Lágrimas azules en Manchester
He estado estos días en Manchester compartiendo mucho tiempo con un amigo que es muy del Manchester City y me cuenta la decepción que siente por los ataques desmesurados desde todos los frentes al club de sus pasiones. Los está sintiendo como puñaladas al corazón de sus sentimientos, tras una década privilegiada de éxitos, con los que, dice, no podía ni siquiera imaginar. Él creció como un joven 'skyblue' amordazado, en los años en que el City estuvo muy a la sombra de un poderoso Manchester United, en aquellos tiempos tristes en que la superioridad de sus rivales en la ciudad, junto a las ironías y burlas del inefable Alex Ferguson, les ridiculizaron. Aquellas lágrimas ‘azules’ derramadas en el pasado oscuro están volviendo hoy.

Su desencanto, se sincera, es que haya sido justo ahora, en los días en que el orgullo de ser del Manchester City estaba más alto, cuando les ha llegado este golpe tan duro. Describe que ser acusados de ‘tramposos’ por la Premier League y todo el fútbol inglés es una reacción muy vengativa para ensuciar la dignidad del club. Y sus reflexiones son agridulces: "Aunque nos odien, nadie nos quitará lo vivido, lo felices que hemos sido y el prestigio ganado en el campo, con un fútbol envidiado, pero por eso la tristeza es ahora mucho más grande, por todo lo que va a venir, y las ganas de desquite y envidia que vemos alrededor", reflexiona, mientras tomamos unas cervezas en el Black Lion de Salford, en la frontera del centro de Manchester, territorio 'mixto' donde oímos, muy cerca, algunos insultos hacia los 'skyblues'. Llegan de conversaciones de seguidores rivales en la ciudad, porque el conflicto bulle en los bares y cafés.
Hay una fractura social evidente estos días en Manchester entre estar en el lado azul o rojo de la ciudad, entre ser del City o del United. Pero también hay contraste en las reacciones de la afición 'citizen' sobre las irregularidades financieras de sus dirigentes. Porque hay un sector de seguidores que mantiene su apoyo incondicional al club y cuestiona el proceso de la Premier League, pero también otro de 'supporters' que expresan, como mi amigo, dolor sobre el futuro, por la forma en que puedan quedar manchados los éxitos del club con Guardiola. Y lamenta los pasos equivocados que hayan podido dar sus dirigentes, los mismos que han convertido a los 'skyblues' en una potencia futbolística mundial. "If we're found guilty, we should take our punishment" ("Si nos declaran culpables, debemos asumir el castigo"), me apunta con dudas sobre el gasto realizado por el club, pero dejando un rayo de esperanza: "Todo lo que estos propietarios prometieron cumplir, lo han cumplido. Por lo que todavía no es el momento para perder la fe en ellos". En 2020, el City ya logró revocar la sanción de dos años sin participar en competiciones europeas que le había impuesto la UEFA por ocultar fondos, tras recurrir la decisión ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS).

Es tiempo ahora de esperar la apelación del club, y cree mi amigo que también "de la coraza". Sea cual sea la sanción, él, como muchos otros simpatizantes del Manchester City, seguirán viajando y defendiéndolo por toda Inglaterra. Mientras, escuchan a su pesar los rumores de que Abu Dhabi amenaza con la desinversión en el país, y por eso lo sienten como el final claro de su larga etapa triunfal, porque esa actitud beligerante y nada arrepentida de los propietarios del City generará resentimientos en la Premier League, y derivará en más odio e impopularidad en todos los campos ingleses. Empezará el domingo en Anfield.
KioskNews shows a cleaned-up reading view extracted from the publisher’s page — the original always lives on their site, not ours.