Una casa inspirada en la naturaleza y la sabiduría japonesa

Las primeras charlas con los propietarios les dieron al arquitecto Javier Zabalaga y al equipo de ZIM Arquitextura un punto de partida. Para su nueva casa en el barrio San Fermín, en Tigre, esta familia de cuatro valoraba un contacto permanente con el exterior, la contemplación, la amplitud sin perder intimidad, el protagonismo de la luz natural y el valor de los materiales expresados con autenticidad. A partir de allí, trabajaron el proyecto bajo un concepto rector.
Nos guiamos por una manera de vivir vinculada al campo y al concepto japonés de wabi: una belleza serena y esencial, asociada a la naturaleza, la simplicidad y las huellas que dejan el tiempo y los procesos.”
— Arq. Javier Zabalaga, ZIM Arquitextura, al frente del proyecto
Filosofía
“Más que una referencia estética, se trató de una manera de pensar la casa: encontrar equilibrio entre lo rústico y lo preciso, entre la materia y la luz, entre la apertura y el refugio”, explica el arquitecto.
“La arquitectura busca reducirse a lo esencial, evitando gestos innecesarios, para que cada decisión tenga una razón espacial, material o sensible”.
Fluidez
“Nos pidieron ambientes que se usaran, nada de reservar lugares para ocasiones especiales”, explica Zabalaga. En 315m2 construidos, la casa enlaza un espacio con el otro, sin límites estrictos. Desde el ingreso, se recorren el hall con la escalera, el escritorio, el lateral de un patio interno y enseguida el living, que se une al comedor y la cocina.
“Los dueños de casa pusieron mucho énfasis en la amplitud y la integración de los ambientes, que se sintieran íntimos pero al mismo tiempo cómodos y abiertos”.
Texturas
Hacia la cocina, el mueble central gana otra función: contiene los grandes electrodomésticos de la cocina y los mantiene ocultos.
“La materialidad es fundamental en la construcción de esta atmósfera. Superficies texturadas, tonos neutros y carpinterías de madera conforman una paleta austera y cálida, en la que los materiales conservan su expresión y el paso del tiempo puede incorporarse naturalmente a la arquitectura”, explica el arquitecto.
“Creo que el mayor desafío de la obra fue encontrar la materialidad que diera con el tono de la casa. Una textura que diera una imagen de algo rústico y artesanal, pero que no luciese artificial”.
Sectores
“En la planta alta, proyectamos un patio central que sirviera tanto para iluminar como para sectorizar la planta”, precisa el arquitecto. Hacia el frente, ubicaron un primer cuarto, de visitas, con su baño en suite.
La combinación de materiales rústicos y otros más neutros vuelve a aparecer en el sector privado.
Al momento de elegir los materiales y las texturas, también buscaron potenciarlos con su relación con la luz natural.
La habitación principal retoma la estética de la planta baja, con el mueble de kiri con acabado en tono nogal, en este nicho decorativo junto a la cama.
Estratégico
Otro desafío importante fue la implantación: con un galpón de logística enfrente, la idea fue cerrar la fachada principal y abrirse hacia atrás, donde están la pileta, el jardín y, más allá, la laguna.
Tanto la suite principal como las dos habitaciones de los hijos disfrutan la vista hacia el horizonte abierto, que también aprovecha el sector social de la planta baja.
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