Los expertos en sueño coinciden: si no dormís totalmente a oscuras, tu cerebro empieza a pensar que es de día y lo mismo le pasa a tu corazón

Dormir con la televisión encendida, dejar el celular boca arriba o permitir que la luz de la calle entre por la ventana son hábitos que pueden pasar inadvertidos al momento de acostarse. Sin embargo, la iluminación de la habitación puede interferir con el descanso, incluso cuando parece tenue.
La oscuridad fue el eje de una explicación del médico cardiólogo Jorge Tartaglione, quien advirtió que las señales luminosas pueden hacer que el organismo interprete que todavía es momento de mantenerse activo. Su planteo no se limitó a la dificultad para conciliar el sueño: también se refirió a una investigación que vinculó la exposición nocturna a la luz con cambios en el corazón.
Apagar las pantallas, acondicionar el dormitorio y mantener horarios regulares fueron algunas de las recomendaciones que compartió para favorecer un descanso reparador.

Por qué la luz de la habitación puede alterar el descanso
Durante su participación en LN+, Tartaglione explicó que la luz funciona como una señal para el organismo. Para ilustrarlo, comparó la que recibe el cuerpo durante el día con la que emiten dispositivos como el celular: según señaló, esa exposición puede interferir con la producción de la sustancia que favorece el sueño.
El problema, indicó, aparece cuando esas señales se mantienen durante la noche. La televisión, un velador o la iluminación exterior pueden dificultar que el organismo reconozca que llegó el momento de descansar. “Tu cerebro empieza a pensar que es de día y no lo es, es de noche”, expresó.
Para explicar su efecto, recurrió a la imagen de una persona que trabaja durante toda la jornada y llega cansada a su casa. Así como necesita una pausa al finalizar el día, el cuerpo requiere condiciones que acompañen el descanso nocturno. En ese sentido, insistió en que no es necesario tener una iluminación intensa dentro del dormitorio para prestar atención al hábito.
Qué contó sobre la investigación y el corazón
El cardiólogo mencionó un estudio realizado en el Reino Unido con 11.000 personas, a quienes les colocaron sensores para registrar la cantidad de luz a la que estaban expuestas durante la noche. Según relató, las mediciones se extendieron durante siete días y luego se realizaron resonancias magnéticas del corazón.
De acuerdo con su explicación, los investigadores encontraron una relación entre la exposición nocturna a la luz y un mayor tamaño cardíaco, además de cambios en el grosor de sus paredes. Tartaglione presentó estos resultados como un motivo para revisar las condiciones en las que se duerme.
Su descripción apuntó a que la iluminación nocturna puede mantener señales de actividad cuando el organismo necesita descansar. A partir de esa observación, invitó a reducir las fuentes de luz en la habitación y a construir una rutina que facilite el sueño.
Televisión apagada, cortinas gruesas y celular boca abajo
Entre las medidas que recomendó, el médico puso especial énfasis en apagar la televisión antes de dormir. También sugirió utilizar cortinas gruesas para impedir el ingreso de luz desde el exterior y destacó que un antifaz puede ayudar cuando resulta difícil oscurecer por completo el ambiente.
Respecto del celular, planteó la posibilidad de dejarlo fuera del dormitorio. Si debe permanecer cerca, por ejemplo, porque una persona necesita estar disponible ante un llamado de sus hijos, aconsejó colocarlo boca abajo para evitar que la pantalla ilumine la habitación.
Además, señaló que el dormitorio debería estar ordenado, tranquilo, con poco ruido y sin exceso de calor. Durante el intercambio también surgió una consulta sobre los relojes inteligentes: aunque permiten obtener información sobre el sueño, la conversación volvió sobre la importancia de reducir las luces que puedan emitir durante la noche.
La rutina que ayuda a preparar el cuerpo para dormir
Tartaglione aclaró que modificar las costumbres no necesariamente produce un cambio inmediato. Para quienes están acostumbrados a dormir con pantallas o tienen dificultades para conciliar el sueño, propuso trabajar sobre la higiene del sueño y sostener hábitos regulares.
Una de sus recomendaciones centrales fue levantarse siempre a la misma hora, incluso después de haberse acostado tarde. Según explicó, esa constancia ayuda a que el organismo se acostumbre a una rutina.
También contempló las necesidades de quienes deben levantarse durante la noche, especialmente las personas mayores. Para esos casos, sugirió una luz tenue, cálida y cercana al piso, que pueda activarse mediante un sensor, por ejemplo, debajo de la cama.
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