"Es preocupante el daño que provoca dejar que el depósito baje del 20%"
Con la subida de los precios de la gasolina, cada vez son más los conductores que apuran hasta la última gota del depósito con el objetivo de evitar el inevitable acto de tener que volver a pagar y poner combustible. Además, con la subida de los precios, muchos tienen por costumbre no llenar el depósito al completo, tan solo un poquito, por si la próxima semana el precio bajase.
De modo que cada vez más conductores apuran hasta que se ilumina el testigo de reserva, con la sensación de estar haciendo lo mejor para el bolsillo y una acción sin ningún tipo de problema para el coche.
Pero de esta forma se pasa por alto un cálculo silencioso que los mecánicos llevan años intentando trasladar al conductor medio sin demasiado éxito: apurar el motor hasta la reserva se traduce en daños acumulados en el propio motor del vehículo, que solo son visibles cuando ya es demasiado tarde.

Por ese motivo, Antonio, un mecánico de Madrid con más de 30 años de experiencia, expone la regla no escrita: "La gente no es consciente del daño que hace cuando deja que el depósito baje del 20%", cuenta a 'Informativos Telecinco'.
Las 3 consecuencias de dejar caer la gasolina del depósito por debajo del 20%
Con esta acción se activa una cadena de consecuencias mecánicas que se activan cada vez que el combustible desciende de esa franja. En primer lugar, la bomba de combustible que se encuentra sumergida en el depósito utiliza el combustible que la rodea como refrigerante y lubricante.
Cuando el nivel de combustible cae y la bomba queda parcialmente expuesta, ese sistema de refrigeración deja de funcionar en las condiciones para las que fue diseñado y la temperatura sube por encima del umbral operativo, las juntas envejecen y, con el tiempo, la bomba se avería.

Además, en el fondo del depósito se van acumulando sedimentos. En condiciones normales, la capa permanece intacta en el fondo del depósito, sin interferir con el circuito de alimentación, porque la bomba aspira desde una zona superior. Si el nivel baja de forma sostenida por debajo de cierto umbral, la aspiración tira de la zona sucia y las impurezas entran al filtro de combustible. El mejor resultado es la obstrucción del filtro, mientras que el más grave sería el deterioro de los inyectores.
Por último, un depósito que habitualmente funciona con muy poco combustible en su interior ofrece demasiado espacio para la humedad ambiental, que se cuela por el respiradero. Con los cambios térmicos que se producen en el ciclo día-noche, la humedad se condensa en las paredes internas del depósito y se acumula en el fondo por diferencia de densidad; si no se detecta a tiempo, termina llegando al circuito del combustible.
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