Gazzaniga vuelve a ganarse Montilivi
Paulo Gazzaniga necesitaba tiempo y actuaciones. Después de un inicio de temporada en el que algunos errores generaron dudas y llegaron a provocar los pitos de una parte de Montilivi, el argentino está respondiendo de la única manera que puede hacerlo un portero: parando. Ante el Albacete volvió a ser decisivo y terminó recibiendo el reconocimiento de un estadio que semanas atrás había mostrado su descontento.
El 2-0 podría hacer pensar en una noche relativamente cómoda, pero estuvo lejos de serlo. El cuadro manchego encontró demasiadas facilidades para llegar a posiciones de peligro y, aunque su falta de puntería terminó siendo evidente, cuando consiguió dirigir sus remates hacia portería apareció el arquero gerundense.
Especialmente importante fue su intervención ante Soberón y Valverde nada más comenzar la segunda mitad. El delantero dispuso de una ocasión clarísima y el argentino desvió el disparo hacia el larguero. Poco después volvió a responder ante Corpas. Dos acciones que evitaron que el Albacete encontrara un gol que habría cambiado por completo el escenario.
Esta vez, como viene sucediendo en las últimas fechas, Montilivi se lo reconoció. Y también sus compañeros. Tras el pitido final, Quique Álvarez acudió personalmente a abrazar al guardameta, mientras el resto del vestuario fue acercándose para felicitar a uno de los grandes responsables de la victoria.
El respaldo continuó posteriormente. Tanto Quique como Portu reafirmaron públicamente la confianza en él. El murciano, que regresó a los terrenos de juego diez meses después, puso además en valor la reacción del argentino después de un comienzo en el que sus actuaciones habían generado dudas.
Porque Cádiz y Albacete no fueron episodios aislados. Gazzaniga lleva un septiembre de intervenciones importantes y ha recuperado la seguridad bajo palos en momentos donde el Girona ha necesitado resistir. En El Molinón también respondió y, frente al Castellón, sostuvo durante mucho tiempo el ejercicio de supervivencia de un equipo con diez.
El fútbol ha cambiado rápidamente el ruido alrededor de su figura. De los pitos de las primeras jornadas se ha pasado al reconocimiento. Y Gazzaniga, lejos de esconderse después de un inicio complicado, está empezando a devolver con paradas toda la confianza que el club nunca dejó de depositar en él.
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