Primavera gris: cómo cuidarte y apoyar a tus cercanos durante esta temporada crítica para la salud mental

Días más largos, más luz y una renovación en la rutina. Así suele cambiar la vida de los chilenos con la llegada de la primavera. Las copas de los árboles vuelven a llenarse de verde y las temperaturas comienzan a aumentar. Sin embargo, en esta época del año, también aparece con fuerza un fenómeno de la salud mental: un aumento de las tasas de mortalidad por suicidio.
“No es un mito”, comienza a explicar la Dra. Consuelo Ponce de León, psiquiatra de la Clínica Universidad de los Andes, a La Tercera.
Existe un patrón estacional en el aumento de muertes por suicidio que comienza durante la primavera, a partir de septiembre, y alcanza sus meses de mayor incidencia entre octubre y noviembre.
Pero no solo tiene que ver con la llegada de las fiestas y el calor, después de varios meses gélidos y más oscuros, con menos actividades. Según la doctora, son más los elementos que hacen que esta época sea más vulnerable para muchas personas.
Esto es lo que debes saber sobre la primavera gris —concepto utilizado para describir el aumento de síntomas depresivos durante esta estación— y cómo cuidarte o cuidar a tus cercanos, que pueden estar viviendo momentos difíciles.
El aumento de suicidios durante la primavera en Chile
En salud mental, la primavera gris suele relacionarse a varios factores. Entre ellos, los cambios en el horario de sueño y rutinas, presión social por “sentirse bien” o disfrutar la estación, cambios en los niveles de energía y ánimo, entre otros.
En Chile además, la primavera coincide con las Fiestas Patrias, celebraciones que también suelen implicar presiones de disfrutar más, estar al aire libre, tomar bebidas alcohólicas y “disfrutar” más.
Sin embargo, según explica la Dra. Ponce de León, este fenómeno no se explica únicamente por la llegada de las fiestas o los cambios propios de esta época. También existe un factor asociado a la luminosidad: la regulación de ciertos neurotransmisores puede afectar particularmente a las personas con trastornos del ánimo.
Y, por otra parte, “hay distintos factores desencadenantes de una crisis”, asegura la especialista. “Uno de ellos es el consumo de alcohol, ya que muchas personas que han muerto por suicidio se encontraban bajo sus efectos”.
También pueden influir el consumo de otras drogas, haber suspendido un tratamiento farmacológico para una patología psiquiátrica o atravesar crisis de dolor asociadas a enfermedades crónicas u oncológicas.
A esto se suman factores psicosociales, como estar enfrentando recientemente problemas legales, matrimoniales o económicos, pérdidas, duelos, humillación o exposición pública, bullying escolar, conflictos interpersonales, discusiones, separaciones o aislamiento.
Además, los especialistas en salud identifican un grupo más vulnerable: los hombres de edad media o mayores de 50 años que “constituyen una población especialmente sensible durante estas épocas”.
“Por eso, es importante dejar claro que no se trata de un mito y que durante estos meses debemos estar especialmente atentos”.
Las señales de alerta de que una persona atraviesa una crisis
Una de las primeras señales de alerta ocurre cuando una persona manifiesta directamente que está pensando en suicidarse. También pueden aparecer otras conductas, como escribir cartas de despedida, publicar mensajes relacionados con el suicidio en redes sociales o comunicar estas ideas a familiares.
Otra alerta particularmente importante es que la persona comience a buscar o planificar un método para suicidarse.
Ponce de León enfatiza que el principal factor de riesgo es haber tenido un intento previo. “Si una persona ya ha realizado un intento, presenta un mayor riesgo, independientemente de si tiene un trastorno bipolar u otro trastorno del ánimo”.
Pero las señales no siempre son explícitas. También es necesario observar cambios importantes respecto del comportamiento habitual.
Que alguien comience a aislarse, esté más silencioso o solitario, deje de asistir al colegio, la universidad o el trabajo, o abandone actividades que antes realizaba puede ser una señal de alerta.
“En general, cualquier cambio importante en su patrón habitual de comportamiento puede ser una señal de alerta”.
¿Qué hacer si sospechas que alguien piensa en suicidarse?
Ante la sospecha de que una persona está atravesando una crisis, uno de los primeros pasos es contenerla y preguntarle directamente si está pensando en suicidarse.
