Los “dolores de cabeza” que tienen en alerta a Hacienda

“Mientras la economía no prenda hay que apretar los dientes y resistir”, es una de las frases que más se repite en privado en los pasillos del Ministerio de Hacienda para resumir el delicado momento por el que atraviesa la economía chilena y las crecientes presiones a las que se expone el equipo económico del gobierno.
Pero la expresión también sintetiza un menú de diferentes preocupaciones que hoy son un verdadero “dólar de cabeza” para el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, y que pasan por su incomodidad con un precio del dólar cercano a los $1.000, el alto costo fiscal que está significando subsidiar el precio de los combustibles, una actividad económica que “no prende”, y la necesidad de frenar ideas o proyectos de corte populista.
Las declaraciones de la presidenta del Senado, Paulina Núñez (RN), la semana pasada, en que cuestionó la eficiencia del programa Chile Despega -el que incluye un mayor activismo fiscal para disminuir la elevada tasa de desempleo- y llamó al gobierno a “soltar un poco la billetera” vienen sólo a confirmar una serie de presiones que ha estado recibiendo Hacienda para más medidas de corte fiscal.
“Si no nos hacemos cargo desde las distintas aristas del alto desempleo, esto (la desaprobación al Presidente) va a seguir creciendo (…) No es suficiente (el plan Chile Despega), hay que hacer un esfuerzo mayor, pero no en mediano y largo plazo; cuando una familia no llega a fin de mes ni tiene trabajo, quien tiene trabajo va a trabajar con temor de perderlo, eso repercute en el pesimismo y cuando el país está con pesimismo, no sueña”, dijo la parlamentaria a Canal 13.
“El problema de las presiones que tiene Hacienda hoy es que vienen de nuestro propio gallinero”, reconoce coloquialmente una exautoridad oficialista al referirse a las tensiones que hay en el mundo político de soporte del Presidente José Antonio Kast.
Sin embargo, el diagnóstico y las proyecciones del gobierno en materia económica parecen avalar el nerviosismo oficialista en un momento en que las encuestas de opinión evidencian la posibilidad de que Kast comience a perder el respaldo de su electorado más fiel. La última encuesta de Criteria situó la aprobación del Presidente en 27%, con un 82% de personas que ve al gobierno con una performance por debajo de sus expectativas iniciales.

Mientras la última tasa de desempleo llegó a un peak en cinco años (9,6% para el trimestre junio-agosto), el próximo registro de desocupación -que se conocerá el 29 de octubre- debiera marcar una nueva cifra “incómoda” para el gobierno, ya que aún no considera los efectos del mayor activismo fiscal en materia de obras públicas y subsidios al empleo del plan Chile Despega, lanzado hace un par de semanas.
En materia de actividad económica, el terreno no será muy distinto en los próximos meses. El ciclo recesivo por el que atraviesa la economía promete seguir dando señales de estancamiento, de la mano de la fuerte caída de la minería, que influirá en el deterioro de la actividad durante todo el resto del año, estiman en el oficialismo.
Sin embargo, cercanos a Teatinos 120 plantean un matiz. Si bien reconocen que la llamada “recesión minera”, la mayor caída del sector desde que hay registros, seguirá golpeado los datos mensuales todo este año, resaltan que el crecimiento del sector “no minero” se mantendrá dando señales de recuperación, tal como lo hizo en el último registro de Imacec de agosto.
De hecho, el propio ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, anticipó esta semana que habrá cifras alentadoras de la recuperación del consumo en septiembre, sector fuertemente golpeado tras del “bencinazo” de fines de marzo pasado y el deterioro de las expectativas. “Estoy revisando el (comportamiento) del IVA cada mes y vamos viendo una recuperación del consumo”, dijo optimista en un seminario de la Unión Social de Empresarios Cristianos (Usec).
“No hay que sorprenderse con unos Imacec cercanos a cero en los próximos meses, pero esto estará impactado por la contracción de la minería. Vamos a tener que convivir con eso”, dicen cercanos a Hacienda, quienes reconocen que el frenazo que está viviendo la economía no estaba en sus cálculos iniciales. “No tenemos elecciones cerca y eso nos da espacio al menos”, dice otro inquilino oficialista al intentar quitar presión al delicado momento.
El invitado no deseado
Sin embargo, la incomodidad de Hacienda con las presiones políticas por mayor impulso fiscal en materia de empleo y actividad -las que pueden manifestarse de forma más drástica en la discusión del Presupuesto 2027 en el Congreso- incluye también otras dimensiones, pero que pertenecen a un mismo problema.
“El ministro Quiroz está muy preocupado por la escalada del tipo de cambio y por nada del mundo quiere que el dólar llegue a ‘luca’. Sabe que un dólar alto no sólo afecta los precios de los combustibles en Chile, sino también a la actividad y a las cuentas de las finanzas públicas”, admite un cercano a Teatinos 120. La misma fuente atribuye las inéditas declaraciones de Quiroz de las últimas semanas, en torno a la trayectoria de la tasa de interés y rol del Banco Central en el manejo inflacionario, a su inquietud con el alza del dólar.
“No necesitamos bajar la tasa, y, muy por el contrario, creo que la economía ha pasado a repuntar en el último trimestre y el próximo año también”, dijo sorpresivamente Quiroz a fines de agosto. “El Banco Central es el responsable de la estabilidad de precios. Nos gustaría que esto fuera bajando y hay que tomar las medidas desde el punto de vista monetario que haya que tomar para mantener la inflación a raya”, complementó el ministro hace una semana, luego de conocerse el dato de inflación de septiembre (0,4%).
Las sorpresivas declaraciones del ministro son interpretadas en el mercado como un llamado soterrado de la autoridad de Hacienda a que el Banco Central evalúe la posibilidad de subir la tasa de interés en sus próximas reuniones, lo que podría generar un transitorio freno a la escalada alcista del tipo de cambio en Chile. Un diferencial más amplio entre las tasas de interés de Chile y las de referencia de la Reserva Federal de Estados Unidos, por ejemplo, acentúa el atractivo para la salida de dólares del país, lo que presiona al alza el tipo cambio.

