¿Qué hacía un esqueleto dentro de una tinaja romana? El extraño hallazgo de hace 1.600 años en Bulgaria
Un hallazgo estremecedor en Bulgaria: encuentran un esqueleto dentro de una vasija romana. ¿Se trató de un refugio, un accidente o una práctica ritual?
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Es una imagen sorprendente incluso para el arqueólogo más experimentado. Un cuerpo encogido, con las rodillas casi tocando la barbilla, metido a presión en una gigantesca tinaja de almacenamiento. A su alrededor, aparecen cenizas, muros ennegrecidos y fragmentos de vidrio fundido por el calor. La escena, que procede del yacimiento de Deultum, en el sureste de Bulgaria, parece congelar el instante en que alguien, ante un ataque inminente, buscó refugio en un recipiente cerámico. El intento, sin embargo, no salió bien: el individuo perdió la vida.
¿Se escondió esa persona en la vasija durante una emergencia o se trata de otra clase de deposición? Esto es lo que sugieren los análisis preliminares.
Un hallazgo inesperado en Deultum?
Deultum fue una colonia romana situada junto a la actual localidad de Debelt, al suroeste de Burgas. Durante las excavaciones en el yacimiento en agosto de 2026, bajo la dirección de Lyudmil Vagalinski, de la Academia Búlgara de Ciencias, se halló el peculiar enterramiento.
Los huesos aparecieron en el interior de la torreta norte de la puerta occidental de la fortificación tardorromana. Los arqueólogos apuntan a que esa puerta se construyó hacia el año 300 d. C., mientras que el episodio de la vasija se sitúa, al menos según las dataciones preliminares, en torno al año 400 d. C. La fecha se ha estimado a partir del contexto arqueológico y de la posición estratigráfica del hallazgo
Algunos estudios previos sobre las fortificaciones de Deultum ya habían documentado transformaciones defensivas importantes tras la destrucción ocurrida después del año 268 d. C. La torre en la que se encontró la tinaja, por tanto, se inscribe en una larga secuencia de crisis bélicas seguidas de reconstrucciones arquitectónicas en la zona.

Un dolium, no un ataúd
El recipiente que albergaba los restos es un dolium, una gran vasija de almacenamiento. Estos contenedores servían para almacenar y transportar vino, aceite o cereales. Por tanto, no se concibieron como recipientes funerarios.
En los Balcanes, se han documentado enterramientos en vasijas cerámicas en contextos tardorromanos. Sin embargo, esta práctica no es homogénea: el uso de dolia como contenedores para inhumar cadáveres depende de la edad del individuo, la posición del cuerpo, la preparación del contenedor y los objetos depositados. Tomar el caso de Deultum como el resultado de una costumbre funeraria regional sería precipitado. Nada en este contexto arqueológico concreto sugiere que se trate de una tumba. Al contrario: se dispone de un contenedor de almacenamiento reutilizado, dentro de una torre defensiva y en un entorno arrasado por el fuego.
Los restos óseos se encontraron dentro de un dolium, una gran vasija de almacenamiento.
La hipótesis del escondite
Una de las hipótesis plausibles sostiene que la persona pudo haberse introducido en la vasija para protegerse de un incendio o de un ataque y morir en su interior. Varios indicios la respaldan.
El primero es la postura. El individuo estaba encogido, con las rodillas cerca de la barbilla. Se trata de una posición compatible con la acción de entrar voluntariamente en un espacio estrecho.
El segundo indicio apunta al incendio. El área presentaba restos de cenizas, carbón, estructuras ennegrecidas y materiales rotos, que sugieren un episodio destructivo.
La tercera pista concierne a la localización defensiva: la puerta de una torre que, en un momento de crisis, pudo haberse usado como refugio improvisado. A ello se suma la presencia de dos cuchillos de hierro y un cinturón hallados junto a los restos. Los arqueólogos apuntan, de forma preliminar, que la persona probablemente no era un soldado y que podría haber muerto asfixiada mientras se ocultaba o intentaba protegerse del fuego.
Nada en este contexto arqueológico concreto sugiere que se trate de una tumba: un contenedor de almacenamiento reutilizado, dentro de una torre defensiva y en un entorno arrasado por el fuego.

