¿Por qué no está Unai Simón entre los 30 del Balón de Oro?
Unai Simón, el portero del Athletic Club, ganó el trofeo al mejor portero en la gala del Balón de Oro. Su grandioso Mundial, encajando un solo tanto en ocho encuentros y siendo el cerrojo de la selección campeona del mundo, le hizo merecedor de tal reconocimiento. La incomprensible paradoja fue constatar que el mejor cancerbero del mundo de la pasada temporada no estaba en la lista de los 30 mejores futbolistas del año.

¿Acaso un portero no es futbolista? ¿Vestirse diferente y jugar con guantes te condena a otra categoría? ¿Si France Football no prohíbe que los guardametas estén en la lista de los 30 elegidos para el Balón de Oro, por qué no hay ninguno? ¿Ni Unai Simón? Es absurdo. Entre los 30 nominados de la presente edición, había 13 delanteros, siete centrocampistas y 10 defensas. Pero ningún portero.

¿Por qué? El sindicato de cancerberos unidos debería reivindicar sus derechos y su papel fundamental en el fútbol. Mirando atrás, en la ya larga historia del Balón de Oro, es alucinante que solo un portero tenga el dorado balón en la vitrina de su casa. Lo obtuvo Lev Yashin, la ‘araña negra’ del Dinamo de Moscú, en 1963. Después, ningún otro. Y han pasado ya 63 años, y quizá por ello, por ser el único, el premio al mejor portero lleva el nombre de Yashin.
Pero igual que Oliver Kahn, o Gigi Buffon o Manuel Neuer quedaron en segunda o tercera posición no hace tantos años, desde 2014 ya no hay ningún portero entre los aspirantes a ganar el Balón que tantas pasiones levanta y donde tantos egos salen a relucir. No fue el caso de Unai Simón. Con su discurso tan humano, y tan de pies en el suelo, se convirtió también en una rara avis en la feria de las vanidades del fútbol.
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