Kirk Douglas amenazó a Stanley Kubrick con su caballo para obligarlo a filmar una de las escenas más famosas de Espartaco

Kirk Douglas no estaba dispuesto a dejar que Stanley Kubrick eliminara una de las escenas más recordadas de Espartaco. Tanto insistió el actor en defender la secuencia que terminó enfrentándose al director a lomo de caballo, a pocos centímetros de su cara.
“Escuchame, pequeño imbécil. Puede que sea una idea estúpida, pero vamos a intentarlo”, le habría dicho durante una discusión que, según se recordó en un episodio del podcast The Plot Thickens, de Turner Classic Movies (TCM), terminó con Kubrick aceptando filmar la escena que había querido descartar. El resultado fue uno de los momentos más emblemáticos de la película estrenada en 1960.
La anécdota fue reconstruida por Ben Mankiewicz, conductor del ciclo dedicado a la historia del cine, en un episodio publicado este jueves 15 de octubre. El conflicto giraba en torno a la secuencia en la que Espartaco, el esclavo y gladiador que lidera una rebelión contra Roma, está a punto de ser identificado por los soldados romanos. Cuando le exigen que señale al líder de la revuelta a cambio de salvar su vida, otro esclavo se levanta y declara que él es Espartaco. Entonces, uno tras otro, los prisioneros repiten la frase y se identifican con el rebelde, hasta convertir el intento de reconocerlo en una demostración colectiva de solidaridad.
Según el relato de Mankiewicz, Douglas quería conservar esa escena, escrita por Dalton Trumbo, pero Kubrick la había quitado del guion sin consultarlo con el protagonista y productor de la película. Douglas le había enviado un memorándum para defender su inclusión y no había recibido respuesta. Al encontrarse con el director durante el rodaje, decidió reclamarle personalmente. La discusión, sin embargo, tomó un giro inesperado cuando el actor se acercó montado en un gran caballo marrón.
“Cuando te mando un memorándum sobre cómo filmar una escena, por lo menos espero una respuesta. Te envié esa nota sobre la escena de ‘Yo soy Espartaco’ y ni siquiera te molestaste en contestarme”, habría protestado Douglas. Kubrick, fiel a la imagen de cineasta obstinado que lo acompañó durante toda su carrera, respondió que no quería filmarla porque le parecía una idea estúpida.
Fue entonces cuando el actor acercó todavía más el caballo al director y le exigió que la rodaran antes de decidir si funcionaba o no. “Si no funciona, la sacamos, pero vamos a filmarla”, insistió, de acuerdo con la reconstrucción del podcast.
Kubrick terminó cediendo. La escena se rodó al día siguiente y, con el tiempo, se convirtió en una de las imágenes más reconocibles de la película. Su influencia trascendió el drama histórico y llegó incluso a la comedia: la idea de que un grupo de personas se identifique sucesivamente con una misma figura fue retomada y parodiada en numerosas ocasiones, entre ellas en La vida de Brian, la película de Monty Python de 1979.
El enfrentamiento no fue un episodio aislado dentro de una producción marcada por las disputas entre el director y su protagonista. Kubrick había llegado al proyecto después de que Douglas, que además de encabezar el elenco era el productor ejecutivo, decidiera apartar al realizador original, Anthony Mann. Según recordó Mankiewicz, Douglas se había frustrado porque Mann alentaba a los actores a improvisar sus diálogos, una práctica que estaba provocando demoras en el rodaje. Para reemplazarlo, recurrió a Kubrick, con quien ya había trabajado en La patrulla infernal, de 1957.
El director tenía apenas 30 años cuando asumió el desafío de ponerse al frente de una superproducción de esa escala. Douglas valoraba su talento y su seguridad, aunque también era consciente de que esa confianza podía transformarse en arrogancia. En el podcast, las palabras del actor fueron recuperadas a través de la voz de su hijo Michael Douglas, quien leyó un pasaje de las memorias de su padre. Allí, Kirk destacaba la capacidad de Kubrick para tomar las riendas de una película de semejante magnitud, pero advertía que su carácter podía complicar la relación con intérpretes de la personalidad de Laurence Olivier, Charles Laughton y Peter Ustinov.
Espartaco terminó convirtiéndose en un éxito y obtuvo cuatro premios Oscar, entre ellos el de mejor actor de reparto para Ustinov. Sin embargo, Kubrick nunca tuvo sobre ella el control creativo absoluto que defendería en sus películas posteriores. La producción quedó asociada tanto a su ambición visual como a los conflictos que atravesó detrás de cámara.
Kubrick murió en 1999, a los 70 años, y Douglas falleció en 2020, a los 103.
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