Hay varias personas que están denunciando que pierden la vista por usar Ozempic. En Europa ya conocíamos este riesgo

Si hay un grupo de medicamentos que han arrasado en la opinión pública, sin duda son los agonistas del receptor GLP-1 como Ozempic o Wegovy, que llegaban para revolucionar el tratamiento de la diabetes tipo 2 y que han destacado por sus efectos en la pérdida de peso. Pero, como ocurre con cualquier medicamento, la probabilidad de sufrir un efecto adverso está siempre presente, y en estos últimos días está ganando bastante repercusión su posible relación con una enfermedad ocular rara que está haciendo que algunos pacientes pierdan visión.
Se está demandando. Aquí numerosos pacientes estadounidenses están comenzando a demandar a las farmacéuticas que hay detrás de estos fármacos, como por ejemplo Novo o Lilly, tras presentar problemas oculares que relacionan de manera directa con la administración de la semaglutida. El problema es que de momento no está para nada claro si de verdad hay una relación directa entre este fármaco y el problema de salud que manifiestan, aunque para ellos lógicamente si lo hay.
La enfermedad. La neuropatía óptica isquémica anterior no arterítica (NOIANA) que están sufriendo estos pacientes no es más que una patología que usualmente se suele presentar en personas de avanzada edad, y que de una manera sencilla es una interrupción del flujo sanguíneo al nervio óptico. Esto provoca que prácticamente de manera inmediata se note una pérdida de visión sin que haya dolor asociado.
El problema llega cuando se va al oftalmólogo y en muchas ocasiones no hay ningún tratamiento para poder recuperar la visión, haciendo que habitualmente sea permanente. Pero el punto más importante en esta patología es que se puede dar con mayor frecuencia en aquellas personas que cuentan con una diabetes diagnosticada, y esto está haciendo que haya muchas dudas sobre si esta neuropatía es provocada por el propio fármaco o por la enfermedad de base que padece el que la está tomando.
La voz de alarma. La primera vez que oímos hablar de una posible relación entre estas dos situaciones fue en 2024, cuando un estudio apuntó a que los pacientes que tomaban semaglutida tenían aproximadamente cuatro veces más riesgo de desarrollar NOIANA frente a quienes usaban otros tratamientos para controlar su diabetes. Pero al tratarse de un diseño observacional, el estudio no podía probar la relación que se necesita para afirmar categóricamente que el riesgo de la enfermedad se asocia al tratamiento.
Ahora sabemos más. Este mismo año hubo un gran metaanálisis que analizó 15 estudios longitudinales que sumaban 1,5 millones de pacientes y apuntó a que el uso de GLP-1 se asocia a un mayor riesgo de sufrir un episodio de NOIANA. Y posteriormente, un estudio publicado en el British Journal of Ophthalmology dejaba la puerta abierta a que este efecto secundario estaba asociado a la dosis que usaba del fármaco, destacando que quienes tomaban semaglutida de manera oral no veían incrementado este riesgo.
Las agencias reguladoras. Ante esta cantidad de datos que poco a poco se van conociendo conforme van pasando los años de la comercialización de este fármaco, las agencias que regulan todos estos medicamentos tienen opiniones contrarias. En el caso de Europa, en junio de 2025 se obligó a incluir en el prospecto de la semaglutida que la NOIANA se debía categorizar como un efecto adverso "muy raro" que afectaba a 1 de cada 10.000 personas.
Pero en Estados Unidos no han querido ir tan lejos, y la FDA mantiene abierta ahora mismo una evaluación mediante su red de farmacovigilancia sobre si de verdad hay alguna relación. Esto ha hecho que la agencia norteamericana no obligara a incluir en el etiquetado de estos medicamentos el riesgo de sufrir este cambio en la visión de los pacientes.
Las demandas. Esta falta de aviso por parte de las farmacéuticas en Estados Unidos ha provocado este aluvión de demandas, puesto que se argumenta que no se conocía el riesgo al que se enfrentaban los pacientes al administrarse el fármaco. Y aquí las farmacéuticas como Novo, en declaraciones a ABC news apuntan a que "si los datos de seguridad emergentes justifican medidas adicionales, se implementarán las medidas apropiadas de acuerdo con los requisitos reglamentarios".
No son inocuos. Aunque para algunas personas Ozempic o Wegovy se ven como tratamientos milagrosos que simplemente bajan el peso con un simple pinchazo, debemos recordar que no dejan de ser medicamentos que no están exentos de efectos adversos que todavía se están investigando debido a que el 'boom' de estos medicamentos es bastante reciente.
Esto es también un aviso importante para aquellas personas que deciden comprar estos medicamentos fuera de los sistemas sanitarios, obteniéndolos en páginas web que no ofrecen trazabilidad ninguna ni tampoco la aplicación de la normativa comunitaria.
Imágenes |Pavel Danilyuk
Vía | abcnews
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