"Mis amigos me pagan por cuidar a sus hijos junto con los míos. Es una forma gratificante de ganar 400 dólares a la semana como ama de casa"

Rachel Meghan Quint es madre a tiempo completo desde que nació su hijo, en 2024. Cuando ella y su marido analizaron las opciones de guardería descubrieron que algunos servicios de su zona comenzaban en unos 1.400 dólares al mes incluso por unas pocas horas semanales. Quint llegó a la conclusión de que no tenía sentido aceptar un trabajo de tiempo completo si buena parte del salario terminaría destinado al cuidado infantil.
La pareja decidió que su marido conservaría su empleo y ella permanecería en casa mientras realizaba trabajos independientes de escritura siempre que podía. La rutina cambió a finales de 2025, cuando una amiga embarazada que tenía dos empleos como docente le preguntó si podía cuidar también a su hija algunas horas por semana.
Quint aceptó y comenzó cuidando a la niña unas diez horas semanales. Cuando nació el segundo hijo de su amiga, pasó a ocuparse en algunos momentos de dos niños pequeños y un recién nacido al mismo tiempo.
Lejos de resultarle imposible, descubrió que podía integrarlos a la rutina que ya tenía con su propio hijo. “Un niño más no supone tanta diferencia”, asegura.
El acuerdo entre amigas terminó convirtiéndose en un pequeño negocio
Otros padres del círculo social de Quint supieron que estaba cuidando niños y comenzaron a preguntarle si podía hacer lo mismo con sus hijos. Ahora tiene tres clientes regulares.

La experiencia no apareció de la nada. Antes de convertirse en madre Quint había trabajado como niñera, docente extraescolar y asistente en una biblioteca infantil. Está acostumbrada a organizar actividades con niños y suele llevar a su propio hijo a cuentacuentos y propuestas para menores en el vecindario.
También disfruta del trabajo. Para ella, “los niños son divertidos y creativos”, y valora observar cómo descubren cosas por primera vez. Su hijo obtiene además una ventaja: como no asiste a la guardería, compartir tiempo con otros niños le permite socializar.
Claro que existen dificultades. A veces aparecen conflictos entre los menores y Quint debe separarlos durante unos minutos; otras, alguno extraña a sus padres o no quiere participar de una actividad. También puede complicarse la jornada si una familia se demora en recoger a su hijo y ella tiene trabajos de escritura pendientes.
Cobra 25 dólares por hora y gana unos 400 semanales
Quint cobra 25 dólares por hora. Definió la tarifa después de consultar con amigos que trabajan de manera profesional como niñeras y reconoce que tal vez podría pedir algo más, pero suele cobrar menos porque sus clientes son personas conocidas.
Sus ingresos varían según cuántas horas necesiten las familias, aunque calcula que obtiene alrededor de 400 dólares adicionales por semana. Además, puede seguir realizando trabajos independientes de escritura entre los turnos de cuidado.

El dinero ayuda a cubrir los gastos familiares sin obligarla a renunciar al objetivo que motivó la decisión original: quedarse en casa con su hijo.
Quint no sabe cuánto tiempo mantendrá este sistema, en especial porque quiere tener un segundo hijo. Sin embargo, mientras resulte compatible con su familia, piensa seguir haciéndolo.
Para ella, el beneficio no es solo económico. “Realmente disfruto ayudar a mis amigos”, asegura. Haber encontrado una forma de combinar cuidado, amistad, ingresos y tiempo con su propio hijo convirtió una necesidad financiera en una actividad que considera genuinamente gratificante.
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