Una viga de tensión de acero que sostenía un puente de 1973 que transporta la Interestatal 40 sobre el río Misisipi fue encontrada partida casi por completo; las pruebas ultrasónicas de las demás soldaduras revelaron otras 12 con grietas de hidrógeno invisibles a simple vista

El 11 de mayo de 2021, Aaron Stover, director regional de Michael Baker International (MBI), tuvo que tomar una decisión: cerrar por completo el paso de vehículos por el puente Hernando de Soto que pasa sobre el Misisipi para conectar Tennessee y Arkansas, a la altura de Memphis. Al ver las fotografías de una viga de amarre fracturada, exclamó: "¿Cómo es posible que este puente siga en pie?".
La fractura había afectado casi la mitad de la sección transversal de una viga soldada que soporta uno de los tramos arqueados de 274 m de largo y 30 m de alto del puente, según explica un artículo de ENR Texas & Southeast. No era la primera vez que se descubrían fracturas de este tipo en estructuras antiguas como esta, inaugurada en 1973.
Sin embargo, la del puente Hernando de Soto causó desconcierto porque, según una investigación posterior, a cargo de la firma Wiss, Janney, Elstner Associates, la fractura se habría originado en una reparación de soldadura realizada antes de la inauguración del puente. Para 2011, existían 12 grietas inducidas por hidrógeno en la soldadura reparada y la fractura final ocurrió en varias etapas a lo largo de los años.
Este dato resultó preocupante, porque el puente había pasado por varias pruebas de ultrasonido, como una realizada en 1982, que incluyó las soldaduras, incluida la que luego se fracturaría. Entonces, los inspectores registraron un pequeño defecto y lo clasificaron como escoria, pero no detectaron dos grietas de hidrógeno mucho mayores.
Nuevas normativas
Luego del descubrimiento de la fractura, el puente estuvo cerrado durante cinco meses. En diciembre de 2021, la Administración Federal de Carreteras (FHWA) emitió un memorando que exigía a los departamentos de transporte estatales identificar los elementos de acero más antiguos y vulnerables a fracturas y complementar las inspecciones manuales con ensayos no destructivos.

Este no fue el primer puente de arco atirantado que sufrió una clausura por un problema similar. En 2011, el puente Sherman-Minton, por donde pasa la I-64 sobre el río Ohio entre Louisville y New Albany, permaneció cerrado cinco meses luego que los inspectores encontraron una grieta crítica en una viga de tensión.
Al igual que el Hernando de Soto, son puentes de arco atirantados construidos con el mismo tipo de acero de alta resistencia fabricado antes de la entrada en vigor de las normativas modernas de control de fracturas.

Tras el cierre del puente Sherman-Minton, la FHWA ya había emitido un aviso técnico en el que recomendaba identificar los elementos de acero T-1 vulnerables y, donde ya se hubieran detectado grietas, verificar las soldaduras mediante inspección visual y ensayos no destructivos.
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