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Sunday, October 25, 2026

Este tratamiento promete mejorar el sueño en las personas con Alzheimer

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Un equipo liderado por científicos de la Universidad de Kentucky (Estados Unidos) asegura haber logrado recuperar más de dos horas de sueño por noche en ratones modelo de Alzheimer, sin eliminar las placas amiloides que se forman en el cerebro en relación con la enfermedad.

A través de un comunicado, los investigadores explican sus hallazgos mediante un ejemplo sencillo: “Imagina un pequeño incendio aislado en tu cocina. Si tuvieras la herramienta adecuada, podrías apagarlo. Pero, antes de que puedas hacerlo, se activan los rociadores e inundan toda la casa. Una respuesta automática ante un problema termina dañando todo lo que posees”.

“Algo similar ocurre en el cerebro de las personas con Alzheimer: las placas amiloides, acumulaciones de proteínas pegajosas que se forman en el cerebro, son el incendio en la cocina. La microglía, el conjunto de células inmunitarias residentes en el cerebro, actúa como los rociadores. Un mecanismo diseñado para proteger al organismo termina causándole daño”.

Los investigadores, quienes publicaron sus hallazgos en la revista Alzheimer’s & Dementia, sostienen que la microglía es el principal factor de la pérdida de sueño asociada a la enfermedad.

Aseguran que mediante el uso de un fármaco para eliminar temporalmente estas células en ratones modelo, consiguieron recuperar más de dos horas de sueño por noche.

Los hallazgos abren una nueva vía terapéutica para tratar la enfermedad, afirman los autores del estudio.

La profesora asociada de Fisiología en la Facultad de Medicina de la Universidad de Kentucky, la Dra. Shannon L. Macauley, dirigió la investigación. Describe los resultados como un “cambio de paradigma”.

Aunque estudios previos han determinado que la pérdida de sueño en el Alzheimer es consecuencia de la muerte neuronal o de la acumulación física de placas amiloides, los resultados de la reciente investigación sugieren que el problema responde más bien a una “reacción que afecta a toda la casa”.

“Básicamente, hemos demostrado que la pérdida de sueño no se debe a las placas en sí, ni únicamente a la disfunción neuronal, sino a la microglía. La microglía son células inmunitarias que, al reaccionar ante las placas, desencadenan una compleja cascada inflamatoria. Es como si estas células estuvieran de fiesta toda la noche, manteniendo al cerebro en estado de vigilia”, explica la Dra. Macauley.

Este tratamiento promete mejorar el sueño en las personas con Alzheimer, según un ensayo preliminar. Foto: U. de Kentucky. Jeremy Blackburn

Cómo se logró recuperar horas de sueño en el Alzheimer sin eliminar placas amiloides, según el estudio

Para aislar los efectos del Alzheimer de los cambios naturales asociados al envejecimiento, los científicos compararon dos grupos de ratones.

Uno reunía a ratones con una predisposición genética a desarrollar placas amiloides. El otro, el grupo de control, reunía a ratones de “tipo silvestre”, sin modificaciones genéticas, que envejecieron de forma natural.

El equipo estudió a los grupos a los seis meses de edad, cuando aparecen las primeras placas, y a los 18 meses, lo que representa una etapa avanzada de la enfermedad.

Los investigadores emplearon diversas técnicas tecnológicas sofisticadas para realizar un seguimiento: les colocaron pequeños dispositivos en la cabeza para registrar electroencefalogramas (EEG) y electromiogramas (EMG).

Explican que un EEG funciona como una “huella dactilar eléctrica” del cerebro, al registrar los patrones únicos de actividad eléctrica y las oscilaciones generadas por las redes cerebrales. Un EMG, por su parte, registra el movimiento muscular.

Aquello permitió al equipo determinar con precisión cuándo los ratones se encontraban en una fase de sueño profundo y reparador, en la fase de sueño con sueños o en estado de vigilia.

