Le ganó al River de Fillol y Merlo, pero nunca pudo repetirlo: el desafío histórico de Sarmiento

A River, Sarmiento ya le encontró la vuelta. Lo tumbó en el Monumental en 2022, con los goles de Guido Mainero y Federico Andueza para el 2-1 (descontó Mammana), y volvió a festejar en 2025 con el 1-0 que firmó Iván Morales. Pero hay una espina que el Verde todavía no pudo sacarse: ganarle al Millonario en Junín. Para encontrar la última alegría en casa hay que retroceder nada menos que al 15 de enero de 1983. Sí, más de 43 años. Y un 3-1 que sigue esperando compañía.
Aquella tarde no fue una más. River llegaba por la 35ª fecha del Metropolitano 1982 y Junín se había puesto de gala. En la cantina, los choris largaban humo a metros del arco que da a la calle Gandini. Del otro lado, dirigentes y allegados acomodaban tres filas de sillas detrás del alambrado, junto a la pista de atletismo. “El club ponía las sillas. Eran tres filas que daban toda la vuelta… Y sólo se hacía para esos partidos”, recordó hace cuatro años Gustavo de la Llera en Olé. Fue un operativo de lujo para una visita de lujo.
Es cierto: ya no estaban Kempes, Ramón Díaz, Passarella ni Alonso. Pero ese River de José Ramos Delgado tenía nombres que imponían respeto: Fillol, Merlo, Messina, Alzamendi y Tapia. Por eso Federico Pizarro, DT de Sarmiento, había concentrado al plantel en el Casino de Oficiales del Regimiento del Grupo de Artillería 10. Había que tratarlo como una final. Y jugarlo igual.
Define Cano y el Pato Fillol no logra controlar. Será el 1-0.
El Verde salió con Benítez; Lamolla, Polo, Ortiz, De la Llera; Cordero, Corbanini, Cano; Montes, González y Luna. Un 4-3-3 elástico, pensado para amontonar gente cerca del área propia y salir a lastimar. “Fuimos a jugarlo como si se tratara del último partido de nuestras vidas”, contaba hace tiempo Horacio Cordero. No era una frase para la tribuna: era el libreto.
River avisó con Alzamendi, Corbanini hizo trabajar a Fillol y Messina sacudió el ángulo. También hubo una de Montes que Fillol no pudo retener: Jorge García apareció justo a tiempo para evitar el gol. Hasta que, a cinco minutos del descanso, Polo metió la cabeza y abrió el marcador. ¿Hubo falta al Pato? La crónica de la época sostuvo que sí, pero Carlos Espósito no la cobró. Gol, 1-0 y a aguantar.
El festejo de Mainero en el Momumental (AFP).
Aunque el segundo tiempo también tuvo de todo. Enrique Nieto reventó el travesaño y enseguida llegó el premio a la presión: Merlo se equivocó en la salida, Cano aprovechó, buscó a Bóveda y Luna empujó el centro con una definición suave. ¡2-0! Parecía resuelto, pero De la Llera bajó a Tapia en el área y García descontó de penal. Volvió el sufrimiento. Hasta que Montes ganó de arriba y, con un cabezazo, puso el 3-1 definitivo.
Ese triunfo no evitó el descenso de Sarmiento, aunque quedó tatuado en la memoria de Junín. “Ante River con un empate estábamos contentos… ¡y ganamos 3-1!”, resumió De la Llera. Desde entonces, el Verde volvió a amargar al Millonario, sí, pero nunca pudo reeditar aquella fiesta en su cancha. Ahora tiene otra chance de cortar la racha. Y que el recuerdo de 1983 deje, al fin, de ser el último grito en casa. Ese es el desafío: hacer historia otra vez.
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