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Sunday, November 1, 2026

Caputo salió de la clandestinidad; el peligro Kuka, y el riesgo Bullrich

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Hay un dato central que dejó la saga de la salida de Bolsonaro desde Argentina hacia Estados Unidos. No es que el ex candidato haya salido irregularmente de su país porque lo tenía prohibido por un juez vengativo, ni tampoco la falta de respeto histórico de Flávio al compararse con Charles De Gaulle para dirigir la résistence de la derecha brasileña desde el exilio de Miami.

La noticia política doméstica de todo este asunto fue que Santiago Caputo salió de la clandestinidad. En un sentido metafórico, claro.

Un personaje que hizo un culto siempre de actuar a media sombra y que ha demostrado moverse con comodidad en esas penumbras del poder, de pronto aparece en público como el responsable local de la “extracción” de Bolsonaro, en una obra de teatro de varios actos que incluyó, todos lo sospechan, la quietud del gobierno brasileño para sacarse pronto el problema. Dicho y hecho: sin Flávio Bolsonaro en Brasil, asumió la representación de la derecha el gobernador de São Paulo, Tarcisio de Freitas.

Caputo quiso que su presencia en la operación en Iguazú que tuvo inspiración y ejecución de Washington, fuese evidente. Un mensaje de poder interno indudable.

Ilustración. Agustín Sciammarella

Para un baqueano de las catacumbas de inteligencia, todo esto tiene el sello del Departamento de Estado, de Marco Rubio, que desmintió cualquier intervención de la Casa Blanca, o de una agencia privada, lo que abriría serios interrogantes si se confirmara esta posibilidad.

Si Bolsonaro salió irregularmente de Brasil pero entró legalmente a la Argentina, como el propio gobierno brasileño lo confirma, podría hasta haber tomado en Ezeiza un vuelo directo a Miami y no hubiera habido ninguna interferencia local.

Trump se declaró neutral, recibió a Bolsonaro pero reconoció a Lula. Y Rubio dialogó con el canciller brasileño, Mauro Viera, preparando una cumbre presidencial con Lula. Realpolitik al palo.

Milei se mantuvo en sus trece. El canciller Quirno, quien debiera buscar una salida a esta crisis con el socio comercial más importante de la Argentina, tiene ahora un problema porque quizá un gesto bien pensado pueda bajar la tensión. Eso requiere expertise profesional y voluntad de hacerlo, dos condiciones que están en duda. Quirno estuvo en el palco desde el que Milei insultó a Lula, comprometiéndose personalmente en ese acto partidario. Una torpeza.

¿No es acaso la diplomacia la que debe preservar los intereses permanentes de la Argentina más allá de las preferencias políticas?

Milei tomó nota del triunfo de Lula, según su parco vocero. Lula también tomó nota de la felicitación de Victoria Villarruel, la vicepresidenta, que le hizo llegar por un canal diplomático.

También Patricia Bullrich reconoció la resurrección del líder del PT, diferenciándose cada vez más de Milei y ausentándose de la reunión de Gabinete en la que, presuntamente, el gobierno libertario iba a hablar de “fraude” en Brasil. Otra toma de distancia.

La contraofensiva libertaria contra la senadora ya está en pleno desarrollo. El objetivo es desplazarla como jefa del bloque oficialista en el Senado.

Martín Menem, operador de Karina Milei, abrió las hostilidades una vez que la senadora y otros legisladores bloquearan el acceso de la senadora Nadia Márquez como jefa de la estratégica comisión de Acuerdos del Senado. Menem ya dijo que en La Libertad Avanza hay un solo candidato a presidente que es Javier Milei.

Esa frase apunta a desalentar el desafío de Bullrich a una interna con el Presidente. La senadora expresó que se siente preparada para llegar a la Casa Rosada.

Menem debiera saber que el intento de tumbar a Bullrich en el Senado puede provocar la fractura del bloque de la LLA, por un lado, y darle la excusa que necesita la legisladora para dar el portazo y desafiar a Milei.

Tres argumentos se esgrimen en la vereda de Patricia: 1) hay un espacio republicano sin representación, que votó a Milei en 2023 pero que siente que ese contrato está roto; 2) la economía no dará, con este esquema, la respuesta a amplios sectores afectados por este plan; 3) en estas condiciones, la reelección de Milei es, por lo menos, incierta.

Bullrich jura que no habló con Mauricio Macri, quien acaba de declarar que la negociación el PRO con La Libertad Avanza ha sido inútil hasta aquí. Pero sí hubo contacto con gobernadores, radicales y “sectores” nuevos que se incorporen a una “coalición fuerte” que coincidan en sostener el equilibrio fiscal y el cambio.

Karina Milei está al tanto de estos contactos y también sabe, aseguran, que Santiago Caputo tiene un fluido diálogo con la senadora. Además, el asesor todoterreno tiene ojos y oídos en todos lados, por ejemplo la casa de los espías, donde acaban de cambiar al jefe de Ciberseguridad, un profesional con sólidos antecedentes en ese metier.

Este es el marco político para una economía que está parada y a la que los inversores observan con prevención al abrirse demasiado temprano el año electoral.

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