Sebastián Edwards: “La salida política para las AFP es transparencia total y reconocer que aquí hubo un error”

A la luz de lo que sucedió con la fuerte caída de los Fondos D y E y el cuestionado uso de derivados por parte de las AFP, ¿existió falta de cuidado y supervisión por parte de los directores de las administradoras? Usted escribió una carta recientemente al respecto…
-Eso no lo sabemos. Lo que hice en mi carta fue poner sobre el tapete la posibilidad de que se haya vivido esa situación. Lo que digo ahí es que en la investigación deben cubrirse todos los aspectos, incluyendo el rol del directorio. Participo en varios directorios y siempre nos hemos preocupado de tener la suficiente información para asegurarnos que las decisiones de los ejecutivos sean prudentes. Hay que investigarlo, porque existen deberes fiduciarios.
He dicho que hay tres deberes acá: el de cuidado, el de supervisión y el de lealtad, y sugerí investigar si acaso se ha faltado los deberes de cuidado y supervisión. No pongo lealtad… se entiende eso distinto acá en Estados Unidos que en Chile. El deber de lealtad es que el director tiene que poner delante a la compañía respecto de los intereses propios y no creo que haya habido una falta de ese principio en esto. No creo que nadie involucrado haya tratado de profitar de esto. No hay un fraude.
Entonces, aquí la pregunta es si acaso estaban informados, si sabían lo que estaba pasando, si sabían cuál era la exposición y si acaso ellos consideraban que esa era una posición prudente; la que ellos hubieran usado en el manejo de sus propios dineros. Esto es especialmente importante para los directores independientes. Hay otro deber que es el de “candor”, que es decir lo que se piensa y no quedarse callado.
Su mensaje es que los directores no están sólo para “calentar el asiento”…
-Sí, eso es. Los directores tienen que entender que tienen esas obligaciones fiduciarias, especialmente los independientes.
¿Qué responsabilidad le caben a los reguladores en este tema?
-Este es un tema delicado para mí porque mi concuñado es el regulador actual. Hasta donde entiendo, este regulador, (el superintendente de Pensiones) Joaquín Cortéz, tomó el toro por las astas y fue el que se ha preocupado de que las posiciones exageradas o demasiado amplias de derivados tengan que ser cerradas antes del primero de noviembre, con algunas fechas de intermedio que había que cumplir... El regulador actual ha estado actuando adecuadamente, hasta donde sé.
Hay más dudas con respecto al regulador anterior, hasta donde sé. Según los trascendidos que han salido a través de la prensa habría pedido varias veces la autorregulación. Y no hay que ser un genio para entender que en el sistema de incentivos de Chile, en la autorregulación, hay que regular a la manada y no a cada una de las AFP, dado el sistema de la rentabilidad mínima. Pero que exista la rentabilidad mínima no es culpa del regulador, es culpa o responsabilidad del legislador. Hay un sistema perverso de rentabilidad mínima que incentiva el comportamiento de manada. Pero aquí el problema a todo nivel es que no se ha educado al público.
¿A qué se refiere?
-Aquí la clave de todo este tema es que lo que el público entiende como un fondo conservador, no es lo que las AFP entienden como un fondo conservador. Si el que perdió el dinero hubiera sido el fondo más riesgoso, no estaríamos en esta discusión. El problema es que el que perdió el dinero es el fondo más conservador.
Entonces, cuando le pregunto a mi mamá y a mis tías “viejitas” qué entienden por un fondo conservador, me dicen: ‘Un fondo donde mi saldo nunca caiga’. Y agregan: ‘No me importa que suba muy poquito mientras no caiga’. Es decir, para el público es lo que en el mundo de la administración de carteras de dinero se llama la estrategia de wealth preservation, preservar tu patrimonio.

¿Hay un déficit de comunicación o una mala comunicación por parte de las AFP? Durante décadas han dicho que el Fondo E es el más conservador y el de menor volatilidad...
-Hay que distinguir dos cosas: la estabilidad del saldo de la cuenta y la estabilidad de la pensión que se puede comprar con ese saldo. No son lo mismo, y un saldo estable no garantiza una pensión estable.
Mi mamá, por ejemplo, quiere que la cartola de cada mes muestre un poquito más que la anterior, y nunca menos. Es perfectamente comprensible. Pero eso no es necesariamente lo que las AFP entienden por un fondo conservador.
