Las Condes y el MOP comienzan los trabajos de las mallas dinámicas en San Carlos de Apoquindo después del aluvión

A casi tres semanas del aluvión registrado en Las Condes y tras un atraso en las obras precisamente por las condiciones climáticas, finalmente los trabajos para instalar mallas de contención empezaron.
Debido a la erosión del terreno por un incendio en diciembre de 2025, la destrucción de la capa vegetal y las condiciones climáticas extremas, propias del fenómeno de El Niño más potente desde que existe registro, en febrero se produjo el primer episodio aluvional.
Debido a lo anterior, la Municipalidad de Las Condes, el Ministerio de Obras Públicas y el Club Deportivo de Universidad Católica (dueño del terreno) comenzaron a idear un plan con el objetivo de actuar como contención, el que consiste en cinco mallas o barreras dinámicas.

El proyecto, dado a conocer en agosto por La Tercera, ya existe en otras comunas y tomó relevancia debido al segundo aluvión -el del reciente 8 de octubre-, esta vez de mucho mayor envergadura, con viviendas seriamente afectadas, calles con barro y autos volcados, totalizando daños por casi US$ 200 millones.

Estos trabajos, según dijo la alcaldesa de Las Condes, Catalina San Martín, estaban planificados para arrancar el sábado 10 de octubre, pero finalmente comenzaron el pasado viernes 23.
Desde la municipalidad explican que “el jueves 22 de octubre, autoridades municipales y de la Dirección de Obras Hidráulicas (DOH) hicieron entrega del terreno a la empresa Geobrugg Andina, dando inicio formal a las obras de habilitación de caminos e instalación de las barreras dinámicas de control aluvional”.
Un día después “comenzaron los trabajos de habilitación de caminos. Actualmente, la empresa trabaja todos los días desde las 7 de la mañana. De acuerdo con el contrato, ésta dispone de 90 días corridos para completar las obras, contados desde la entrega del terreno, realizada el 22 de octubre”.
“Es importante aclarar que no hubo un retraso por incumplimiento contractual, sino una reprogramación de la entrega del terreno producto de la emergencia climática. Además hubo un cambio en la morfología de los suelos post incendio y primer aluvión”, añaden.
El contrato fue firmado por la empresa en septiembre. Posteriormente, la municipalidad solicitó las pólizas y garantías correspondientes y, una vez recibidas, procedió a su firma. Luego, el 5 de octubre se programó la entrega del terreno para el jueves 8 de octubre, “precisamente el día en que ocurrió el aluvión”, explican desde la municipalidad.

“Este evento modificó significativamente el cauce y las condiciones de la quebrada. Una vez superadas las lluvias posteriores y la situación de riesgo, se realizaron nuevas inspecciones en terreno para evaluar las condiciones tras el aluvión, lo que permitió concretar la entrega el 22 de octubre”, añaden.
Las denominadas barreras son mallas flexibles de acero de alta resistencia, las que bloquean el paso de piedras y rocas, dejando que solo fluya el agua por la quebrada o camino, generando mucho menos daño.
Este proceso disminuye la energía cinética del impacto, deformando las mallas, y activando además unos frenos estructurales.
El sistema también contará con sensores que permitirán monitorear minuto a minuto el nivel de llenado y colmatación de las mallas, permitiendo así llevar un registro y tomar medidas a tiempo, así como poder programar las mantenciones correspondientes.
El proyecto desarrollado en Las Condes tiene una capacidad total de retención de más de 14.250 metros cúbicos de material, e implicará una inversión de $ 754 millones aportados por el Ministerio de Obras Públicas (MOP).
Aunque los aluviones tienen un impacto directo en la ciudad, las mallas dinámicas no se instalan en la misma urbe, sino que cuatro kilómetros hacia el interior de la precordillera, a 1.400 metros de altura, con el objetivo de contener el material mucho antes de que llegue a zonas pobladas, incluyendo viviendas, centros de salud, colegios y universidades, como ocurrió recientemente en San Carlos de Apoquindo.
Los preparativos de otros municipios
El feroz aluvión implicó poner la atención en varios que se encuentran en zonas cordilleranas, los que han comenzado a adoptar medidas para prevenir este tipo de desastres o gestionar mejor las crisis si algo así ocurre.
Ese es el caso de Lo Barnechea, municipio dirigido por Felipe Alessandri. En sus quebradas la comuna ya tiene mallas dinámicas, plataformas que sirven para contener el barro, las piedras y los sedimentos. Están instaladas tras un aluvión en 2021 y requieren limpieza y mantención.

En Lo Barnechea el municipio ha desarrollado durante todo el año un trabajo de prevención, lo que incluye inversiones en infraestructura, limpieza de cauces, monitoreo de quebradas y preparación de equipos de emergencia, bajo la creencia, dicen en el municipio, de que no se puede comenzar a trabajar recién cuando hay pronósticos de lluvia. Ahí se gastan 28 mil UF anuales en un programa de limpieza y mantención de cauces, así como 4 mil UF anuales en mantención de sumideros y retiro de sedimentos e inversión en maquinaria e infraestructura. Además hay monitoreo de puntos críticos.

El alcalde indica que “los últimos temporales han demostrado la importancia de ese esfuerzo, pero no podemos confiarnos. Por eso seguimos insistiendo ante el MOP en la limpieza de las mallas dinámicas y, al mismo tiempo, ya estamos preparándonos para enfrentar las altas temperaturas y el riesgo de incendios durante el verano. Nuestra responsabilidad es anticiparnos a las emergencias, no esperar a que ocurran para actuar”.
En La Reina, donde el alcalde es José Manuel Palacios, se ha implementado un plan que contempla la limpieza de sumideros, el monitoreo de la quebrada de San Ramón con vuelos de drones y sensores de caudales de agua, además de la entrega de información a vecinos como gráficos y planes preventivos. También se aporta con sacos de arena y nylon, se hacen podas y talas preventivas y hay gestiones con empresas como Enel y Aguas Andinas ante cualquier emergencia.
El alcalde señala que “estamos reforzando el monitoreo de la quebrada de Ramón mediante drones y sensores que permiten vigilar el caudal de agua en tiempo real, además de supervisar el canal San Carlos y la quebrada Caballero de la Montaña, esta última en coordinación con Peñalolén”.

En La Reina también anunciaron un “Plan de Evacuación” que pone el foco en las zonas afectadas por el aluvión de 1993. Ahí se identificaron algunas “zonas seguras” -como las avenidas Francisco Bilbao y Fernando Castillo Velasco- además de la instalación de señalética de emergencia y la creación de un sistema de mensajería SMS con las alertas.
Otra comuna cerca de la cordillera es Peñalolén, dirigida por Miguel Concha, donde el municipio ha estado utilizando infraestructura para el resguardo de aluviones tras el ocurrido en 1993 en la quebrada de Macul. Ahí ya se han construido siete piscinas decantadoras en 1994, con una capacidad de 450 mil metros cúbicos.
Hay otra quebrada -Nido de Águila- donde hay 13 piscinas, aunque más pequeñas. La semana pasada, en tanto, equipos del Ministerio de Obras Públicas y del Gobierno Regional Metropolitano junto con la Municipalidad de La Florida trabajaron en sacar el barro.
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