“Es bastante inédito que un ministro de Hacienda dé la señal de que quiere una tasa de interés más alta, especialmente en un momento recesivo; su preocupación por el dólar debe ser mayúscula. Pero mucho más preocupante que el nivel de tipo de cambio es que la economía no está prendiendo y esa debe ser su preocupación de fondo en este momento”, afirma una exautoridad económica.
Fuentes del equipo económico creen que detrás del alza del dólar en Chile, que cerró esta semana en $985, está el llamado fenómeno del “carry trade”. Esta estrategia de inversión, que busca aprovechar el diferencial de tasas entre un mercado y otro para obtener ganancias, consiste en pedir dinero prestado en una moneda que tiene una tasa de interés baja, como sería el caso de Chile, y luego invertir esos recursos en otra divisa y en otro mercado que tenga una tasa más alta.
La misma fuente reconoce que el reciente anuncio de la Dipres (Dirección de Presupuestos) sobre la venta de un máximo de US$2.400 millones en el mercado hasta fines de octubre, con un límite de hasta US$600 millones por semana, es un ejemplo claro de la incomodidad de Hacienda con el nivel actual de tipo de cambio. “Dime que te preocupa el alza del dólar sin decirme que te preocupa el alza del dólar”, reconoce con ironía un exconsejero del Banco Central, quien pidió el anonimato, al referirse a la acción de Hacienda.
Pero el impacto que genera el alza del tipo de cambio en la variación de los precios de los combustibles en Chile, junto con la prolongación del conflicto en Medio Oriente y estabilización de los precios del petróleo sobre los US$100 el barril, también “quitan el sueño” en los pasillos de Teatinos 120.
Según los cálculos de Hacienda, el Mepco (Mecanismo de Estabilización del Precio de los Combustibles) está generando un gasto fiscal directo para subsidiar los combustibles por US$400 millones mensuales, especialmente centrado en el agresivo incremento del diésel. “Hoy estamos subsidiando el diésel en $200 por litro. Nuestro gasto en subsidiar los combustibles es de US$100 millones semanales. Es un esfuerzo grande en materia fiscal”, afirma una fuente cercana al equipo económico, quien reconoce que ha habido fuertes presiones de los gremios del transporte de carga para nuevas medidas de apoyo fiscal, más allá del acuerdo logrado esta semana.
Populismo al escenario
El complejo momento de la economía y del empleo ha sido acompañado también de una serie de intentos de un sector del mundo político por instalar en el debate un nuevo retiro desde la AFP, en momentos en que las instituciones previsionales viven un delicado momento tras la fuerte caída de la rentabilidad del Fondo E, producto de la arriesgada política de inversión tomada por las administradoras.
Pese a que hoy no existe piso político para avanzar en un proyecto, el Partido de la Gente (PDG) aún evalúa la posibilidad de presentar un nuevo retiro desde los fondos de pensiones, lo que está siendo monitoreado desde cerca por Hacienda, dado el complejo escenario.
Alejandro Fernández, economista de Gemines, plantea que Hacienda debe intentar mantener la disciplina de los partidos de gobierno para frenar el intento de un nuevo retiro. “El gobierno tiene tiempo hasta marzo para que las cosas mejoren, de lo contrario se le va a complicar por todos lados. Es difícil que pueda contener la presión social si a esa fecha no hay mejoras claras en empleo y crecimiento”, anticipa el economista.

A su vez, el presidente de la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados, Agustín Romero, del Partido Republicano, rechaza de plano la posibilidad de un nuevo retiro. “Los parlamentarios tienen derecho a preocuparse de la gente y plantear críticas, pero no a hacer propuestas irresponsables como un nuevo retiro de los fondos previsionales, y menos si tienen las consecuencias que ya conocemos”, sostiene. El legislador señala que, para contener el avance de estas iniciativas, Hacienda y el gobierno deben actuar con la máxima transparencia en materia de los recursos disponibles y comunicar el destino y beneficio de las medidas económicas que han anunciado.
El exsubsecretario de Hacienda y decano de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad San Sebastián, Alejandro Weber, matiza. Cree que el gobierno puede avanzar con otras medidas que aplaquen las pulsiones políticas por más retiros. Añade que se puede lanzar un subsidio al empleo más robusto sin perder la responsabilidad fiscal. “Hoy meterse la mano al bolsillo con un buen diseño a la demanda de empleo es responsable, porque permite mitigar al menos en parte las pulsiones populistas de algunos parlamentarios”, estima.
“Con una economía débil, las presiones por retiros y otras malas iniciativas populistas son mayores. El gobierno tendrá que demostrar oficio y capacidad de ajustar la táctica económica en el corto plazo, sin cambiar la estrategia de mediano plazo”, complementa.
Pese al complejo escenario y las presiones, en Hacienda mantienen la convicción de que las medidas que ha ido tomando el equipo económico van por el camino correcto. “Como ha dicho el propio ministro Quiroz la táctica puede ajustarse en el corto plazo, pero la estrategia no cambia”, concluye un cercano al jefe de las finanzas públicas.
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