Cómo El Niño alimentó el crecimiento explosivo del huracán Polo

La tormenta rompe récords mientras existe la posibilidad de que vuelva a tomar fuerza en el Pacífico.
El huracán Polo está escribiendo un nuevo capítulo en los libros de récords.
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Los expertos calculan la intensidad y fuerza de una tormenta usando algunas métricas diferentes. Una de ellas es la velocidad de los vientos sostenidos, parámetro que determina la asignación de categorías.
Otra es la presión central de una tormenta, medida por aviones llamados cazahuracanes que vuelan dentro de su ojo. Cuanto menor es el número, más fuerte es la tormenta.
El martes, a medida que el huracán Polo se intensificaba, su presión central bajó a 892 milibares.
Pocas tormentas en esta parte del mundo llegan a ser tan intensas como lo fue Polo el martes por la tarde. En 2025, el huracán Melissa impactó Jamaica después de que su presión se desplomara a 892 milibares, lo que la convirtió en la tercera tormenta más intensa de la que se tiene registro en el Atlántico.
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Los registros históricos del Pacífico oriental --la parte del océano que bordea América del Norte-- no son tan completos, pero el huracán Patricia de 2015 sigue siendo el referente por excelencia. Patricia ostenta el récord de todo el hemisferio occidental, con una presión mínima de 872 milibares y vientos máximos sostenidos de 346 kilómetros por hora.
Es solo en el Pacífico occidental, más cerca de Asia, donde las tormentas a menudo se vuelven más fuertes; la presión más baja registrada allí fue la del tifón Tip en 1979, que bajó a 870 milibares.
Polo se ha debilitado un poco desde el martes, y su presión ha vuelto a subir. Pero, a medida que atraviesa una reestructuración que es común en tormentas intensas, podría recuperar fuerza en los próximos días.
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Por lo general, cuando la presión de una tormenta baja tanto como lo hizo la de Polo, le siguen vientos feroces.
Pero Polo es inusual: estaba casi estacionado, y sin embargo, seguía fortaleciéndose. Típicamente, a medida que un huracán de movimiento lento se arremolina, extrae agua más fría de las profundidades del océano. Esa agua fría asfixia el suministro de calor de la tormenta, lo que provoca que se debilite.
No es el caso de Polo. La tormenta está situada sobre una columna de agua profunda y excepcionalmente cálida. No hay agua fría debajo que actúe como freno, lo que deja mucho combustible de alto octanaje para que Polo continúe intensificándose durante los próximos días.
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La causa son unas aguas inusualmente cálidas frente a la costa occidental de México, intensificadas por El Niño. Este fenómeno climático desplaza agua cálida del océano a través del Pacífico tropical, alterando los patrones meteorológicos globales en el camino. Tiende a suprimir el desarrollo de huracanes en el Atlántico, pero actúa como una incubadora para tormentas como Polo en el Pacífico oriental.
Este año, las temperaturas de la superficie del mar han estado rompiendo récords a medida que El Niño cobra fuerza. Las temperaturas del océano cerca de Polo son de 31 grados Celsius, aproximadamente 1,6 grados Celsius por encima de lo normal.
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Los científicos están divididos sobre si el cambio climático está haciendo que El Niño sea más frecuente e intenso. Pero incluso sin El Niño, las temperaturas de la superficie del mar han estado aumentando durante años a medida que los océanos absorben el exceso de calor atrapado en la atmósfera por los gases de efecto invernadero.
Judson Jones es meteorólogo y reportero del Times; pronostica y cubre condiciones climáticas extremas.
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