ESPN DeportesQué retos enfrentan Giannis y el Heat en la nueva temporadaESPNChampions League talking points: What to make of the Man United messThe Jerusalem Post'Sheep in the Box': A pointless, sweet story of grief, robots - reviewInquirer9 hurt after fire breaks out during Buglasan Festival in Dumaguete한겨레김민석, 유시민에 “금도 지키며 비판했으면 좋겠다”매일경제헤지가 이렇게 중요합니다…석달새 수익률 10% 운명 갈린 해외ETFUOLPichações expõem tensão em colégio cívico-militar do PR após caso de câmera em banheiroZDF heuteEntdecken Sie das ZDF-NachrichtenstudioRapplerDFA to China embassy: Escalatory, undiplomatic posts not helping bilateral ties경향신문이주배경 고교생 4년 새 2배 늘었는데···8개 시·도 한국어학급 ‘0’Daily MailShocking TV show exposes how Brits failed to speak up when shown around a care home... run to NAZI idealsObservador DesportoAs notícias das 2h
The Daily Newsstand · Free, Always
Thursday, October 22, 2026

A los 89 años, murió en España el escritor argentino Lázaro Covadlo

Translate

El pasado 16, a los 89 años, murió en Stiges el escritor argentino Eduardo Lázaro Covadlo, conocido primero como Eduardo Covadlo y luego como Lázaro Covadlo, que residía en España desde 1975; en el país se desempeñó como periodista y creativo publicitario. Consideraba “borradores” sus libros publicados entre 1965 y 1973, entre ellos, En este lugar sagrado. Había nacido en Buenos Aires el 26 de enero de 1937.

Publicó novelas, libros de cuentos y ensayos humorísticos; cultivó un estilo irónico e irreverente, y creó a personajes excéntricos y solitarios enfrentados a circunstancias inquietantes y grotescas de la vida cotidiana. Era un “escritor de escritores” y de culto, elogiado por autores y “lectores gourmet” como Rodrigo Fresán y los españoles Antonio Muñoz Molina, Quim Monzó, Juan Bonilla y el candidato al Nobel Enrique Vila-Matas.

Lázaro Covadlo publicó novelas y libros de cuentos

En 1997, publicó su libro de cuentos Agujeros negros, seguido por las novelas Remington Rand, una infancia extraordinaria, La casa de Patrick Childers, Bolero y Las salvajes muchachas del Partido. Fue autor de los libros de relatos Animalitos de Dios y Nadie desaparece del todo. En La bodrioteca de Covadlo, recopiló y comentó pasajes de libros antiguos y extravagantes. Fue traducido a varios idiomas.

En 1992 fue finalista del Premio Planeta Biblioteca del Sur con la novela Conversación con el monstruo, que publicó Emecé (donde satirizó el Movimiento Humanista, que integró). Y en 2004 ganó el Premio Café Gijón de ese año por su novela Criaturas de la noche, publicada por Acantilado en España. Sus cuentos aparecen en antologías publicadas por Mondadori, Alfaguara y Siruela. Colaboró con revistas y diarios españoles.

Su último libro, Cosmovisión, de 2002, estuvo al cuidado del escritor y periodista argentino Matías Néspolo.

“Tuve el honor de publicar su último libro; un libro de ensayo inclasificable como es toda su obra: era un compendio de sus reflexiones en el que trabajó muchos años, para darle esa forma casi miscelánea y fragmentaria, con la que de alguna manera trabajaba la poética de la perplejidad -dice Néspolo-. De la perplejidad frente al mundo, frente a la realidad cotidiana, frente al misterio estético, a la literatura, a la vida y la muerte. Hablaba de lo sagrado y lo profano, de la metafísica y de la cosas más cotidianas y pequeñas y cercanas. Tenía un humor negro, una ironía, una ligereza y una franqueza despampanantes. Para mí fue un privilegio trabajar con él. El conjunto de la obra de Lázaro Covadlo es inclasificable, no se parece a nada. Si hubiera que buscar algo parecido, un linaje, tendría que viajar hasta cierto tono centroeuropeo, cierto humor judío, negro y corrosivo, como los de Bruno Schulz o Witold Gombrowicz”.

El escritor y traductor argentino Eduardo Hojman conoció a Covadlo. “Era un gran tipo, muy generoso con sus conocimientos literarios y un autor que tuvo que luchar contra una estructura editorial demasiado cerrada o limitada para la propuesta que él tenía -dice-. Por eso tuvo una trayectoria editorial un poco errática, pero es un escritor de escritores, una persona que sus colegas consideran un grande, tanto por la calidad de su escritura como por la propuesta estilística que ofrecía. Fue, además, el primer escritor que conocí”.

View the original on La Nación →

KioskNews shows a cleaned-up reading view extracted from the publisher’s page — the original always lives on their site, not ours.