"Estadio reparado, barrio arruinado": tras un mes y 1.700 terremotos, más de 200 personas siguen fuera de su hogar en Granada

Ha pasado un mes y los terremotos todavía siguen golpeando donde más duele. Y la realidad es que, antes de nada, ya había mucha vivienda en mal estado. La serie sísmica que arrancó el 14 de agosto en Alhendín y acumuló 1.693 terremotos hasta esta misma semana, convirtió al Zaidín en el barrio más castigado de Granada. Según documenta ElPaís, más de 200 personas todavía siguen sin casa. El Consorcio de Compensación de Seguros ha gestionado cerca de 50.000 solicitudes y la Junta ha activado 46,2 millones de euros en ayudas. Ayudas, denuncian los vecinos, que han ido a parar al estadio Los Cármenes y otros enclaves populares, no al barrio.
No es un terremoto, es un enjambre. Recordemos el primer temblor de magnitud 3,7 en La Zubia. Horas después llegó el golpe fuerte: magnitud 4,8 con epicentro en Alhendín, sentido en más de 200 municipios. El 18 de agosto se repitió, esta vez cerca de Gójar.
Desde entonces, el Instituto Geográfico Nacional sumó terremotos casi a diario, aunque solo se alertó del primero: 1.500 confirmados el 8 de septiembre, 1.693 apenas una semana después. Casi todos por debajo de magnitud 2 y a menos de diez kilómetros de profundidad, la combinación perfecta para sentirlos sin que rompan nada. Aun así, el IGN recibió más de 22.900 cuestionarios ciudadanos.
200 personas sin casa. Y algunos evacuados siguen sin hogar. 117 residentes del Centro Psicopedagógico Reina Sofía, centro para personas con discapacidad intelectual severa que depende de la diputación provincial, permanecen repartidos en varias sedes de la provincia: los daños en su edificio de Armilla son serios y la obra no será rápida.
Sumemos otras 100 personas entre una urbanización de 42 viviendas en Las Gabias y un bloque de 36 pisos en Armilla, sin fecha de retorno todavía. En la capital, 85 viviendas permanecen desalojadas: 24 de sus inquilinos duermen en un albergue municipal y el resto se reparte entre casas de familiares y segundas residencias.
Por qué el Zaidín. La cuenca granadina se asienta sobre casi tres kilómetros de sedimentos que amplifican las ondas sísmicas, un fenómeno parecido (aunque a otra escala) al de Ciudad de México. La catedrática de geología Ana Crespo Blanc nos lo resumió así: mejor una casa en el Albaicín, sobre roca firme, que en el Zaidín, sobre terreno blando.
No es casualidad: el barrio debe su nombre al árabe "saedín", "brazo de agua", por asentarse entre los ríos Genil y Monachil. El Ayuntamiento revisó 4.225 viviendas solo en esta zona y catalogó 21 edificios como inhabitables. El 3 de septiembre, decenas de vecinos del Zaidín salieron a la calle para exigir ayudas y soluciones concretas; ocho días después, una segunda ronda de inspecciones sumó tres desalojos más, dos en la avenida de Barcelona y uno en la calle Óscar Romero.
Cinco mudanzas y una ruina. José Vaca, vicepresidente de la comunidad de la urbanización San Francisco III en Las Gabias, recuperó su piso el viernes pasado junto a los vecinos de otros 123 pisos de su bloque. Antes tuvo que mudarse cinco veces: de casa de su suegra a la de unos amigos en la costa granadina, luego con otros amigos en Almería, de vuelta a casa de su suegra y, por último, al piso de su cuñada. "Es un descontrol, se siente uno como desahuciado", resume.
Por su bloque pasaron técnicos del CSIC, del Instituto Torroja, de Intemac y del GAVE, el grupo de arquitectos voluntarios que reúne a 300 profesionales andaluces y que ya trabajó en la dana de Valencia. Antonio Vargas, uno de sus arquitectos, contó que en Ogíjares encontró a una madre durmiendo en el coche con su hijo por miedo a las réplicas y que el niño salía a jugar de vez en cuando. El propio GAVE puso la primera bandera roja (edificación peligrosa por daños graves en su estructura) a 60 inmuebles, ocho de ellos en Gójar. Estaban deshabitados y ya en estado ruinoso. Hoy están derruidos.
Los datos, actualizados. Sumando las 206 viviendas del Residencial San Francisco II incluidas, la Agencia de Emergencias de Andalucía realizó 1.188 inspecciones técnicas, el 112 gestionó 8.186 comunicaciones y 5.784 emergencias, y el Ayuntamiento activó planes de emergencia en 31 municipios. El Consorcio de Compensación de Seguros pasó de 12.531 solicitudes el 21 de agosto a 41.228 el 2 de septiembre y a 49.092 esta semana: 42.100 corresponden a viviendas y comunidades de propietarios, algo más de 2.300 a comercios y almacenes, y el resto a vehículos y otros bienes.
Granada capital encabeza las peticiones, con 25.468, seguida de Armilla (4.300) y Ogíjares (algo más de 3.000); el enjambre también dejó solicitudes en 23 localidades de Málaga, 22 de Jaén y 15 de Almería. El coste ya rondaba los 105 millones de euros a principios de septiembre, y el Gobierno central preveía superar los 100 millones en indemnizaciones. La Junta, por su parte, repartió sus 46,2 millones así: ocho para reforzar viviendas sin cobertura del Consorcio, 7 para los ayuntamientos afectados, 15 para la cuarta fase de rehabilitación de Santa Adela (12 edificios y 150 viviendas, algunas para sustituir por construcción nueva) y 4 para la Alhambra, que también necesitó revisión estructural.
Las respuestas, en espera. El Grupo Municipal Socialista denunció que los desalojos seguían notificándose de forma verbal, sin certificado oficial, y reclamó al Ayuntamiento un plan de alquiler para las familias sin alternativa. El teléfono de atención psicológica va camino de las 600 llamadas. En Santa Adela, un proyecto de renovación urbana aparcado durante años volvió a la mesa como posible solución para los edificios más deteriorados.
Para quienes no tienen seguro (porque no, los seguros no suelen cubrir terremotos), queda el Real Decreto de 2005 sobre subvenciones por catástrofes, que cubre el 50% del coste de las reparaciones. El Gobierno prevé declarar en septiembre una emergencia de Protección Civil en las localidades más afectadas (lo que antes se llamaba zona catastrófica), un paso que permitiría cobrar hasta el 100% a quien no tenga póliza. Carlos Cuerpo, vicepresidente primero y ministro de Economía, prometió 250 peritos dedicados y calcula que las viviendas se tasarán en tres o cuatro meses, así que a final de año cada afectado debería saber cuánto y cuándo va a cobrar.
Quién paga los platos rotos. Para reclamar al Consorcio hace falta una condición innegociable: tener una póliza en vigor (de hogar, de comunidad o de vehículo) en el momento del terremoto. Las pólizas nuevas arrastran un periodo de carencia de siete días naturales, así que contratar un seguro después del primer temblor no sirve para cubrir daños ya producidos.
En viviendas y comunidades de propietarios, eso sí, el Consorcio no aplica franquicia. Otra cosa distinta es si el barrio contará con suficientes pintores, albañiles y manitas disponibles para acometer todas las obras a la vez.
Imágenes | Álvaro Dallas
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