¿Cómo puede bajar el saldo y mantenerse estable la pensión?
-Cuando suben las tasas de interés, algo que no depende de las AFP, cae el precio de los bonos y baja el saldo de la cuenta. Pero con tasas más altas, cada peso ahorrado alcanza para una pensión mayor. En principio, los dos efectos tienden a compensarse: el saldo baja, pero la pensión se mantiene relativamente estable. Cuando las tasas bajan, ocurre lo contrario. Es como el amortiguador de un auto: la rueda sube y baja, pero la cabina se mantiene estable. En el Fondo E, el saldo es la rueda y la pensión es la cabina. Creo que cuando las AFP hablan de baja volatilidad se refieren, sin mala intención, a la pensión y no al saldo.
¿Habría sido conveniente un fondo todavía más conservador, que protegiera el saldo?
-Esa es otra discusión importante. Podríamos haber tenido un Fondo F, invertido solo en depósitos de muy corto plazo, lo que en Estados Unidos se llama un money market fund. En lo que va del año habría rentado cerca de un 3%, y mi mamá habría estado feliz. Pero tiene un costo. El saldo habría sido estable, pero la pensión que se compra con él habría subido y bajado con las tasas de interés. Se gana estabilidad en el saldo a costa de volatilidad en la pensión.
Ahí está el centro del problema comunicacional. Las AFP piensan en proteger la pensión; muchos afiliados, en proteger el saldo. Son objetivos distintos, y esa diferencia nunca se ha explicado bien.
¿Qué tanto lesiona reputacionalmente a la industria este episodio y cómo esto puede hacer revivir tentaciones populistas que busquen desestabilizar el sistema de capitalización individual?
-Este es un golpe reputacional muy fuerte. No creo que vaya a traducirse en esfuerzos serios, más allá de la gente de “No + AFP” y el Partido Comunista, por terminar con el sistema, pero sí por sobrerregular y todo lo demás. Entonces, por eso es importante que la investigación no signifique solamente usar de fusible a un par de muchachos y muchachas de 42 años de edad y los cambien, sino que la investigación vaya al fondo del problema y si los comités de inversión en los directorios han actuado con prudencia.
Toda esta investigación tiene que ser amplia, transparente, y lo ideal es que las mismas AFP formen una comisión de expertos independientes, libres de toda sospecha, que analicen la situación y que en un plazo relativamente corto emitan una conclusión; que propongan reformas en la gobernanza corporativa, en la regulación, en lo que sea, para que esto no vuelva a suceder. Hoy no sabemos que porcentaje del 10% de la caída es por imprudencia o es por estrategia de inversión de largo plazo.
De todas formas, las tasas en Estados Unidos van a subir y bajar, van a seguir moviéndose, sobre todo porque los déficits fiscales son muy altos. Esto no es un cisne negro, no es un problema que sucede una vez, esto es mucho más corriente de ahora para adelante.
Más allá de la salida técnica, ¿cuál es la salida política para este embrollo?
-La salida política para las AFP es transparencia total y reconocer que aquí hubo un error. En la salida política hay dos opciones: una que vaya con cooperación de las AFP y donde se explique transparentemente lo que sucedió, la que creo que es la opción más benigna; y, la otra, es que las AFP nieguen cualquier responsabilidad, cosa que no creo que vayan a hacer, lo que es una salida política mucho más complicada.
Frenazo
La economía chilena “no prende” y la inflación sigue al alza de la mano de precios del petróleo que no paran de subir en los mercados internacionales. ¿Qué le pasa a la economía chilena? ¿Le ha sorprendido este frenazo?
-Me ha sorprendido un poco, pero no mucho. En mayo hice una columna que se llamaba “¿Quién le teme a la deuda?” y nadie me hizo caso. Hablaba de esta fijación por el tope de deuda del 45% del PIB, que es de un mecanicismo inexplicable. Si se emite deuda por encima del 45% para enfrentar situaciones de corto plazo, como una desaceleración de la economía, para financiar proyectos que no son permanentes, está perfecto; es una estupidez no emitir más deuda. Además, fui la primera persona que dijo que tenían que enfocarse en el empleo en una columna de abril pasado en La Tercera.
