Quieran los argentinos en el exterior votar
“Quiera el pueblo votar”, dijo Roque Sáenz Peña al impulsar la ley que en 1912 consagró el sufragio universal, secreto y obligatorio. Con esa frase ese presidente argentino convocó a una buena parte de la sociedad que, hasta entonces permanecía al margen de la decisión política. Más de un siglo después, parafraseamos aquella consigna histórica para dirigirnos a quienes hoy tienen la posibilidad concreta de ejercer su derecho al voto: los compatriotas residentes en el exterior.
Son muchos los argentinos que viven fuera del país que ni siquiera saben que tendrían la posibilidad concreta de votar en nuestras elecciones nacionales.
Los números son elocuentes. En las elecciones presidenciales de 2023 votaron aproximadamente 51.000 argentinos en el exterior sobre un padrón de 449.909 electores habilitados. Eso representa una participación del 11,3%. En los comicios legislativos de 2025 apenas si se registraron 27.381 votos sobre un padrón de 490.726, una proporción del 5,6%.
Pero el dato más revelador es otro. Según información oficial de la Jefatura de Gabinete presentada al Senado en noviembre de 2024, se estimaba que 1.803.000 argentinos residían en el exterior. Si apenas 50.000 votan en el mejor de los casos, la participación real sobre la comunidad total es inferior al 3%. Una cifra que debería incomodarnos a todos, en particular a los gobiernos, que poco y nada hacen para difundir y revertir esta realidad. Más aún, un decreto del gobierno de Alberto Fernández había eliminado la posibilidad que tenían los argentinos en el exterior de emitir el voto por vía postal.
Durante décadas, los obstáculos para votar desde el exterior fueron reales y múltiples. El marco normativo era precario, el voto postal dependía de decretos transitorios, y la distancia a los consulados hacía el resto. Eso cambió.
La ley 27.781, conocida como Ley de Boleta Única de Papel (BUP), sancionada el 18 de octubre de 2024, introdujo la doble modalidad de sufragio desde el exterior: voto presencial en sede consular y voto por correo postal. Ya no se trata de un mecanismo precario sostenido por un decreto que un gobierno puede derogar con la misma facilidad con que lo dictó. Es ley.
A su vez, el decreto 239/2025 reglamentó integralmente el sistema para las elecciones nacionales. La base normativa está completa. Y hay otro dato clave: desde el Decreto 403/2017, emitido durante el gobierno de Mauricio Macri, la inscripción en el Registro de Electores Residentes en el Exterior (RERE) es automática. Basta con tener registrado el domicilio exterior en el DNI. No se requiere ningún trámite electoral adicional. El voto es optativo: no hay sanción por no votar.
Por otra parte, votar no pone en riesgo ningún estatus migratorio ni genera conflicto alguno con la legislación del país de residencia. Un temor de no pocos argentinos residentes en el exterior, que ha puntualizado la Fundación Libertad y Progreso, es el de perder derechos al registrar su domicilio fuera de la Argentina. Es vital garantizar que el cambio de domicilio no implica perder derechos, con información clara acerca de la cobertura de salud y acceso al régimen previsional.
Lo único que debe hacer cada argentino residente en el exterior para quedar habilitado a votar es registrar su domicilio en el exterior en el DNI. En caso de no haber hecho el correspondiente trámite, el procedimiento es simple: solicitar un turno en el consulado argentino más cercano, presentarse con el DNI vigente y un comprobante de domicilio, declarar el cambio de domicilio —es un trámite declarativo, sin formalidades excesivas—, abonar el arancel correspondiente y esperar la emisión del nuevo DNI, que demora entre 45 y 90 días.
Una vez registrado el domicilio en el exterior, el ciudadano queda automáticamente inscripto en el RERE. Pero hay una condición temporal importante: el trámite debe hacerse con suficiente anticipación, al menos seis meses antes de la elección. Para 2027, eso significa que los argentinos en el exterior deberían iniciar este proceso lo antes posible.
Aquí es donde el tema adquiere una dimensión política trascendente. Si el trámite de actualización del DNI se masifica, bastante más de un millón de argentinos mayores de 16 años podrían votar en las próximas elecciones.
Las cuentas son sencillas. De los 1.803.000 argentinos estimados en el exterior (cifra oficial de 2023, con proyecciones que la elevan a casi dos millones para 2025), descontando los menores de 16 años, la población en edad de votar puede superar las 1.600.000 personas. Actualmente, solo unos 490.726 están inscriptos en el RERE, lo que representa apenas un 25 a 27% de cobertura.
Si una fracción significativa de esos argentinos completara el trámite y se decidiera a votar, el impacto electoral sería potencialmente decisivo. No estamos hablando de un gesto simbólico, sino de un caudal de votos que puede incidir de manera determinante en el resultado de una elección nacional.
El derecho existe. El marco legal está. Pero no alcanza. El gobierno nacional, a través del Ministerio del Interior, la Cancillería y la red consular, debe promover activamente este proceso.
El decreto 239/2025 establece que el Poder Ejecutivo es responsable de garantizar todos los medios necesarios para el pleno cumplimiento del derecho al voto desde el exterior. Y la ley 24.007 ordena que la reglamentación prevea facilidades para un trámite sencillo, rápido y gratuito.
¿Qué debería hacer el Estado? Campañas de difusión masivas con al menos ocho meses de anticipación; refuerzo de los consulados para llegar localmente a los ciudadanos argentinos en cada lugar; jornadas especiales de emisión de DNI; digitalización parcial del trámite y operativos itinerantes en ciudades alejadas de las sedes consulares. Todo esto está hoy al alcance de la mano.
Son demasiados los argentinos que tienen hijos y familiares residiendo en el exterior. Argentinos que emigraron en busca de oportunidades que su país no pudo o no supo darles. Durante el siglo XIX y la primera parte del siglo XX el proceso fue inverso, cuando la Argentina era la tierra de promisión y se hacía realidad el ideario de Juan Bautista Alberdi. Hasta que, en forma progresiva, cuando las ideas de libertad dejaron de aplicarse, se sumió en una prolongada decadencia y terminó expulsando a cientos de miles de compatriotas.
Los argentinos que viven en el exterior deberían informarse, sacar turno en su consulado y actualizar su DNI para votar en la sede diplomática o en forma postal. El trámite es simple, el plazo corre y el voto cuenta.
El Estado debería hacer todo lo que esté a su alcance para difundir y facilitar esta posibilidad. Cabe esperar que nuestros numerosos compatriotas en el exterior puedan -y quieran- hacer oír su voz. Porque ellos también son “el pueblo”.
KioskNews shows a cleaned-up reading view extracted from the publisher’s page — the original always lives on their site, not ours.