La Dra. Macauley detalla que para observar dónde las células inmunitarias estaban “de fiesta toda la noche”, según su expresión, recurrieron a una técnica de vanguardia denominada microscopía de lámina de luz.

Dicho procedimiento consiste en hacer transparente el tejido cerebral y utilizar una fina lámina de luz láser para generar un mapa digital en 3D de alta resolución.

Con ello, pudieron visualizar simultáneamente todo el panorama de las placas y las células inmunitarias.

Para identificar la microglía como la causa de la pérdida de sueño, utilizaron un fármaco llamado pexidartinib (PLX3397).

Aquel medicamento, empleado originalmente en la investigación oncológica, actúa bloqueando una señal que la microglía necesita para sobrevivir.

El equipo relata que, al administrar este fármaco a los ratones durante 14 días, lograron eliminar temporalmente el 87% de las células inmunitarias cerebrales, con el fin de comprobar si el sueño se recuperaba.

En palabras de la Dra. Macauley, los hallazgos son “sorprendentes e inesperados”.

Este tratamiento promete mejorar el sueño en las personas con Alzheimer, según un ensayo preliminar. Foto: U. de Kentucky.

El primer autor del estudio, el Dr. Nicholas J. Constantino, afirma: “Esperaba que, a medida que la carga de placas se volviera más grave, la alteración del sueño también empeorara”.

“Las alteraciones en el sueño y en la actividad electroencefalográfica cortical que se observan a los seis meses —momento en el que aparecen las primeras placas— no empeoraron a los 18 meses, a pesar de que la carga de placas se había más que duplicado”.

Los investigadores describen lo anterior como un “efecto techo”, ya que incluso cuando los niveles de placas aumentaron a más del doble, el déficit de sueño se mantuvo estable.

Pero el hallazgo más significativo para el equipo fue el resultado de la eliminación de la microglía: al retirar estas células inmunitarias, los ratones con Alzheimer lograron dormir más de dos horas adicionales cada noche.

Sus periodos de sueño reparador se prolongaron, brindándoles más oportunidades para entrar en la fase de sueño asociada a los sueños, la cual es esencial para la formación de nuevos recuerdos.

Los autores subrayan que el sueño se recuperó sin alterar la cantidad de placas amiloides en el cerebro, lo que según sostienen, sugiere que la respuesta inflamatoria del organismo es una causa reversible de la pérdida de sueño, la cual puede tratarse independientemente de la presencia de dichas placas.

El equipo presume que sus hallazgos servirán de base para futuras investigaciones y podrían contribuir al desarrollo de herramientas asequibles y no invasivas para los pacientes con enfermedad de Alzheimer.

“Los sistemas de EEG portátiles podrían permitirnos monitorizar a las personas en su propio entorno doméstico y, potencialmente, detectar cambios asociados a la enfermedad de Alzheimer, sin necesidad inicial de realizar pruebas costosas o invasivas”, plantea la Dra. Macauley.

Según la académica de la Universidad de Kentucky, aquello facilitaría que los médicos puedan realizar pruebas de detección a personas en situación de riesgo, evitando que tengan que desplazarse durante horas para someterse a exámenes más especializados en grandes hospitales.

Actualmente, su laboratorio investiga cómo “calmar” estas células inmunitarias sin eliminarlas por completo. Cuenta que están explorando el uso de medicamentos ya existentes y seguros para reajustar la forma en que la microglía utiliza su “combustible” y reducir su hiperactividad.

Al evitar que estas células inmunitarias sobreestimulen el “motor” cerebral, dice la Dra. Macauley, esperan lograr que se restablezca el sueño y mejore la calidad de vida, años antes de que comience la pérdida de memoria.

“Si logramos intervenir en ese proceso, podríamos contribuir a mejorar la calidad de vida, la atención, la capacidad cognitiva y los estados de confusión”, subraya.

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