El Real Zaragoza logra su cuarto triunfo consecutivo: viento en popa a toda vela
El Real Zaragoza ha cogido velocidad de crucero, un ritmo ganador. El equipo que dirige Ibai Gómez le venció a la UD Ibiza en uno de esos partidos que son una confirmación, un mensaje para la competición. El viaje de 7 aficionados en velero hacia Ibiza fue viral en pocas horas. El Zaragoza encontró la mejor forma de premiar su fidelidad y la de todos los aficionados que se desplazaron: un triunfo que fue también una consagración.
Ibai Gómez diseñó el partido en su pizarra. Lo maduró a través del duelo individual, en un juego de espejos, un mano a mano total. El cuadro aragonés fue una lluvia fina en la primera mitad, un grupo lleno de intenciones, con buen juego pero sin remates que contar. En ese tiempo, el entrenador actuó y encontró en su banquillo a un futbolista que llegó para cambiarlo todo. Óscar Ureña necesitó cuatro minutos para marcar un doblete, un suspiro para poner el duelo boca abajo.
A la par salió también Edu Espiau, que provocó dos barullos felices para el Zaragoza. No estuvo fino en la definición, pero nadie falla tan bien como él. Ureña acudió más rápido que nadie a los rechaces, dispuesto a ponerle el punto final a todo. Si Ureña fue el cierre, ¿quién podía ser el principio de todo? Jaume Jardí, naturalmente. El 11 del Zaragoza dibujó un pase de exterior que solo está al alcance de su zurda.
Una victoria de autor
Antes de que todo empezara, Ibai Gómez le dio un valor fundamental a los primeros pasos de la competición. “Sé que si no gano en los 8 primeros partidos, me vuelvo para Bilbao”, dijo entonces. Necesitaba tiempo para construir y victorias para seguir construyendo. Tras perder ante el Nàstic de Tarragona en el estreno, decidió no cambiar su propuesta. Menos de un mes después, ya tiene cuatro victorias en sus cimientos. Y su equipo empieza a hacerse mayor.
El Real Zaragoza logró un triunfo solvente, con notas muy altas de Ademo, Sangalli, Iranzo, González, Jardí o Saidu. Y con una actuación perfecta de Óscar Ureña, que vivió su gran noche en Ibiza. El viaje del zaragocismo cobró un sentido especial, poético, con una célebre canción pirata. El Real Zaragoza vuela. Viento en popa a toda vela.
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