Medio Ambiente autoriza a Amazon a gastar un 48 % más de agua en su centro de datos de El Burgo de Ebro (Zaragoza)

El Instituto Aragonés de Gestión Ambiental (Inaga) ha autorizado a Amazon Web Services a aumentar un 48 % la dotación de agua de su centro de datos de El Burgo de Ebro. Según El Periódico de Aragón, el organismo no aprecia efectos significativos sobre el medio ambiente (aunque sospechamos que muchos agricultores no estarán de acuerdo) y da por hecho que la misma medida se extenderá a los complejos de Villanueva de Gállego y Huesca, para los que la compañía pidió lo mismo. La resolución se publicará en el Boletín Oficial de Aragón en los próximos días.
Cómo hemos llegado hasta aquí. Empecemos con un resumen breve:
- 2022: entran en servicio los primeros centros de AWS en Aragón.
- 2023: el Gobierno aragonés modifica el PIGA para ampliar su capacidad energética.
- Finales de 2024: AWS pide modificar su evaluación ambiental simplificada.
- Enero de 2026: Ecologistas en Acción anuncia un contencioso contra el PIGA.
- Finales de agosto: el Gobierno central presenta un borrador de decreto más exigente.
- 15 de septiembre: nueva restricción de riego en el Gállego.
- 2 de octubre: Heraldo revela que AWS paga el IAE en Madrid.
- 8 de octubre: AWS anuncia que pagará el impuesto en los municipios.
- 26 y 27 de octubre: el Gobierno suaviza el decreto.
Qué ha resuelto ahora. El proyecto no tendrá que pasar por una evaluación de impacto ambiental ordinaria. Eso no significa vía libre sin más: AWS deberá modificar su autorización ambiental integrada y aportar información detallada sobre consumos previstos, caudales de abastecimiento, volúmenes de aguas residuales, sistemas de tratamiento y capacidad de los depósitos. También tendrá que cumplir la normativa contra la legionelosis y de protección contra incendios, aplicar un plan de vigilancia ambiental con seguimiento continuo y restaurar el terreno cuando se desmantele la instalación.
Por qué piden más agua. AWS solicitó el cambio a finales de 2024. El diseño original calculaba 555 horas al año de uso de agua para refrigeración. La memoria, elaborada por la consultora Tauw Iberia, dispara esa cifra a 900 horas. La empresa sostiene que, tras dos años de funcionamiento, los valores aprobados no reflejan con exactitud las últimas condiciones climáticas del emplazamiento. A cambio, ha retrasado el umbral al que el sistema pasa del free cooling a la refrigeración con agua, de 28,3 a 29,4 ºC, lo que, según el documento, reduce el uso.
El número que importa. Los 53.961 m³ no son lo que gastará AWS en la zona. Con la ampliación de la región de datos, el agregado máximo asciende a 917.603 m³ al año, es decir, 0,92 hectómetros cúbicos. Para ponerlo en contexto, el diario recuerda que las papeleras de la Ribera Baja superan los 20 hectómetros cúbicos.
AWS añade que el centro de El Burgo de Ebro toma agua del Canal Imperial de Aragón y que su demanda actual, de 36.662 m³, supone el 0,009 % del total. Esa cifra queda 201 m³ por encima del tope anterior (y el texto no explica por qué). Un estudio ambiental previo hablaba de unos 755.000 m³ para las nuevas instalaciones, y Ecologistas en Acción ya avisaba de que sería difícil comprobar cuánta agua se extrae.
Las medidas de AWS. La compañía ha fusionado dos plantas de tratamiento previstas en una sola, con nanofiltración, que debería recuperar cerca del 70 % del agua, y ampliará el almacenamiento in situ hasta 72 horas. Aparte, el diario enumera dos proyectos relacionados: tres tanques de tormentas en los nuevos centros y la financiación de 25 kilómetros de renovación del Canal Imperial para evitar fugas. Las cifras de ahorro de AWS, más de 10.000 millones de litros al año en 2030, son de la propia empresa.
Las alegaciones. Ecologistas en Acción y Tu Nube Seca Mi Río argumentaron que el cambio climático ya debía estar en la solicitud original. Recordaron además que una investigación de El País estimó que el centro de Huesca consumió casi el doble de lo concedido. Piden controles independientes, porque la regulación no obliga a las empresas a informar de lo que gastan. AWS defiende que necesita margen para años anómalos como 2022, y asegura que sus centros solo usan agua por encima de los 30 grados.
Regantes contra la nube. El 15 de septiembre, la acequia de Camarera, en la cuenca del Gállego, vio recortada su concesión al 35 %. Era la segunda restricción del verano, tras el 60 % de agosto, y afectaba a unas 4.500 hectáreas. El colectivo No es sequía, es saqueo lo vincula con los proyectos de Villanueva de Gállego, Villamayor y La Puebla de Alfindén, y sostiene que los centros conectados a redes urbanas tienen prioridad legal sobre el riego.
El de El Burgo de Ebro no está en esa zona, pero bebe del Canal Imperial, una infraestructura de regadío cuya comunidad de usuarios colabora con AWS en el proyecto de modernización. En Teruel, la comunidad de regantes de Gaén mantiene bloqueadas las negociaciones sobre ceder agua del Ebro.
¿Y la respuesta? Ese mismo 15 de septiembre, Jorge Azcón defendió en un foro organizado por AWS que la industria del dato aporta más agua de la que consume. Los críticos contestan que ahorrar en el campo no elimina el consumo del centro.
Impuestos y calle. Cuando se supo lo del IAE, el alcalde de El Burgo de Ebro, Vicente Royo, habló de algo “lamentable y vergonzoso”. Después hubo manifestaciones y marchas. Ya había precedentes: en Cuarte, los vecinos lograron que Amazon desviara una línea de alta tensión, y en Walqa (Huesca) rechazaron un centro en la primera consulta vecinal de Aragón. AWS prometió pagar el IAE en los municipios y abonar cuatro años de atrasos, sin dar cifras. Según la prensa aragonesa, también saldó 194.000 euros de IBI pendientes en El Burgo de Ebro.
Un decreto más blando. El borrador de agosto aplicaba las normas a partir de 1 MW. Según Reuters, el umbral sube ahora a 10 MW, con el 80 % de suministro renovable y un régimen transitorio de hasta cinco años. El Gobierno de Aragón había presentado cinco alegaciones al texto. Los colectivos del agua señalan que fija parámetros de eficiencia, pero no límites al consumo en sequía.
Lo que está en juego. AWS calcula una inversión global de 33.700 millones de euros hasta 2035. Los centros emplean a pocos trabajadores directos y, a pleno rendimiento, consumirían más electricidad que toda la comunidad. Las preguntas abiertas son tres: quién mide cuánta agua usa cada centro, qué prioridad tendrá el regadío en una restricción y qué dirá la justicia sobre el PIGA.
En la misma cuenca del Ebro, el embalse riojano de Mansilla, que sirve a riego y energía, tiene expuestas ahora calles enteras de su antiguo pueblo sumergido. Esa es la imagen de un otoño seco, el mismo en el que Aragón ha permitido ampliar el agua de un centro de datos. Al menos podremos preguntarle a Alexa qué tiempo hará mañana.
Portada | Propuesta de centro de datos para Meta Platforms Inc. en Kuna, Idaho. Solo con fines ilustrativos.
En Xataka | Aragón se está llenando de centros de datos pero la pregunta es a dónde se está yendo el dinero
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