Benjamin Kügel
Se habla estos días mucho y bien de Lamine Yamal. El chico lo merece, pero endiosarlo tampoco le hará ningún bien. Querríamos que acabara como Messi, no como Cristiano. Además de ADN, en el Barça hay unos valores que no hay que perder. Uno de ellos es el del esfuerzo, además del jogo bonito y del tiqui taca.
De lo último, vamos sobrado. De lo primero, tenemos suerte de contar con un capitán como Raphinha, que por muy brasileño que sea, se deja la piel en el campo. Lejos quedan los tiempos de Romário. A ello, hay que sumar el excelente fichaje de Benjamin Kügel, un preparador físico con fama de hombre de hierro. Flick parece haberse dado cuenta de que, para ganar la Champions, hay que ser todavía más fuertes y físicos.
En la alta competición te enfrentas con auténticos gladiadores, por talla y por fondo físico. Cuidar la preparación y estar a tope en los momentos importantes de la temporada es clave para que lleguen los títulos. En este curso, hemos alargado la plantilla y por tanto las rotaciones, que ahora, son casi todas de calidad. Da igual quién juegue.
El sistema o el juego colectivo no se resiente. Con Kügel, los jugadores hacen pesas y de las gomas hemos pasado a los hierros. Igual así, Gerard Martín u otros, cuando tengan a un italiano que les pisa y se va de él, lo derriban o le plantan cara para que no pase. El alemán manda con puño de hierro, tanto en los entrenamientos como en la recuperación post partido. Fue una pieza clave los éxitos de la ‘Mannschaft’ durante casi una década. Seguro que su labor puede ayudar a Lamine y compañía a ganar la deseada Champions.
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