Clase media, Rodri y Fermín, madres
El añorado Enric Bañeres hablaba siempre de la imprescindible clase media que debe tener un equipo para el necesario equilibrio. Y eso lo está haciendo muy bien el staff técnico del Barça liderado por Deco. Tanto Anthony Gordon como Karim Adeyemi pertenecen a esta necesaria clae media, jugadores que,conscientes de su papel, no se quejarán por ocupar un sitio en el banquillo de suplentes y que saben que para ganarse una plaza en el once titular tendrán que correr y luchar más que los demás. No se sentarán en la misma mesa que los cracks de “la clase alta”, pero son los propios cracks los que más valoran su trabajo y saben también que gozan de la confianza de Hansi Flick. No estarán en la lista del Balón de Oro, pero sin ellos no hay títulos.
RODRI Y FERMÍN
Son la cara y la cruz, pero Rodri y Fermín se complementan a la perfección. La mejor definición que he leído sobre Rodri la hizo el extenista y comentarista Àlex Corretja en ‘X’. “Rodri es tan bueno y lo hace tan fácil -escribió Corretja -que no parece ni bueno”. Supongo que a Corretja Rodri le debe recordar a Roger Federer, que no necesitaba correr para ganar los partidos. En el otro extremo está Fermín. A Fermín se le está poniendo cara de Pedrito. Lo dijo Xavi en el acto de homenaje a Pedro Rodríguez, un jugador -dijo Xavi - muy infravalorado. Pedrito se iba al Gavà pero Guardiola lo evitó. Fermín estaba en el Linares, en Primera RFEF, pero Xavi lo rescató. Sospecho que Fermín, al igual que Pedrito, será tan necesario como infravalorado.
MADRES
Esta semana ha fallecido Ana Merodio, la madre de Koke, el jugador del Atlético de Madrid. La mujer que lo llevaba en metro a entrenar y que fue clave en la carrera de Koke. Poco se habla de la importancia de las madres. Leo Messi ha dedicado sus 934 goles a doña Celia, la abuela Celia, su segunda madre, que lo acompañó de chiquitín por las canchas de tierra de Rosario. Sheila Ebana es la madre de Lamine Yamal, la mujer que sacrificó su vida para conseguir los sueños de su hijo. Ahora Lamine se lo ha podido compensar. Sheila, Celia, Ana, son el ejemplo de madres luchadoras, de mujeres que no estarán en las crónicas deportivas pero que seguramente sin ellas no habríamos podido disfrutar del fútbol de Koke, de Messi o de Lamine
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