Un escenario aún por demostrar
A primera vista, todo encaja en un relato dramático. Sin embargo, cada indicio admite lecturas alternativas. Así, la postura flexionada del cuerpo es una pista, pero no una escena cierta. Un cuerpo encogido dentro de una vasija puede reflejar una entrada voluntaria, pero también el resultado de la descomposición, del colapso de materiales o de la escasa movilidad que impone un contenedor tan estrecho. Para ello, es necesario comprobar, a partir de análisis osteológicos y estratigráficos, si el esqueleto conservó su articulación anatómica original.
El incendio prueba que el entorno estuvo expuesto a altas temperaturas, pero no identifica al responsable del mismo. Es tentador atribuir la destrucción a los godos o los hunos, grupos que presionaron la región en los siglos IV y V. Sin evidencias claras, sin embargo, esa atribución es débil. El incendio pudo deberse a un ataque, a un accidente o a una destrucción localizada.
Tampoco los cuchillos resuelven la cuestión de la identidad del individuo. Pudieron haber pertenecido a un civil, un artesano, un comerciante o un combatiente. Y conviene evitar otra trampa: hablar de un "romano" en sentido étnico. Aunque el hallazgo pertenece a un contexto tardorromano dentro de una colonia romana, eso no determina por sí solo la ascendencia ni la identidad cultural de la persona.
Los arqueólogos apuntan, de forma preliminar, que la persona probablemente no era un soldado y que podría haber muerto asfixiada mientras se ocultaba.
Las explicaciones alternativas siguen abiertas
Frente a la hipótesis del refugio, se barajan al menos otros cuatro escenarios que la investigación deberá descartar o confirmar. El individuo pudo haber fallecido por el derrumbe de la estructura o por inhalación de humo durante el incendio. También pudo tratarse de un accidente, causado mientras el fuego se propagaba. El cadáver incluso pudo haberse depositado después, una vez fallecido, dentro de la vasija. La presencia del cuerpo en la tinaja también podría corresponder a un enterramiento improvisado en plena crisis.
Una de las preguntas que podría ayudar a acotar las posibilidades concierne al estado del recipiente. ¿Estaba el dolium intacto, roto, cubierto o accesible en el momento de la muerte? Si la persona murió dentro de un recipiente entero, la imagen del escondite gana fuerza. Si el contenedor ya estaba fracturado o quedó sepultado por un derrumbe, las cosas cambian. La ausencia de una tumba formal, desprovista de ajuar y de elementos rituales, podría apuntar a una muerte excepcional.

Los análisis que podrían resolver el enigma
El equipo arqueológico ha trasladado los restos a Sofía para estudiarlos y es aquí donde empieza el verdadero trabajo detectivesco. La antropología física puede estimar el sexo, la edad, la estatura y las patologías del individuo, además de detectar posibles traumatismos provocados en el momento de la muerte, las llamadas lesiones perimortem.
El estudio tafonómico, es decir, el análisis de los procesos que modificaron el cuerpo tras fallecer, por su parte, permitirá evaluar si el esqueleto permaneció articulado dentro del dolium o si fue desplazado. Y el examen de las alteraciones térmicas en huesos y dientes podrá determinar si el fuego afectó al cuerpo antes o después de la muerte, un dato esencial para diferenciar entre los escenarios de violencia, accidente y exposición al humo.
A escala del yacimiento, la estratigrafía permitirá precisar la relación entre vasija, esqueleto, cenizas, derrumbe y pavimentos. La tipología de los cuchillos, el cinturón y la cerámica, además, ayudará a afinar la cronología, y una datación por radiocarbono, si la conservación del colágeno lo permite, podría confirmar o corregir la fecha estimada en torno al año 400 d. C. Solo entonces la escena del refugio dejará de ser una hipótesis atractiva para convertirse, quizá, en un hecho demostrado.
Referencias
- Bassi, Margherita. 2026. "1,600-year-old skeleton found in a giant jar in Bulgaria may belong to Roman who hid there to escape enemy attack". Live Science. URL: https://www.livescience.com/archaeology/romans/1-600-year-old-skeleton-found-in-a-giant-jar-in-bulgaria-may-belong-to-roman-who-hid-there-to-escape-enemy-attack
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