Nataly Umaña afirmó que su ruptura con Alejandro Estrada fue algo planeado: “Se tenía que hacer así”

La actriz colombiana Nataly Umaña repasó, en una entrevista con el pódcast La Habitación Invisible, el proceso de terapia y transformación personal que atravesó tras el fin de su matrimonio con el también actor Alejandro Estrada, un episodio ocurrido en marzo de 2024 que la convirtió en una de las figuras más mencionadas en el país durante ese año.
La ruptura tuvo lugar dentro de lo que fue la temporada inaugural de La casa de los famosos Colombia, el formato de convivencia del Canal RCN. La misma se produjo cuando Estrada ingresó a la casa para confrontar a Umaña por su cercanía con el cantante panameño Miguel Melfi, también participante del programa.
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La confrontación —en la que Estrada le entregó su anillo de matrimonio—, transmitida en vivo ante millones de televidentes, puso fin a una relación de 12 años.
Umaña reconoció que la exposición mediática que siguió a la ruptura la sometió a un escrutinio de dimensiones nacionales. “Hubo un momento en que sí me sentí como muy juzgada, atacada por un país entero. Digamos que un gran porcentaje de un país de 50 millones de colombianos, digamos que unos 40 millones de colombianos estuvieron ahí”, relató la actriz en el pódcast.

La actriz insistió en que su proceder dentro del reality no respondió a un error de improviso, sino a una decisión consciente. “Yo supe perfectamente por qué hice lo que hice. No fue un error. No fue un error al azar”, matizó.
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Según el relato de Umaña, el matrimonio con Estrada arrastraba un desgaste de fondo que ninguno de los dos lograba resolver fuera de cámaras. “Esta tenía un factor muy fuerte que era la codependencia. Y cuando estás así, no sabes salir de ahí. Si se hubiera terminado detrás de cámaras, hubiéramos regresado (...) Creo que se tenía que hacer así, de esa manera, porque si no nunca hubiéramos salido de esa relación, explicó.
La actriz defendió además que nunca hubo infidelidad durante la relación previa al episodio del reality. “Sigo diciéndolo con la frente en alto, aunque sé que cuando editan estos pedazos van y lo ponen y llegan mil comentarios”, señaló, al tiempo que remarcó que su decisión buscaba forzar un cierre definitivo ante la incapacidad de ambos de dar ese paso en privado: “La otra persona nunca iba a tener el valor de enfrentar un ego mucho más alto (...) Eso era el objetivo, no por hacerle una maldad a la otra persona”.
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Umaña describió su recuperación emocional a través de la metáfora de la transformación de una mariposa, un símbolo que adoptó tras recibir crisálidas como regalo de personas cercanas durante su proceso.
“Todo 2024 y parte del 2025, yo sentía que tenía que transformarme como una mariposa. Yo era la larva, la crisálida, hasta que vuela”, relató.
Ese proceso estuvo sostenido, según su testimonio, por una terapia psicológica semanal iniciada hace dos años y medio, combinada con fe religiosa, ejercicio físico y prácticas como la inmersión en hielo.
“Antes lo hacías desde la manera de sobrevivir, desde la ignorancia emocional. Ahora ya sabes qué fue lo que pasó. Ya sabes qué es lo que te activa esa herida”, explicó sobre el cambio en su manera de reaccionar ante los conflictos.
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La actriz narró que durante los meses posteriores al escándalo crio crisálidas que nacían pero no volaban, hasta que una de ellas, en Semana Santa de 2025, finalmente emprendió vuelo, hecho que tomó como una señal.
“Fue el momento en donde dije, ‘guau, estoy mucho más tranquila emocionalmente y creo que ya es hora de volar’”, señaló, en referencia al momento en que decidió dar su primera entrevista pública sobre el tema, en junio de 2025.

Umaña vinculó directamente su dificultad para terminar relaciones tóxicas con la dinámica familiar que presenció de niña, marcada por una relación conflictiva entre sus padres que se extendió durante 19 años.
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“Violencia verbal y psicológica y física en ellos, que claramente de niños no teníamos por qué ver, porque lo normalizas y aprendes a reaccionar de la misma manera”, relató.
La actriz admitió que, de forma inconsciente, su propia separación pudo estar motivada por el deseo de no repetir el patrón de sus padres. “‘Yo no puedo repetir la historia. Ellos duraron 19, yo ya voy en 12, tengo que salir de acá’. No tuve las herramientas psicológicas para salir en el momento”, expresó sobre sus pensamientos en el tiempo que decidió terminar con Alejandro Estrada.
También identificó la raíz de su “herida del abandono” en los domingos de su infancia, cuando su padre, agotado tras la semana laboral, prefería descansar en casa mientras ella permanecía encerrada en su cuarto, y explicó que ese vacío podía estar detrás del motivo de la intensidad con la que después exigía compañía constante en sus relaciones de pareja.
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Pese a estos señalamientos, Umaña fue enfática en separar el reconocimiento de esas heridas de cualquier reproche hacia sus padres, con quienes aseguró mantener un vínculo de diálogo abierto, y agregó que abordó estos temas en terapia con el aval expreso de ambos: “Ellos siempre me han dicho: ‘Naty, háblalo, háblalo y háblalo con tranquilidad’”.
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