Por qué personas razonables pueden equivocarse al seguir la opinión del grupo
Descubre cómo la presión social influye en nuestras decisiones y por qué seguir al grupo puede llevarnos a equivocarnos, incluso cuando la respuesta parece evid
Creado: Actualizado:
La estupidez no siempre es individual. Personas perfectamente razonables pueden tomar decisiones absurdas cuando forman parte de un grupo, sobre todo si perciben que hay una opinión dominante y discrepar tiene algún coste.
La psicología social lleva décadas estudiando este fenómeno. En los célebres experimentos de Solomon Asch, realizados en la década de 1950, varios participantes debían comparar la longitud de unas líneas. La respuesta correcta era evidente, pero muchos acababan sumándose, en alguna ocasión, al error colectivo cuando los cómplices del investigador daban deliberadamente una respuesta falsa. No habían dejado de distinguir una línea de otra: reaccionaban a la presión del grupo.

Seguir al grupo también fue una estrategia de supervivencia
Desde un punto de vista evolutivo, esta conducta no resulta tan extraña. Para nuestros antepasados, pertenecer a una comunidad era una cuestión de supervivencia. Quedarse aislado podía significar perder protección, alimento, información o posibilidades de reproducción.
Seguir al grupo, por tanto, no era necesariamente una muestra de torpeza, sino una estrategia razonable. El problema aparece cuando ese mecanismo se activa en situaciones en las que la mayoría está equivocada. Nuestra tendencia a imitar, obedecer o buscar aprobación puede transformar un error individual en un comportamiento colectivo.
Internet amplifica la presión social
Internet ha dado a este viejo mecanismo una potencia desconocida. Una afirmación repetida miles de veces puede adquirir apariencia de verdad, aunque sea falsa. El número de seguidores, los «me gusta», las tendencias y la acumulación de comentarios funcionan como señales sociales: si tanta gente lo cree, pensamos, quizá sea cierto.

A ello se suma que tendemos a relacionarnos con personas y contenidos que confirman nuestras opiniones, mientras descartamos con mayor facilidad aquello que las contradice. El resultado puede ser paradójico: nunca habíamos dispuesto de tanta información y, sin embargo, podemos acabar encerrados en universos informativos extraordinariamente estrechos.
Cuándo la inteligencia colectiva funciona
Esto no significa que la inteligencia colectiva sea una contradicción. Los grupos también pueden resolver problemas mejor que cualquiera de sus miembros por separado. Para que ocurra, necesitan diversidad de conocimientos, independencia de criterio y libertad para discrepar.
Cuando todos imitan al vecino, la multitud deja de sumar inteligencias y empieza a multiplicar errores. Quizá una de las habilidades más importantes de nuestra época consista en saber cuándo confiar en los demás y cuándo detenerse a pensar por cuenta propia.
Cuando todos imitan al vecino, la multitud deja de sumar inteligencias y empieza a multiplicar errores.
La evolución nos convirtió en animales sociales; la tecnología ha convertido esa sociabilidad en una red gigantesca. El reto consiste en impedir que nuestra antigua necesidad de pertenecer transforme el consenso en una prueba de verdad.
KioskNews shows a cleaned-up reading view extracted from the publisher’s page — the original always lives on their site, not ours.