PunchGovernments would be better if women were in charge – ObamaESPNLet's predict the next five Super Bowl champs: Seahawks repeat in 2026? Chiefs get another by 2030?Bollywood HungamaRaza Murad questions Bollywood stars’ absence at Mushtaq Khan’s funeral: “Koi bada chehra nahin aaya”ESPN DeportesEN VIVO: Sigue el Gran Premio de Azerbaiyán 2026CNN TürkChery 24 Saat Tuzlu Su ve Darbe Testine GirdiUN NewsThe Takeaway: UN General Assembly debate Day 4The Jerusalem PostChina, US agree to $30 billion tariff cut, AI dialogue following Xi-Trump summit in WashingtonInquirerPagasa: Queenie nears typhoon categoryColliderThe True Story Behind Liam Neeson’s New Movie Left Him “Angrier and Angrier”매일경제“대게 2마리 37만원, 꽃게 다리는 1개”…소래포구 ‘바가지 근절’, 이번엔 성공할까경향신문성매매 업주와 고발자 연결 허위진술 조언한 경찰관 항소심도 징역 10개월Rai NewsMessina, donna getta acido sul suo avvocato: il legale è ricoverato in rianimazione
The Daily Newsstand · Free, Always
Saturday, September 26, 2026

La artista Georgia O'Keeffe compró una pequeña casa en Ghost Ranch en 1940 y pasó décadas pintando el desierto circundante; un plan de conservación ahora protege 6.000 acres del desarrollo urbanístico

Translate

Georgia O’Keeffe llegó por primera vez a Nuevo México a fines de la década de 1920 y encontró allí un paisaje que terminaría siendo inseparable de su obra. Montañas, huesos blanqueados por el sol, desiertos y enormes paredes de roca reemplazaron progresivamente el horizonte urbano de Nueva York que había marcado parte de sus primeros trabajos.

En 1940, O’Keeffe compró una casa de verano y aproximadamente 12 acres de terreno en Ghost Ranch, cerca de Abiquiú. La propiedad formaba parte de un rancho mucho más extenso, de alrededor de 21.000 acres. Años después adquirió una segunda vivienda en el pueblo de Abiquiú, que acabó convirtiéndose en su residencia permanente.

Desde Ghost Ranch, la artista encontró algunos de los motivos que repetiría durante décadas. Las colinas, mesetas y formaciones rocosas de la región aparecen una y otra vez en sus pinturas, hasta el punto de que determinados accidentes geográficos quedaron asociados internacionalmente con su nombre.

El paisaje de Nuevo México que Georgia O’Keeffe convirtió en arte

Uno de esos elementos fue Cerro Pedernal, una montaña de cima plana visible desde la región de Ghost Ranch que O’Keeffe pintó repetidamente. También trabajó con las formas y colores de las tierras erosionadas, los valles del río Chama y las enormes extensiones abiertas que rodeaban sus casas.

"Cerro Pedernal", una montaña que O’Keeffe pintó repetidas veces. Foto: AP

La relación de la artista con el lugar fue tan estrecha que Ghost Ranch forma hoy parte de cualquier recorrido por su trayectoria, aunque su casa allí no debe confundirse con la vivienda y estudio de Abiquiú, que pertenece al Museo Georgia O’Keeffe y puede visitarse mediante recorridos programados.

El plan que pretende conservar unas 6.000 acres

Ahora, ese mismo paisaje es objeto de un ambicioso proyecto de conservación.

A fines de 2025, la National Ghost Ranch Foundation y la Presbyterian Church Foundation anunciaron una alianza con el estado de Nuevo México y la organización New Mexico Land Conservancy para impulsar el Ghost Ranch Conservation Plan.

El proyecto contempla proteger alrededor de 6.000 acres -más de 2.400 hectáreas- mediante servidumbres de conservación. Esos acuerdos permiten que los propietarios mantengan la titularidad de los terrenos, pero limitan desarrollos futuros con el objetivo de conservar el paisaje, los recursos hídricos y los hábitats naturales.

Las tierras incluyen vistas hacia el lago Abiquiú, el río Chama y Cerro Pedernal, precisamente algunos de los panoramas que O’Keeffe convirtió en parte de la iconografía del arte estadounidense del siglo XX.

Georgia O’Keeffe llegó por primera vez a Nuevo México a fines de la década de 1920. Foto: AP

El plan no afecta las aproximadamente 550 acres centrales utilizadas actualmente por Ghost Ranch para alojamiento, senderos, establos, museos y actividades educativas. Recientemente, la organización señaló que continuaba trabajando para conservar más de 6.000 acres alrededor del rancho.

Así, más de ocho décadas después de que O’Keeffe comprara aquella pequeña casa en el desierto, el territorio que convirtió en pintura es ahora objeto de un esfuerzo para que sus horizontes continúen pareciéndose, en lo posible, a los que ella veía desde Ghost Ranch.

View the original on Clarín →

KioskNews shows a cleaned-up reading view extracted from the publisher’s page — the original always lives on their site, not ours.