Damián Di Pace: “No hay que esperar un repunte del consumo para 2027”

“Los empresarios están esperando la continuidad del ciclo económico, ni siquiera del Gobierno, para invertir”, afirma Damián Di Pace, consultor de empresas y especialista en consumo, al analizar el momento económico actual y los desafíos que enfrenta el Gobierno para 2027.
En una entrevista con LA NACION, el analista subraya que no hay que esperar un repunte del consumo masivo el año próximo y opina que el sector privado no percibe la baja de impuestos que hizo el Gobierno nacional porque las provincias y los municipios subieron sus tasas. “Con esta presión impositiva es muy difícil competir”, enfatiza.
– ¿Cómo ve la situación económica y las distintas velocidades entre sectores?
– La economía a dos velocidades existe, obviamente. Hace poco estuve en Neuquén y le pregunté al auditorio: “¿cuántos de ustedes van a invertir entre este año y el próximo?”. Casi el 60% levantó la mano. Cuando hice la misma pregunta en la ExpoEFI [a fines de abril, en Buenos Aires], muy pocos levantaron la mano. [El economista] Ricardo Arriazu lo transmite con sabiduría: en los ciclos de cambio macroeconómico, se da una corrección estructural muy fuerte. Durante mucho tiempo, los centros urbanos fueron los que más traccionaban la economía, porque estaban protegidos y el consumo se expandía por la regulación de las tasas y la presencia del sector público. En el mercado interno, el incentivo estaba en los márgenes, que eran muy altos, y eso hacía que las empresas se vuelquen a la industria y el comercio. La inversión pública venía primero y luego llegaba la privada. Ese motor, evidentemente, se apagó. El modelo actual es al revés: quiere que el motor sea la inversión privada. Pero lo que hoy vemos es que la inversión no está traccionando aún.
– ¿Por qué?
– Lo que entiendo que está pasando en este ciclo es que el agente económico privado está esperando la continuidad del ciclo económico, ni siquiera del Gobierno.
– ¿Y qué entiende el inversor por ciclo económico?
– La Argentina tiene que salir del mapa de los países que tienen inflación de dos dígitos. Solo queda Venezuela ahí, los otros países de América Latina ya resolvieron el problema en los años 90. Y la Argentina tiene que salir del ciclo donde un salto cambiario les desequilibre los números y los presupuestos a las empresas. La otra tarea pendiente es bajar la presión tributaria.
– Esa continuidad, entonces, alentaría la inversión…
– Sí, hay una parte del ciclo en proceso de consolidación, y una parte en proceso de promesa. La presión tributaria es una materia pendiente. Otra cosa de la que se habla poco y que transmiten muchos empresarios: la infraestructura. En todos los lugares, se escucha un reclamo por las malas rutas y el costo logístico. Tenemos muy mala conexión con los puertos y hay que buscar otras vías de menor costo para poder acceder a los niveles de carga que demandará la economía en el futuro. La agenda de la infraestructura es mucho más del sector privado que del público. Es un tema muy importante para la competitividad de la economía y es probable que no haya un privado en todos los casos para solucionar la ausencia del Estado.
– ¿Ve margen para seguir bajando impuestos?
– El Gobierno, con buena intención, intentó acelerar el proceso de baja de impuestos a nivel nacional, pensando que lo iban a acompañar las provincias y los municipios. Esto le generó una expectativa que no puede cumplir, porque la prioridad es mantener el superávit fiscal. Se anticipó a una necesidad del sector privado y no lo acompañaron provincias y municipios. Es más, le terminaron generando un perjuicio, porque el Gobierno hizo un esfuerzo bajando impuestos nacionales, sacando el impuesto PAIS y bajando la presión tributaria nacional, pero las provincias subieron Ingresos Brutos y tasas municipales. El sector privado no ve el esfuerzo del Gobierno nacional por eso. Hay una situación de exceso en la presión tributaria, con municipios que no son socios del sector privado, sino su enemigo. Y el tema Ingresos Brutos es terrible.
– Si le preguntan qué va a pasar el año que viene, ¿qué responde?
– El ministro Caputo dice que el año que viene no va a haber volatilidad y que la economía le va a ganar a la política. Cuando un privado me pregunta qué va a pasar, le digo que no va pasar lo que está esperando. El consumo no va a ser la palanca el año que viene. Esta economía tiene un motor clarito: exportaciones más importaciones. Si este ciclo continúa, el ahorro se va a convertir en inversión privada, la inversión en empleo, el empleo en salario y el salario en consumo privado. Esa cadena puede demorar, pero si el ciclo continúa, la primera etapa, la de la inversión, probablemente sea muy fuerte, si el inversor ve que tiene cuatro años más por delante.