Hay que entender que hay dos ritmos de la economía: un ritmo corto y un ritmo largo. Y lo que ha hecho el gobierno hasta ahora es centrarse en el ritmo largo, tratar de crear condiciones para que la oferta aumente, para que haya más inversión. Pero en el ritmo corto que está en la demanda se produjo una duda de parte de los agentes económicos sobre el futuro inmediato de la economía. Y eso fue amplificado por la guerra y los desarrollos externos; se produjo un retroceso en la demanda agregada y lo de la bencina afecto en eso. Entonces, las familias gastaron menos, las empresas.

¿Es una recesión autoinfligida, entonces?
-No lo sé, pero el discurso del gobierno y algunas acciones del gobierno contribuyeron a que se produjera un retroceso en la demanda agregada, especialmente de las familias, y esto fue amplificado por la guerra.
Usted habló de que Quiroz fue “un pelín purista” en su accionar macro este año…
-El “pelín” se amplifica por el efecto que trajo la guerra, el más alto precio del petróleo, el aumento de las tasas largas en Estados Unidos, lo que está pasando ahora con las AFP, que va a afectar la confianza de los consumidores; todo hace que el “pelín” en la acción se amplifique y se transforme en un problema más complicado.
¿Sigue manteniendo buena opinión del ministro Quiroz?
-Si, es un gran ministro. Es un buen ministro que se atrapó en esto de la de la austeridad fiscal a rajatabla en el corto plazo. Nunca apoyé el recorte del gasto en US$6 mil millones, pero en eso me quedé callado … y después dije que había que preocuparse del empleo y luego dije que no había que atarse a la deuda. Jorge (Quiroz) se atrapó en esta austeridad de corto plazo que no era, dada las circunstancias, la mejor estrategia.
Quiroz es irrestrictamente el más poderoso ministro del gabinete. ¿Si la economía no repunta en los próximos seis meses, qué tanto puede debilitarse la posición del ministro de Hacienda?
-Sí los objetivos de la cartera de un ministro no funcionan, el ministro se debilita mucho y, eventualmente, podría ser cargado. Pero estamos en un régimen muy especial en que el Presidente actúa más como la Reina Isabel que como Presidente chileno, actúa como Jefe de Estado, está por encima. No es necesariamente un modelo malo, es un modelo inusual para nosotros, no estamos acostumbrados a eso. No hay un “Primer Ministro” obvio. El señor Claudio Alvarado (ministro del Interior) debe ser muy eficiente, pero no tiene la personalidad de un Jorge Burgos, de un Rodrigo Hinzpeter, de un José Miguel Insulza.
Pero si la pregunta es si deberían cambiar a Jorge Quiroz si las cosas siguen mal en seis meses más... y no descartaría que eso sucediera. Ahí habría que pensar sobre quién lo puede reemplazar y no es fácil.
Francia y EE.UU.
La economía internacional sigue con turbulencias y aparecen nuevos riesgos como es el caso de Francia, donde su prima de riesgo no para de subir y las protestas alcanzan niveles de agresividad no vistos…
-Agregaría que, si las elecciones presidenciales francesas fueran mañana, Marine Le Pen (candidata ultraderechista) sería la próxima Presidenta. Hay un problema en algunos países muy jodido, pero yo no soy catastrofista. Hay un catastrofismo bastante generalizado, especialmente entre las élites más de izquierda, en que dicen que viene la catástrofe medioambiental, la catástrofe populista, la catástrofe de la inteligencia artificial. Toda esta gente cree que la humanidad y el mundo se van a acabar y yo no estoy en ese grupo; no creo que eso sea así. Soy muy darwiniano, el instinto de preservación es tal que vamos a encontrar maneras orgánicas de sobrevivir y de seguir avanzando. Estamos en un periodo de péndulo, donde estamos viendo a la derecha en la mayoría de los países.
¿Cuál es su vaticinio para las elecciones de medio término en Estados Unidos de noviembre? ¿Dada las políticas que ha impulsado Donald Trump, puede mejorar el escenario económico internacional con un el Presidente de EE.UU. más debilitado?
-Es casi reconocido por todos que los republicanos van a perder la Cámara baja. La gran pregunta es que va a pasar con el Senado y eso depende de tres estados: Texas, Nueva Inglaterra y Michigan. Es posible que también pierdan el Senado, pero no veo que le pondrían atajo a alguna de las políticas más extremas de Trump. El déficit estructural está ahí. Lo que necesita Estados Unidos es que las tasas bajen y, mientras la guerra siga, va a estar difícil.
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