Carolina del Norte propone hundir un viejo puente para crear un arrecife artificial de 125 acres: cuánto le costará al estado el plan ecológico y cómo se reemplazará

Demoler un viejo puente, echar sus escombros a un río o lago y verlo convertirse en un arrecife artificial que albergue la vida marina silvestre ha sido uno de los avances entre la ingeniería y la biología en Estados Unidos. Ahora, Carolina del Norte se prepara para abrir este debate entre sus ciudadanos, quienes deberán decidir si aprueban un plan para transformar el puente Lindsay C. Warren, una estructura sobre por el río Alligator que une el continente con los Outer Banks, la cadena de islas barrera que cubre la costa del estado.
La División de Pesca Marina del estado propuso crear un arrecife artificial de 125 acres en el estrecho de Albemarle. El sitio, identificado como AR-195, está a unos 5,6 kilómetros al noreste de la desembocadura del río, al norte del condado de Dare. Las autoridades informaron que se hará una reunión informativa abierta al público el jueves 3 de diciembre, a las 18:00 (hora local), en el College of the Albemarle, en Manteo.

La historia del puente Lindsay C. Warren, una ruta clave de evacuación ante los huracanes
El puente Lindsay C. Warren, conocido coloquialmente como el puente sobre el río Alligator, se abrió al tráfico en 1960 y lleva la ruta U.S. 64 entre los condados de Tyrrell y Dare. Es la vía principal hacia los Outer Banks desde el oeste y una ruta de evacuación clave ante huracanes. Su tramo giratorio debe abrirse para que pasen las embarcaciones y sufre fallas mecánicas que obligan a los conductores a largos desvíos.
El Departamento de Transporte de Carolina del Norte (NCDOT, por sus siglas en inglés) notificó que retirará la estructura cuando se inaugure su reemplazo, cuya construcción empezó en febrero de 2025. El nuevo puente será fijo, de dos carriles y unos 5,1 kilómetros de largo.
MST-BAR® in The Alligator River Bridge (The Lindsay C. Warren Bridge) North Carolina
A diferencia del Warren, el nuevo paso tendrá casi 20 metros de altura libre sobre el canal, de modo que los barcos podrán pasar sin cortar el tránsito. Además, los ingenieros buscan lograr una vida útil de diseño de 100 años reemplazando el acero tradicional, vulnerable a la corrosión a largo plazo, con un polímero reforzado con fibra de vidrio conocida como GFRP.
El estado no dio a conocer el costo del arrecife. El NCDOT adjudicó a la empresa Skanska USA un contrato de 450 millones de dólares para la construcción del puente nuevo. Una subvención federal de 110 millones de dólares, financiada por la Ley de Infraestructura Bipartidista de 2021, cubre parte de esa cifra. Los otros $340 millones aproximadamente no los cubre esa subvención. El presupuesto creció con el tiempo: en 2024, el plan de transporte del estado estimaba la obra en $271,19 millones.

Según los términos del contrato, el puente nuevo abrirá en otoño de 2029 y la demolición del viejo está prevista para la primavera de 2030.
Hundir los escombros suele costar menos que descartarlos en tierra. En 2022, después de demoler otro puente de la costa, Jordan Byrum, coordinador de Arrecifes Artificiales de la División de Pesca Marina, dijo que reciclar ese concreto o llevarlo a un relleno sanitario habría sido “astronómico”. Agregó que la decisión les ahorró millones de dólares a los habitantes del estado.
Cómo un puente se convierte en arrecife artificial
Los equipos lo desarman en losas, pilotes y columnas, limpian las piezas de contaminantes, las cargan en barcazas y las depositan en un sitio autorizado. En Nueva York, por ejemplo, el Departamento de Conservación Ambiental y la Guardia Costera inspeccionaron el material antes de hundirlo.

El beneficio ambiental empieza en la superficie del concreto, donde se fijan las ostras y otros organismos. Allí los peces encuentran refugio, comida y un lugar para reproducirse. En el Atlántico medio, estos arrecifes no se parecen a los corales tropicales y sirven sobre todo de refugio para ostras y almejas.
Los resultados llegan rápido, al menos al principio. Según estudios universitarios que citó el programa estatal, los peces pueden llegar a la estructura en cuestión de horas. En cambio, que se forme un ecosistema estable y abundante puede llevar años.
El estado tiene dos razones para hacerlo. Se ahorra el costo de desechar miles de toneladas de concreto y crea hábitat en fondos marinos planos que no tienen estructuras naturales. Carolina del Norte ya cuenta con 72 arrecifes artificiales: 29 en estuarios y 43 en el océano.
La experiencia de otros lugares muestra que el método funciona. Con el puente Herbert C. Bonner, en Oregon Inlet, Carolina del Norte llevó 80.000 toneladas de concreto a ocho arrecifes en 68 viajes de barcaza. Fue el mayor proyecto en la historia del programa y terminó en 2022.

En Nueva York, los restos del antiguo puente Tappan Zee sirvieron en 2018 para la mayor ampliación de arrecifes del estado, en seis sitios frente a Long Island. En Maryland, más de 50.000 toneladas del antiguo puente Woodrow Wilson formaron cuatro grandes arrecifes en la bahía de Chesapeake.
La creación de arrecifes artificiales también es posible con el desmantelamiento de otras. En octubre, se anunció el desguace del trasatlántico SS United States, cuyos restos serán colocados en suroeste de Destin, Florida, para albergar vida marina.
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