ESPN49ers hold off furious Commanders' second-half rally to go 6-0ESPN DeportesMike Evans sale por lesión en el Commanders vs. 49ersThe Jerusalem PostMacklemore’s ‘Free Palestine’ tour will benefit group that called Oct. 7 a ‘prison break’Inquirer EntertainmentRuffa Gutierrez says mom Annabelle Rama ‘alive and kicking’ amid ‘false stories’ZDF heuteEntdecken Sie das ZDF-Nachrichtenstudio中国新闻网以明晰程序稳定出口预期 持续提升出口管制效能NHK 社会東大の総長選めぐり 文部科学省が選考経緯の検証を要請Lenta.ruПодросток порезал российскую туристку в центре одного из популярнейших городов мираNew Straits TimesMalaysia's exports smash record with 34pct surge to RM1.57 trillionSRF NewsKrieg in der Ukraine – Trump: Haben der Ukraine viel gegeben – und sie uns nichtsRMF24Wschodnia Polska z ostrzeżeniem. Trwa kolejny atak na UkrainęLa NaciónSarmiento le ganaba a Barracas Central con un golazo, pero el VAR llamó al árbitro Zamora para anularlo
The Daily Newsstand · Free, Always
Tuesday, October 20, 2026

Identifican una bacteria intestinal que podría ser clave contra la grasa visceral

Translate
Una única dosis oral de la bacteria redujo cerca de un tercio de la grasa visceral en los animales al cabo de una semana (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un equipo de la Escuela de Medicina de la Universidad Duke, en Estados Unidos, identificó que una molécula de azúcar liberada por la bacteria intestinal Clostridium immunis redujo la grasa visceral y frenó el aumento de peso en ratones.

El hallazgo se obtuvo mediante ensayos con una dosis oral de la bacteria y dietas con alto contenido de grasa, de acuerdo con el estudio publicado en Cell Host & Microbe y divulgado por Sci.News.

PUBLICIDAD

La investigación vinculó el efecto con un exopolisacárido, una molécula de azúcar de gran tamaño que producen ciertas bacterias. Para actuar, el compuesto debe llevar fosfocolina, una etiqueta química que modifica su estructura.

Los autores plantearon que este producto derivado del microbioma —el conjunto de microorganismos que habitan el cuerpo— podría servir para tratar la obesidad y sus enfermedades asociadas.

Diagrama con ilustraciones de un intestino, bacterias, estructuras moleculares, células, tejido adiposo y dos ratones
El tratamiento bacteriano mejoró la tolerancia a la glucosa y limitó el sobrepeso en roedores sometidos a dietas ricas en grasa (Gentileza, estudio: Un azúcar derivado de microorganismos comensales protege contra la obesidad regulando el inmunometabolismo, publicado en Cell Host & Microbe)

Los ratones que recibieron una única dosis de Clostridium immunis perdieron peso, registraron niveles menores de triglicéridos en sangre y, al cabo de una semana, presentaron una disminución cercana a 1/3 de la grasa visceral que se acumula alrededor de los órganos internos.

PUBLICIDAD

El experimento no detectó cambios en la grasa subcutánea que se encuentra bajo la piel. Además, en animales sometidos durante 12 semanas a una alimentación rica en grasa, la bacteria limitó el incremento de peso y mejoró la tolerancia a la glucosa, una medida de la capacidad del organismo para procesar ese azúcar.

Los científicos indicaron que el exceso de peso corporal constituye un problema creciente: “La epidemia mundial de obesidad sigue empeorando, y se estima que para 2035 más de la mitad de la población mundial tendrá sobrepeso u obesidad”, señalaron el doctor Neeraj Surana y sus colegas.

El aumento de esa condición puede impulsar los casos de enfermedades cardiometabólicas, entre ellas la cardiopatía coronaria, la diabetes tipo 2 y los accidentes cerebrovasculares. Sin embargo, el grupo precisó que todavía es difícil establecer en estudios con personas una relación directa de causa y efecto entre el microbioma y la obesidad.

PUBLICIDAD

Varios ratones blancos de laboratorio fuera de una jaula transparente, una bandeja metálica con placas de Petri y una pipeta, y una mano enguantada.
La presencia de la etiqueta química de fosfocolina en el exopolisacárido resultó indispensable para activar la pérdida de grasa corporal (Imagen Ilustrativa Infobae)

El análisis permitió establecer que el resultado observado dependía del exopolisacárido secretado por la bacteria. La fosfocolina, la modificación química adherida a esa molécula, suele asociarse con bacterias que causan infecciones respiratorias, donde puede ayudar a los patógenos a evadir la respuesta inmunitaria.

Para comprobar su papel, los investigadores crearon una variante mutante de Clostridium immunis sin los genes requeridos para incorporar fosfocolina. En ese caso, el exopolisacárido perdió la capacidad de reducir el peso y la grasa en los ratones.

La prueba inversa produjo un resultado similar: el equipo introdujo esos genes en Clostridium symbiosum, una especie cercana que inicialmente no mostraba actividad frente al peso. Tras la modificación, esa bacteria adquirió la capacidad de disminuir la grasa corporal de los animales.

PUBLICIDAD

“Nuestro trabajo combina enfoques bioquímicos y genéticos para caracterizar un exopolisacárido derivado de una bacteria comensal”, afirmaron los autores. Una bacteria comensal es aquella que vive en el organismo sin causar enfermedad y puede aportar beneficios.

Ilustración digital de una balanza gris con pantalla que muestra 70.5 kg y un glucómetro azul con tira reactiva, sobre una mesa de madera oscura. Fondo terracota.
Los autores plantean que los compuestos derivados del microbioma representan una alternativa terapéutica para combatir afecciones cardiometabólicas (Imagen Ilustrativa Infobae)

El mecanismo identificado incluye a la proteína de señalización IL-22, producida por células inmunitarias conocidas como células linfoides innatas del grupo 3. Según el estudio, la molécula bacteriana reduce los niveles de IL-22.

La disminución de esa proteína parece llevar al tejido adiposo a atraer células que generan calor y contienen UCP1, otra proteína vinculada al gasto energético; ese proceso se concentró en la grasa visceral, donde el organismo aumentó el consumo de energía. Lo que podría contribuir a reducir la acumulación de grasa alrededor de los órganos internos.

PUBLICIDAD

Para evaluar una posible relación con seres humanos, los autores revisaron datos genéticos de miles de muestras de heces reunidas en investigaciones anteriores. Encontraron que los genes necesarios para fabricar la etiqueta de fosfocolina aparecían con menor frecuencia en los microbiomas de personas con obesidad o triglicéridos elevados.

El estudio no establece que el compuesto tenga el mismo resultado en humanos. Los investigadores advirtieron que aún deben determinar si sus efectos se mantienen después de que la sustancia abandona el cuerpo y si otras células inmunitarias participan en su reconocimiento.

“Nuestros hallazgos ofrecen la posibilidad de un producto derivado del microbioma para el tratamiento de la obesidad y las comorbilidades relacionadas”, concluyeron los científicos.

View the original on Infobae →

KioskNews shows a cleaned-up reading view extracted from the publisher’s page — the original always lives on their site, not ours.