Contrario a lo que se creen, hacer esto no aumenta el riesgo, según la doctora.
“Existe el mito de que hacer esta pregunta podría aumentar la posibilidad de que lo haga, pero esto no es así. Cuando una persona está pensando en suicidarse, poder hablarlo puede generar alivio”.
La conversación debe realizarse con cuidado y sin juzgar. La recomendación es intentar comprender el contexto que está llevando a esa persona a pensar de esa manera y validar su emoción.
“Eso no significa estar de acuerdo con ella. Hay que ser categóricos en señalar que el suicidio no es una solución y que, al hablar sobre lo que está ocurriendo, pueden aparecer otras alternativas para enfrentar el problema”, aclara la psiquiatra.
En este escenario cobran importancia los primeros auxilios psicológicos y la escucha activa. A veces, dice la especialista, simplemente escuchar sin interrumpir puede ser de ayuda.
Durante una crisis, además, la persona no debe quedarse sola. Es importante que permanezca acompañada por un familiar o alguien cercano y, si es posible, restringir su acceso a aquello que pueda utilizar para hacerse daño.
Si se trata de una crisis aguda y no existe alguien que pueda acompañarla, está disponible el *4141, línea de ayuda telefónica que funciona las 24 horas durante todo el año y es atendida por psicólogos capacitados en primeros auxilios psicológicos.
Herramientas para ayudar a una persona en crisis de salud mental
La ayuda no termina cuando pasa el momento más crítico. A corto y mediano plazo, también es importante que la persona mantenga, dentro de sus posibilidades, una rutina y horarios relativamente estables para levantarse y acostarse.
El sueño es especialmente relevante. “El insomnio es un factor de riesgo y durante la noche pueden aumentar los pensamientos suicidas”, explica la doctora.
Aunque durante una crisis una persona pueda no estar en condiciones de asistir al trabajo, la especialista señala que tampoco es recomendable que permanezca todo el día en cama.
Levantarse, salir de la casa y mantener actividades cotidianas, de acuerdo con sus posibilidades —como ocuparse de sus hijos o mascotas— puede contribuir a mantener cierta estructura.
A largo plazo, además, se requiere seguimiento de un equipo especializado. Psicólogos, psiquiatras o médicos capacitados pueden ayudar a abordar el sufrimiento que está detrás de una crisis suicida.
“No debe considerarse simplemente como una llamada de atención: estas personas están pidiendo ayuda, deben ser escuchadas y necesitan ser derivadas a salud mental”.
También existen elementos que pueden proteger a una persona frente a una crisis.
Uno de ellos es sentirse integrado y perteneciente a una comunidad, ya sea familiar, universitaria, laboral, religiosa o de pareja. Mantener vínculos profundos y significativos —con hijos, padres, amigos o incluso mascotas— puede constituir un factor protector.
El acceso a la atención de salud mental también cumple un papel relevante, aunque existen dificultades vinculadas a aspectos económicos, desplazamientos, demoras en los servicios de urgencia y listas de espera para recibir atención especializada.
El mensaje para quien atraviesa una crisis: no estás solo
Aunque en ese momento una persona pueda sentir que el suicidio es la única salida frente al problema que enfrenta, existen otras alternativas para abordarlo. “Es importante recordar que las crisis pasan y que existen distintas maneras de manejar esos momentos”.
Existen varias estrategias para manejar el aumento de la angustia, como técnicas de distracción, agua fría, ejercicio un poco más intenso y técnicas de respiración.
Otra posibilidad es preparar previamente un “kit emocional”: tener identificado a quién llamar y qué estrategia utilizar cuando la angustia comience a aumentar.
Para quienes acompañan a una persona en crisis, las recomendaciones son claras: permanecer presentes, no dejarla sola, evitar los juicios, restringir el acceso a métodos con los que pueda hacerse daño y buscar ayuda profesional.
“El mensaje para una persona que está atravesando un momento de desesperanza es que no está sola, aunque pueda sentirse de esa manera. Hay personas disponibles y dispuestas a ayudarla, y es posible salir de esa situación. El mensaje siempre debe ser de esperanza, porque la desesperanza es un factor de riesgo”.
Si tú o alguien de tu entorno podría estar experimentando pensamientos suicidas, la línea No estás solo, no estás sola *4141 es completamente gratis y se encuentra disponible las 24 horas de lunes a domingo.
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