Charlyn Corral, el Balón de Oro a una vida de superación
Hay historias que empiezan mucho antes de pisar un terreno de juego. La de Charlyn Corral comenzó cuando apenas tenía tres meses de vida, con una lucha por sobrevivir. La mexicana, ex del Levante y el Atlético de Madrid y ahora en el Pachuca, sufrió un colapso y la rotura de un pulmón que obligaron a practicarle una traqueotomía de urgencia y la mantuvieron varias semanas batallando por su vida. Aquella niña se ha convertido hoy en la mayor goleadora del mundo y ha escrito su nombre en el Balón de Oro.
A sus 35 años, la delantera del Pachuca conquistó en Londres el Trofeo Gerd Müller, que distingue a la mejor delantera del año, y se convirtió en la primera futbolista mexicana en recibir un galardón en esta prestigiosa ceremonia. Un reconocimiento que premia sus goles, pero que también simboliza una trayectoria de perseverancia, sacrificios y capacidad para superar las dificultades.
Las cifras respaldan su hazaña. Charlyn disputó 46 partidos y marcó 43 goles, además de repartir 11 asistencias. Unos registros extraordinarios que la sitúan entre las grandes goleadoras del fútbol mundial. En el palmarés del Trofeo Gerd Müller sucede a la azulgrana Ewa Pajor.
“Estoy muy feliz de estar aquí, ser una mexicana, ser la primera mexicana recibiendo un reconocimiento”, afirmó emocionada al recoger el premio. “Después de veinte años de carrera, hoy me doy cuenta que el trabajo, el esfuerzo y la disciplina han valido la pena. Cuando haces las cosas con el corazón todo vale la pena”, añadió.
Detrás de los aplausos también hay momentos difíciles. Corral recordó en una entrevista con TUDN las críticas recibidas y las etapas en las que llegó a plantearse abandonar. Una cara menos visible del éxito que la futbolista quiso reivindicar al repasar todo el camino recorrido.
“Todo es lindo, todos te aplauden, pero en esos momentos te acuerdas de la oscuridad, de críticas, de momentos donde quise tirar la toalla”, confesó.
La mexicana debutó con su selección a los 13 años y, después de más de dos décadas de carrera, encontró en Londres una recompensa que le permitió mirar atrás con emoción. “Hoy es la cereza del pastel, es ese elogio que yo misma me doy y que me dice que todo valió la pena”, explicó.
La jugadora también agradeció al Pachuca, al cuerpo técnico, a sus compañeras y a su familia, fundamentales en su trayectoria.
Su recorrido incluye una etapa en España, donde defendió las camisetas del Levante y del Atlético de Madrid. También apostó por su formación académica y cursó un máster en International Sports Management en ESBS–European Sport Business School, compaginando el fútbol de élite con sus estudios
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