– El consumo masivo sigue cayendo. ¿Hay que acostumbrarse a estos nuevos niveles, como dicen consultores cercanos al oficialismo?
– El consumo masivo ya no es refugio de ahorro. En 2023, el supermercado era el primer ítem cuando le preguntábamos a la gente en qué iba a invertir el aguinaldo; ahora, figura en último lugar. Está claro que el supermercado ya no es un driver. El consumidor ya no necesita anticiparse y aprovecha a comprar cuando hay ofertas, promociones y descuentos. Por eso el consumo está ralentizado. No dedica tanto dinero a la compra de bienes, sino a los servicios y a las experiencias, es una economía de servicios. Este cambio se dio en el mundo y ocurre acá justo en este ciclo.
– ¿La venta online explica parte de la caída o no?
– Hay sectores donde, probablemente, tenga mayor participación el consumo electrónico, como el caso de electrodomésticos, informática, artículos para el hogar. El local físico se transformó en punto de retiro y exhibidor. Pero en consumo masivo, en alimentos, en limpieza, el comercio electrónico no llega al 10%. Cuando medimos que cae, es porque cae. Y eso, en el consumo privado que mide el Indec, es un tercio del total. Se está consumiendo de otra manera, a diferencia del ciclo anterior, con más servicios que bienes. El consumidor compra más productos importados, compra más en forma online y cambió su modalidad de consumir productos masivos. Muchas veces se quiere simplificar el análisis y es más complejo.
– ¿No hay que esperar un repunte, entonces?
– No, yo no lo veo. Es más: el Gobierno está absolutamente convencido de que el año que viene no habrá “plan platita”. El otro día hice el ejercicio en una conferencia con 500 personas: “¿Cuántos creen que habrá plan platita en 2027?” Solo uno levantó la mano. La sociedad sabe que eso no va a pasar. Si este Gobierno gana las elecciones, será porque la sociedad quiere una continuidad de la gestión o del ciclo económico. En un paper de 1954, el premio Nobel de Economía Arthur Lewis explicó que en los cambios de ciclo hay sectores modernos con alto nivel de productividad e innovación que generan bienes para exportación, y sectores no tan modernos, que estaban protegidos y no innovaban ni trabajaban por productividad. Lo que debería pasar es que en la primera etapa la demanda esté en los sectores modernos, y en una segunda etapa los sectores tradicionales se reciclen.
– ¿La Argentina está en ese proceso?
– La Argentina está en un proceso de reciclado de ese concepto. El empresario tiene un doble desafío: atravesar el ciclo económico y adaptarse al mercado por un cambio coyuntural de la demanda, que trae nuevas exigencias.
– ¿Pueden competir los sectores que están en crisis hoy por la llegada de las importaciones, como el textil?
– Sí, pueden. En metalmecánica, por ejemplo, viendo qué pieza no llega de China o dónde se puede agregar algo a una parte del proceso. El punto es: ¿todos se quieren reconvertir? ¿Todos quieren vender la máquina que ya no les sirve y salir a invertir de vuelta? Algunos lo harán ahora y otros esperarán a ver qué pasa. El tema es que sectores donde la cadena de valor es más larga son los más damnificados por los impuestos. Ahí cae el textil. Ingresos Brutos, que es un impuesto en cascada, es un doble IVA. Y faltan las tasas municipales. En esas condiciones, es muy difícil competir. Por eso muchos trabajan en el margen, en la economía gris, pero eso los deja sin la posibilidad de acceder al crédito.
– ¿Y la mora?
– La mora se va a solucionar. Pero va a haber un problema de vuelta por las altas tasas. Ahí veo un trilema para el Gobierno. Si baja la tasa y libera encajes, le da más liquidez al sistema, pero parte de esos pesos van a ir al dólar y eso va a presionar sobre la inflación, que es su bandera. Y si no lo hace, probablemente tampoco tenga un crecimiento tan grande porque la tasa va a ser muy alta para sostener el crédito al sector privado. Por lo cual va a tener que pagar el costo de una menor actividad económica. Por eso el Gobierno va buscando diferentes herramientas que muevan ese motor. Pero la opinión pública le va a hacer pagar el costo político de cualquier manera. Si toma la decisión de bajar tasa lo va a pagar con corrimiento cambiario e inflación. Y si la actividad no crece, con el consumo que no llega. Va a tener que tomar una decisión política.
KioskNews shows a cleaned-up reading view extracted from the publisher’s page — the original always lives on their site, not ours.