Lionel Scaloni, tras el 7-0 a Burkina Faso: “Me gustaría enfrentarnos con rivales más potentes”

Como era de esperar, la selección argentina de fútbol no solamente se aprovechó del bajo calibre de su rival de este sábado, Burkina Faso, sino también de sus condiciones: un viaje contrarreloj y una delegación juvenil, diferente a la prevista. El contexto dio como para que los dirigidos por Lionel Scaloni se lucieran en el amistoso que terminaron ganando por 7-0 en la cancha de River, el segundo de la ventana FIFA. Lo hicieron con el respeto y la seriedad futbolística que el entrenador pretende, aunque él reconoció que prefiere adversarios más calificados. De todas maneras, en la rueda de prensa posterior al encuentro Scaloni agradeció la predisposición de los burkineses. Y se refirió a lo que se avecina, lo del martes: la emotiva despedida de Lionel Messi del equipo nacional.
“El primer tiempo fue bueno, lo afrontamos bastante serios. Ya en el segundo les dimos minutos a los más jóvenes y a chicos que podían debutar. Hay que darles tiempo para que se acoplen, pero en líneas generales cumplimos el objetivo”, analizó la goleada, aclarando que, en un partido más cerrado, Giuliano Simeone y Nicolás González, que actuaron en los laterales derecho e izquierdo, respectivamente, “no habrían entrado en esas posiciones”. “Pero queríamos que jugaran porque nos han dado un montón”, advirtió.
En ese sentido, el pujatense aclaró que hacer las once modificaciones que realizó en el conjunto no alteró la clase del amistoso. “Hay un reglamento por el que, si FIFA está notificada y el rival acepta, se puede hacer once cambios y [el partido] sigue siendo de clase A. Nos aseguramos de eso porque, si no, imaginá.. Lo hacemos también para que los chicos [suspendidos] cumplan la sanción”, admitió, aludiendo a Leandro Paredes y Nahuel Molina Lucero, castigados por FIFA a raíz de su conducta en la final del Mundial perdida a manos de España.
Luego, el DT se refirió al homenaje que recibirá Messi en su adiós al seleccionado, en el amistoso del martes ante Benín. “Imagino, primero, emoción de todo el mundo, incluido Leo, lógicamente. Desde el momento en el que pise el Monumental. Será un día inolvidable para todos. Agradezco ser parte de eso. Va a ser su día, el de sus compañeros, el de quienes le dieron la mayor alegría futbolística [el Mundial Qatar 2022], que lo merecen. Lo afrontaremos con seriedad. Y tenemos todavía, si se puede, dos entrenamientos con él para verlo y disfrutar el poco tiempo que queda”.
Aseguró que si existieran cinco estadios Monumental, “se habrían llenado, porque me escribieron de todos lados y no doy abasto para avisar que está complicado”. Y explicó qué es lo que más lo marcó y añorará. “Solo resta disfrutarlo, y queda lo que siempre decimos: la nostalgia de que ahora no va a estar. Ya no solo por lo futbolístico; hay que seguir jugando. Pero la sensación de tenerlo en la cancha es única. Eso es lo que me gustaría que la gente entendiera: lo que él transmite en un campo de fútbol. A todo el mundo: al contrario, al compañero, al hincha rival, al propio. No se lo vi a nadie. Eso es lo que más vamos a extrañar. La seleccion argentina va a seguir estando, pero lógicamente no será lo mismo”, expresó Scaloni.
Más adelante se refirió a qué legado deja el astro en la camiseta argentina: “Las ganas de querer estar siempre, aun sabiendo que a veces, si no venía, era lo mismo porque la selección estaba clasificada o había ganado. Es un ejemplo increíble: el primero en llegar, el último en irse, cómo se cuida, cómo afronta cada partido. Se ve que es un fenómeno solo por cómo juega, pero tiene cosas detrás que sus compañeros ven, y es el mejor ejemplo que puede haber. Ha dejado o deja, porque tiene un partido más, algo inigualable”.
Del amistoso frente a los chicos africanos, rescató la actitud, a tono con su mensaje transmitido en el vestuario. “En ningún momento se vio a un equipo relajado, que dijera «bueno, vamos ganando», no. Eso es lo que les pedí, porque nosotros tenemos todo para perder en estos partidos. La sensación de desgano no puede estar. Hay gente que pagó su entrada: hay que respetar a ella, al rival, a la camiseta. Después, se puede jugar bien o mal, pero ser de selección implica que, a veces, tocan partidos que no son tan lindos de afrontar y otros que sí, pero hay que jugar todos de la misma manera”, sostuvo.
En esa línea, se refirió a la ventana FIFA de noviembre y a la escasa posibilidad de subir el nivel de los adversarios. “Si pudiéramos elegir, a lo mejor, sería diferente porque me gustaría enfrentarnos con rivales potentes”, reconoció. Pero puso bajo tela de juicio el valor de la exigencia planteada por la categoría de los oponentes. “Competimos en el mejor nivel no habiéndonos enfrentado con las que se dice son potencias, y el partido que más sufrimos fue contra, teóricamente, una selección de bajo nivel. Así que es relativo”, aludió al 3-2 sobre Cabo Verde, dieciseisavo de final de Canadá-Estados Unidos-México 2026.
El seleccionador argentino agradeció al seleccionado de Burkina Faso que arribó a las corridas al país para el amistoso y se iba a la madrugada del domingo. “Dignifica el fútbol”, afirmó. Y dejó en claro que si terminaré renovando su contrato con AFA, lo hará porque tiene energía: “Nadie me pone una pistola en la cabeza para seguir. Tengo muy en cuenta lo que dijo en su momento Carlos [Bilardo] y también una charla con la esposa de Alejandro Sabella: creo que estoy intentando vivir, estoy tomándolos como ejemplo. Es muy importante vivir porque este puesto exige mucha responsabilidad, pero sigo haciendo mi vida. Es la única manera de que esto no me consuma; si no, soy un esclavo, y yo soy muy reacio a encerrarme en un despacho de fútbol”, sorprendió.
Y mostró cierto entusiasmo por un factor externo a la cancha. “Lo mejor que sacamos de estos dos partidos [4-0 a Bolivia y 7-0 a Burkina Faso], además de haber hecho debutar a varios chicos, fue la conexión con la gente”, exaltó el preparador.
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