Un laboratorio solar recorrerá Panamá para llevar impresoras 3D y tecnología a las comunidades


Un laboratorio capaz de fabricar piezas, desarrollar prototipos y convertir diseños digitales en objetos físicos comenzará a recorrer Panamá en octubre. No estará instalado permanentemente en una universidad: viajará dentro de una unidad móvil alimentada con energía solar para acercar estas tecnologías a comunidades con acceso limitado.
El proyecto, denominado MoviLab Solar, fue desarrollado por la Universidad Católica Santa María La Antigua (USMA), a través del ITUM, con financiamiento de la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Senacyt). Su recorrido comenzará en Panamá Oeste y posteriormente llegará a otras provincias del país.
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La propuesta busca trasladar fuera de los laboratorios universitarios equipos que normalmente permanecen concentrados en espacios especializados. Estudiantes, docentes, investigadores, emprendedores y residentes de las comunidades podrán conocer tecnologías de fabricación digital y utilizarlas para desarrollar soluciones a problemas concretos.
El laboratorio funciona dentro de una unidad móvil de 20 pies equipada para fabricación y prototipado. En su interior incorpora impresoras 3D, sistemas de corte láser, CNC, fresadora y escáner 3D, además de conectividad, mecanismos de seguridad y un sistema fotovoltaico para su operación.
Precisamente la autonomía energética es una de sus particularidades. Gladys Bernett, directora de Innovación Empresarial de la Senacyt, explicó que Panamá cuenta con 12 laboratorios de fabricación o prototipaje financiados por esa dirección, pero este se diferencia porque puede desplazarse utilizando paneles solares para abastecer sus equipos.
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La intención es llevarlo también a provincias, comarcas y lugares donde actualmente no existe acceso a estas herramientas, explicó Bernett. El objetivo no se limita a mostrar cómo funcionan las máquinas, sino permitir que las personas experimenten, diseñen y transformen sus propias ideas en objetos tangibles.
Una impresora 3D, por ejemplo, permite pasar de un diseño elaborado en computadora a una pieza física, abriendo posibilidades que van desde componentes y empaques hasta maquetas. Para Senacyt, el interés está en que los prototipos puedan eventualmente responder a necesidades productivas o convertirse en oportunidades comerciales.
Bernett señaló que otros laboratorios financiados por la institución ya permiten desarrollar aplicaciones que trascienden los ejercicios académicos. Mencionó como ejemplo instalaciones de la Universidad de Panamá donde se fabrican prótesis, una muestra de cómo el prototipado puede orientarse hacia soluciones funcionales para necesidades reales.
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El MoviLab amplía ese concepto al eliminar una barrera adicional: la distancia. En lugar de esperar que un estudiante o emprendedor pueda trasladarse hasta un laboratorio especializado, serán los equipos los que viajarán hacia distintos puntos del territorio, acercando capacidades tecnológicas que no están disponibles de manera uniforme en Panamá.
El presbítero Jorge Rivera-Rodríguez, rector magnífico de la Universidad Católica Santa María la Antigua (USMA), explicó que la iniciativa pretende conectar el aprendizaje académico con experiencias prácticas en las comunidades.
La universidad busca que la tecnología acompañe la formación y permita llevar nuevas posibilidades de aprendizaje fuera de los espacios tradicionales de enseñanza.
Durante las primeras pruebas, Rivera-Rodríguez pudo observar el funcionamiento de las impresoras y otras herramientas incorporadas en la unidad. A su juicio, estos recursos pueden ayudar a resolver diferentes necesidades, siempre que la tecnología permanezca vinculada con la creatividad y capacidad humana para utilizarla.
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El proyecto adopta precisamente la metodología de “aprender haciendo”, con un proceso que comienza identificando un problema. Después se plantea una idea, se experimenta, se diseña y finalmente se intenta construir un prototipo o una solución que permita comprobar si el planteamiento funciona.

Ese modelo convierte el error en parte del aprendizaje. Bernett explicó que se busca que los estudiantes puedan probar una idea, equivocarse, corregirla y volver a construirla, utilizando herramientas que permiten pasar rápidamente del concepto inicial a un modelo físico susceptible de ser evaluado y perfeccionado.
El acceso tampoco estará restringido a estudiantes universitarios. El laboratorio fue concebido para alumnos de escuelas oficiales y particulares, profesores, investigadores y emprendedores, además de integrantes de las comunidades que tengan una necesidad específica o una idea que pueda resolverse mediante fabricación digital y prototipado.
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Un emprendedor, por ejemplo, podría desarrollar el modelo de un empaque o una pieza necesaria para su actividad, mientras un estudiante tendría la posibilidad de construir una maqueta o probar un diseño. La meta es reducir la distancia entre imaginar una solución y comprobar físicamente su viabilidad.
La iniciativa articula cinco áreas: innovación, tecnología aplicada, prototipado, movilidad educativa con energía solar y sostenibilidad. Más que exhibir equipos avanzados, el planteamiento busca que jóvenes y comunidades dejen de ser únicamente consumidores tecnológicos y adquieran capacidades para crear sus propias soluciones.
La primera parada será Panamá Oeste durante octubre y la programación de las siguientes provincias será anunciada posteriormente. Rivera-Rodríguez adelantó que la intención es recorrer el país y convocó a estudiantes a acercarse cuando el laboratorio llegue a sus comunidades para experimentar directamente con las tecnologías disponibles.
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