Corea del Sur instó a Estados Unidos y al régimen de Pyongyang a retomar el diálogo para poner fin a décadas de tensión

El presidente surcoreano, Lee Jae Myung, instó este martes a Estados Unidos y Corea del Norte a reanudar cuanto antes las negociaciones diplomáticas y planteó que Seúl asumirá un papel activo para facilitar un proceso destinado a transformar el actual armisticio en un acuerdo de paz permanente en la península. El planteo fue realizado durante su discurso ante la Asamblea General de Naciones Unidas en Nueva York, en un momento en que Washington busca recuperar el diálogo con Pyongyang.
“Espero que el diálogo, suspendido desde hace mucho tiempo, entre Corea del Norte y Estados Unidos pueda reanudarse sin demora”, afirmó Lee. El mandatario explicó que su gobierno pretende generar las condiciones para que esas conversaciones puedan ampliarse posteriormente a los demás actores involucrados en la seguridad de la península.
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Las dos Coreas continúan técnicamente en estado de guerra. El conflicto armado de 1950-1953 terminó con un armisticio, pero nunca fue reemplazado por un tratado de paz.
“Sentaremos las bases para que este diálogo se convierta en un diálogo entre las partes involucradas para poner fin a la guerra en la península coreana y transitar hacia un régimen de paz”, señaló.
El presidente surcoreano también presentó la desnuclearización como uno de los componentes centrales de su política hacia Pyongyang. Su administración propone avanzar por etapas, comenzando por detener el desarrollo de las capacidades nucleares y misilísticas norcoreanas, para después buscar reducciones progresivas y, como objetivo final, una península libre de armas nucleares.
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Lee sostuvo que la diplomacia debe acompañar ese proceso y evitó plantear la cuestión únicamente como una negociación sobre el arsenal de Corea del Norte. En su discurso, vinculó la eventual reducción de las capacidades militares de Pyongyang con la construcción de confianza y una estructura de seguridad más estable en el noreste asiático.
El mandatario también destacó las señales emitidas por Donald Trump respecto de su disposición a volver a conversar con Kim Jong-un.
“Afortunadamente, la determinación del presidente Trump ha creado recientemente una oportunidad, arduamente conseguida, para el cambio”, afirmó.
Trump y Kim mantuvieron tres encuentros durante su primer mandato estadounidense, entre 2018 y 2019, pero las negociaciones no desembocaron en un acuerdo sobre la desnuclearización. Desde entonces, el vínculo entre Washington y Pyongyang volvió a quedar marcado por la falta de conversaciones sustantivas.
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Lee aseguró que Seúl continuará trabajando para mantener abierta la vía diplomática. “Como parte directamente involucrada en la paz de la península coreana, y como impulsor, mi gobierno hará todo lo posible para abrir y mantener el camino hacia el diálogo”, sostuvo.
El presidente surcoreano también defendió una política de “coexistencia pacífica” con Corea del Norte. Según explicó, su gobierno buscará una relación basada en el respeto al sistema norcoreano, la recuperación de la confianza entre las dos partes y una mayor cooperación regional.
Lee afirmó que Seúl continuará tratando a Pyongyang con respeto dentro de los organismos internacionales y procurará encontrar ámbitos concretos de colaboración. Entre ellos mencionó la salud pública, la respuesta ante desastres y la lucha contra la crisis climática.
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“Seguiremos respetando al Norte en el escenario internacional y buscaremos cooperación donde sea posible”, declaró.
En paralelo, reclamó una participación constructiva de Naciones Unidas y de su Consejo de Seguridad en los esfuerzos destinados a preservar la estabilidad de la península.
El discurso de Lee también incluyó una advertencia sobre las consecuencias internacionales de los conflictos que afectan las rutas marítimas estratégicas. El mandatario señaló que las interrupciones en el estrecho de Ormuz y el mar Rojo han demostrado el impacto que los enfrentamientos pueden tener sobre el suministro energético y las cadenas logísticas.
“Las rutas marítimas en el estrecho de Ormuz y el mar Rojo han sido bloqueadas repetidamente”, afirmó, antes de advertir que utilizar la energía y la logística como instrumentos de presión puede provocar alteraciones que trasciendan las zonas de conflicto.
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