“Alcaldes, el tránsito tiene solución técnica, no política”

Es cierto que el tráfico es un grave problema en nuestras ciudades, pero gran parte de la responsabilidad no recae en los usuarios de las vías, sino en quienes las diseñan, pues ni siquiera cumplen con las normas de los incompletos manuales del Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC). Los municipios no cuentan con personal capacitado en el área de diseño vial urbano. Hay mucha buena voluntad, pero poco conocimiento técnico, y adolecen de equipos y sistemas informáticos. En los pocos municipios que tienen ingenieros trabajando en el área de movilidad, encontramos personas tal vez muy hábiles en su especialidad, pero no en diseño vial urbano o tráfico. Lamentablemente, esa especialización no se enseña en el Perú, ni se le brinda la importancia debida. Se piensa que la ingeniería vial se limita solo a las carreteras, un enfoque que no es aplicable a las ciudades.
El desconocimiento del diseño vial urbano genera intersecciones mal diseñadas, semáforos y señales inadecuados; esto confunde y pone en riesgo la vida de los usuarios (conductores, motociclistas, ciclistas y peatones) y lleva a que cada uno se mueva en las vías como mejor le parece. Si a ello añadimos la falta de educación vial, las pocas sanciones de tránsito y la ausencia de auditoría y fiscalización del diseño vial, cada cual termina haciendo lo que le da la gana.
Cuando se solicita a un ingeniero diseñar una o varias intersecciones, este, a fin de poder ofrecer la solución más barata, eficiente y duradera en el tiempo, debe seguir los siguientes pasos:
- Conocer la demanda mediante conteo de automotores, bicicletas, peatones, etc.
- Proyectar esa demanda a futuro para estimar la vida útil de la obra (5, 10 o 50 años).
- Modelar diferentes soluciones a partir de esa proyección con software especializado. Siempre modelando de menos es más y procurando una solución económica y urbanísticamente coherente.
- A partir de la modelación, diseñar en detalle la solución que sea operativamente mejor. ¡Nunca diseñar antes de evaluar!
- Solicitar la auditoría del diseño por un tercero independiente para validarlo.
- ¡Construir!
En unos 50 días se tiene el diseño de la intersección; si son varias, se trabaja en paralelo para ahorrar tiempo. Luego de ello, se procede a ejecutar la construcción.
Llama la atención que en Lima se haya proyectado la construcción de unos 60 puentes, pasos elevados o “flyovers”, sin que, hasta donde tengo conocimiento, así como los ingenieros con los que coordino, exista una adecuada evaluación de ingeniería que evalúe diseños más baratos, eficientes y urbanísticamente coherentes. Es decir, no se habría efectuado ninguno de los cinco primeros pasos señalados, sino solo el sexto. El ingeniero habría justificado solamente el puente que se va a construir, pero sin analizar seriamente alternativas más baratas y eficientes. En diseño vial urbano, los puentes o las vías subterráneas, por ser más costosos, son lo último que se considera como solución; pero, si esa es la alternativa adecuada, debe ejecutarse. Un puente sin mayor estudio traslada la congestión de un punto a otro. El rediseño de todas las intersecciones de una avenida, así como la correcta señalización y semaforización, pueden lograr una eficiencia vial mucho más barata y eficiente que la construcción de un puente en un punto arbitrario que, además, deteriora el entorno urbano. No conozco ciudades del primer mundo que hayan solucionado su problema de tráfico construyendo esos “flyovers”.
Antes de pensar en construir un puente sobre una avenida en la ciudad, pidamos a los ingenieros especialistas en diseño vial urbano que formulen alternativas óptimas mediante el rediseño adecuado de las intersecciones que conforman la avenida y de acuerdo con estándares internacionales.
Por otro lado, en cuanto a la ampliación de la Vía Expresa Sur, esta debió construirse de manera subterránea y con accesos controlados, como corresponde precisamente a una vía expresa. Sí, su construcción habría sido más costosa inicialmente, pero, a la larga, mucho más eficiente en términos económicos y más amigable con el entorno urbano. Sobre ella se habrían colocado jardines, lugares de descanso, centros comerciales, etc., generando una maravillosa dinámica social. Se ha desperdiciado la oportunidad de ahorrarle muchísimas horas en el tránsito a la población. Ahora toca corregir, pero con inteligencia. No se pueden colocar puentes en cada cruce porque malograrían el entorno urbano de la zona, perjudicando a los vecinos y, encima, no conectarían con la autopista. No se pueden colocar semáforos en cada cruce porque esa solución es incompatible con una vía expresa; sería como botar la inversión al agua. Dado el error cometido, se requiere, por fin, escuchar a los especialistas que conocen realmente el tema para encontrar una solución adecuada que sea eficiente, segura y coherente con el entorno urbano.
Trabajemos por mejores ciudades en nuestro país, con diseños realmente buenos, hechos por especialistas, no por quienes dicen que saben o creen saber. De esa manera, comenzaremos a mejorar la movilidad en nuestro Perú en favor de las personas.
Es importante recordar que la movilidad de una ciudad moderna necesariamente consiste en un buen diseño de intersecciones, un buen sistema de transporte público, una buena red de autopistas y redes de transporte para usuarios vulnerables. Pero todo esto requiere especialistas que sepan del tema para hacer bien las cosas. Basta de dejar esta monumental tarea a los que no reconocen un buen diseño de uno desastroso.
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