estadounidenses, señala. Nemer, que supo trabajar para el triunfo de Trump, ahora está en campaña a favor de los candidatos demócratas, sobre todo para el senador El Sayed.

“Sus cualidades están muy por encima de su origen étnico o su fe. Se ha presentado como candidato para toda la gente, y tenemos muchos orígenes étnicos en el estado de Michigan”, señala.

Nemer no cree en las acusaciones de que Sayed es un socialista radical y anticapitalista. “Abdul ha interactuado con la comunidad empresarial cuando era funcionario de Salud. Desde su cargo, ofrecía un programa de atención sanitaria específicamente dirigido a empresarios. Ha trabajado con empresarios de varios sectores, entiende sus preocupaciones y busca ofrecer resultados tangibles”.

El Sayed sorprendió en la interna al imponerse contra todo pronóstico a la congresista Haley Stevens, candidata del establishment partidario y respaldada por figuras poderosas como el líder demócrata del Senado, Chuck Schumer, y la gobernadora Gretchen Whitmer. Ganó por un margen ajustadísimo, 48,5% contra 47,5%, pese a que su rival contó con una maquinaria publicitaria que gastó más de ocho veces lo destinado a su campaña.

Ahora va por más y busca hacer historia el 3 de noviembre y convertirse en el primer árabe-musulmán en el Senado. Pero él relativiza la trascendencia y afirma: “No me estoy postulando para ser un senador musulmán. Me postulo al Senado de Estados Unidos y resulta que soy musulmán”.

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