ESPNAfter another playoff disappointment, what's next for Fever?ESPN DeportesGignac vs Cardozo, ¿qué lugar ocupan entre extranjeros?The Jerusalem PostUnited grounds pilot who praised October 7 massacre after reports of reinstatement - reportInquirerIlocos Sur’s 9th most wanted person fallsZDF heuteAktuelle Pressemitteilungen des ZDFUOLJustiça Federal suspende liminar que adiava derrubada de bet até fim das eleiçõesSouth China Morning PostTrump slams Norway and Nobel committee after missing out on Peace Prize中国新闻网两部门联合发布依法惩治文物犯罪典型案例The Sydney Morning HeraldAlbanese dips toe back into comedy after ‘melon’ podcast gaffeSözcüSosyal medyaya yeni düzenleme! Resmî Gazete'de yayımlandıNew Straits TimesBrazil police rescue 13 children held hostage, assailant deadConsequenceGeordie Greep Denies Rape Allegation During Vancouver Concert [Updated]
The Daily Newsstand · Free, Always
Saturday, October 10, 2026

Los jineteros: Vender el cuerpo a hombres para sobrevivir en Cuba

Translate
El jineterismo en Cuba nació en las calles como un reflejo de las crisis económicas y la inquebrantable necesidad de "inventar" el día a día. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En Cuba, el término “pinguero” se utiliza en la jerga popular para referirse a hombres que ofrecen servicios sexuales, en especial a extranjeros o a personas con acceso a divisas. Según información de Diario de Cuba.

La palabra suele asociarse al “jineterismo”, una expresión más amplia que alude a las relaciones económicas informales alrededor del turismo, que pueden incluir desde la oferta de compañía hasta la prostitución. No son sinónimos exactos: “pinguero” identifica de forma más específica a quienes ejercen el trabajo sexual masculino.

PUBLICIDAD

La visibilidad de este fenómeno aumentó durante el Período Especial de la década de 1990, cuando la caída de los ingresos, el desabastecimiento y la apertura al turismo internacional modificaron parte de la economía cotidiana de la isla. Un artículo publicado en 2013 por Diario de Cuba, citado en el material aportado, definió el pinguerismo como el intercambio de servicios sexuales por dinero, bienes u otros beneficios.

Una entrevista difundida por el canal de YouTube Anneon, dedicado a contenidos sobre la comunidad LGBTIQ+ en Cuba, expone esa realidad a través del testimonio de Ángelo Eloy Echavarría, un habanero de 27 años que se presenta como “chico de compañía”.

PUBLICIDAD

El joven aseguró que acude a espacios nocturnos de La Habana, como el cabaret Las Vegas, con la expectativa de contactar turistas. Según explicó, la entrada al local costaba 400 pesos cubanos y no siempre contaba con ese dinero, por lo que en ocasiones permanecía afuera o pedía ayuda a conocidos para ingresar.

Más allá de la postal turística, la vida nocturna de La Habana encierra las complejas dinámicas de quienes buscan en el extranjero un salvavidas económico. (Captura del video de YouTube: Anneon)
Más allá de la postal turística, la vida nocturna de La Habana encierra las complejas dinámicas de quienes buscan en el extranjero un salvavidas económico. (Captura del video de YouTube: Anneon)

Echevarría contó que, una vez dentro de las discotecas o bares, inicia conversaciones con turistas para conocer su procedencia y plantea desde el comienzo que ofrece servicios sexuales. “Yo le digo que soy chico de compañía”, afirmó durante el reportaje.

De acuerdo con su relato, el precio promedio que cobra a visitantes extranjeros ronda los USD 25, aunque indicó que las tarifas pueden elevarse a USD 30 o USD 50. Dijo que los clientes mexicanos son los más frecuentes dentro de su experiencia, aunque también mencionó contactos con visitantes de otros países.

PUBLICIDAD

Cuando se le consultó sobre la posibilidad de trabajar con cubanos, sostuvo que el valor sería distinto y calculó una tarifa de entre 8.000 y 10.000 pesos cubanos. Justificó esa diferencia por la brecha entre la capacidad económica de los visitantes extranjeros y la población local.

El entrevistado señaló que los encuentros suelen producirse en casas de alquiler o en los alojamientos de los turistas. También afirmó que, hasta ese momento, no había tenido conflictos con clientes ni con otros hombres que realizan la misma actividad.

El testimonio también expone el impacto de la crisis económica en los desplazamientos y en la vida nocturna. Echevarría relató que un viaje en taxi hacia Guanabacoa podía costar 2.500 pesos cubanos, una suma que, según dijo, le impedía visitar con frecuencia zonas de playa o puntos de encuentro como Mi Cayito.

PUBLICIDAD

Hombre de pie en una acera empedrada junto a letreros de neón, con automóviles clásicos al fondo de la calle.
Lo que para el visitante es una anécdota de viaje, para el local es una de las tantas caras de la economía informal en la isla. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En una de las noches descritas en la entrevista, aseguró que llevaba 500 pesos cubanos, una cifra que el conductor del programa equiparó a cerca de un dólar. Con ese dinero, debía decidir si esperaba una oportunidad de trabajo, conseguía el transporte de regreso o buscaba ayuda entre conocidos.

El joven vive en Arroyo Naranjo con su madre y una hermana de cinco años. Dijo que su familia conoce, al menos de forma parcial, a qué se dedica, aunque evitó profundizar sobre el tema. “Siempre me ha dicho que me proteja”, afirmó al recordar los consejos de su madre.

PUBLICIDAD

También sostuvo que utiliza preservativo durante los encuentros sexuales y que rechaza, en principio, mantener relaciones sin protección. Ante una pregunta hipotética sobre una oferta de USD 5,000 por sexo sin preservativo, respondió que no sabía qué decisión tomaría y que dependería de la situación.

Echevarría tiene noveno grado de escolaridad y contó que antes trabajó en un mercado de viandas. Considera que su actual actividad le da mayores ingresos que aquel empleo, aunque aseguró que no quiere dedicarse a ello de forma permanente.

Ilustración en acuarela de dos hombres vistos de espalda, uno con camiseta roja con cruz blanca y el otro con camiseta negra.
"Jinetear": Un término cubano que evolucionó desde el cambio ilegal de divisas en los años 80 hasta convertirse en sinónimo de buscavidas turístico. (Imagen Ilustrativa Infobae)

“Tengo 27 años y no veo que he vivido nada. Quiero conocer cosas del mundo”, dijo al explicar su deseo de salir de Cuba. También recordó que practicó béisbol durante su adolescencia, aunque considera difícil retomar ese camino a su edad.

PUBLICIDAD

En otro tramo de la entrevista, relató una experiencia con un turista brasileño que, según su versión, pactó un pago de 20 euros y finalmente le entregó 10. El joven definió el episodio como una estafa.

El material incluye referencias a controles policiales sobre personas que se acercan de forma insistente a turistas. No obstante, la entrevista no aporta documentación oficial sobre esos procedimientos ni sobre el alcance de la legislación cubana respecto del trabajo sexual. El testimonio retrata una experiencia individual, atravesada por la búsqueda de ingresos en una economía marcada por la escasez y la caída del turismo.

View the original on Infobae →

KioskNews shows a cleaned-up reading view extracted from the publisher’s page — the original always lives on their site, not ours.