Maradona, la patada de Goikoetxea y 106 días de dolor: a 43 años de una lesión histórica

Hay fechas que quedan grabadas para siempre en la historia del fútbol y el 24 de septiembre de 1983 es una de ellas. Esa noche, Diego Maradona brillaba con la camiseta del Barcelona frente al Athletic de Bilbao, hasta que una durísima infracción cambió el rumbo de su temporada.
El encuentro correspondía a la cuarta fecha de la Liga de España y se disputaba en un Camp Nou repleto. El equipo dirigido por César Luis Menotti se había ido al entretiempo 2-0 arriba, gracias a los goles de Perico Alonso y Julio Alberto.
La rivalidad venía de antes. En diciembre de 1981, Andoni Goikoetxea había lesionado a Bernd Schuster, compañero de Maradona en el Barcelona. Aquella situación todavía estaba presente en la memoria de los catalanes y el clima se fue calentando con el correr de los minutos.
Maradona y Bernd Schuster, compañeros en Barcelona.
La durísima entrada de Goikoetxea que dejó a Maradona fuera de las canchas
El momento que quedó para siempre ocurrió a los 59 minutos. Después de un cruce entre Schuster y Goikoetxea, Maradona intentó acercarse al defensor para calmar los ánimos. Sin embargo, apenas unos segundos después, el jugador del Athletic fue directamente sobre el tobillo izquierdo del argentino.
La jugada se produjo en la mitad de la cancha y lejos de una situación de peligro. Goikoetxea llegó desde atrás y golpeó con dureza a Maradona, quien cayó inmediatamente al césped. El Diez intentó levantarse, pero volvió a desplomarse por el dolor.
La criminal patada de Andoni Goikoetxea a Maradona.
Sus compañeros corrieron a asistirlo y, mientras permanecía en el piso, Diego fue contundente: “ Me quebró”. El árbitro, sin embargo, solamente amonestó al defensor vasco. Maradona tuvo que abandonar el campo en camilla, mientras el Camp Nou expresaba su indignación.
El diagnóstico posterior confirmó la gravedad del golpe. El médico del Barcelona, Carlos Bestit, informó que el futbolista había sufrido una fractura del maléolo peroneal del tobillo izquierdo, además de una lesión ligamentaria. La primera estimación hablaba de cuatro meses de recuperación tras una operación que se realizó esa misma madrugada.
El Barcelona terminó goleando 4-0, pero el resultado pasó rápidamente a un segundo plano. La preocupación estaba puesta en su máxima figura.
Maradona volvió 106 días después y cerró su etapa en Barcelona
Goikoetxea recibió posteriormente una sanción de oficio. La pena inicial fue contundente: 18 fechas, aunque luego fue reducida. Mientras tanto, Maradona comenzó una larga recuperación que duró exactamente 106 días.
Años después, Goikoetxea volvió a referirse a aquella noche en una entrevista con El Periódico de España. El ex defensor del Athletic aseguró que ya dejó atrás el episodio y contó que, cada vez que visita Barcelona, algunas personas todavía lo recuerdan por la lesión de Maradona. “ Yo ya pasé página”, sostuvo, antes de remarcar que “ el tiempo pone a cada uno en su sitio”.
La dura patada de Goikoetxea a Maradona.
“ Maradona no murió en aquella entrada”, afirmó. En ese sentido, señaló que Diego ganó mucho más después de esa lesión. Goikoetxea también sostuvo que Maradona “ no supo administrar su vida personal”, una opinión que generó controversia por la forma en que se refirió al ex futbolista.
Finalmente, el 8 de enero de 1984, Diego volvió a jugar. Fue ante Sevilla y tuvo un regreso soñado: marcó dos goles en el triunfo 3-1 del Barcelona. Aquella temporada sería su última con la camiseta azulgrana, antes de dar el salto al Napoli.
Aquella lesión no quedó solamente como un recuerdo. El tobillo de Maradona nunca volvió a tener la misma movilidad y, con el paso de los años, comenzó a inflamarse con mayor frecuencia debido al castigo que recibía dentro de la cancha. Para recuperar parte de sus condiciones físicas, Fernando Signorini le recomendó realizar un tratamiento especial en Estados Unidos.
La lesión de Maradona en Barcelona.
El proceso también tuvo un impacto en la manera en la que Diego se desplazaba y encaraba a sus rivales. Su juego fue adquiriendo una dinámica diferente, las gambetas se hicieron más largas y profundas, pero también más rápidas y explosivas. Fue parte de la transformación de aquel Maradona que había deslumbrado en Argentinos Juniors y en las selecciones juveniles al futbolista que luego alcanzaría la cima en el Napoli y en la Copa del Mundo.
A 43 años de aquella noche en el Camp Nou, la imagen de Maradona retirándose en camilla sigue siendo imposible de olvidar. Fue una lesión que lo dejó 106 días afuera y que modificó para siempre una parte de su juego. Pero Diego volvió. Y no sólo volvió a las canchas, volvió para seguir haciendo lo que mejor sabía, gambetear, emocionar y dejar una huella que el tiempo nunca pudo borrar.
Lo más importante llego después, campeón del mundo en 1986. (Reuter)
Porque aquella patada pudo frenarlo durante meses, pero no pudo con Maradona. Después de ese tobillo lastimado llegaron Napoli, el Scudetto, la Copa UEFA y, en la cima de todo, México 1986. El golpe quedó en la memoria; lo que vino después, también. La historia de un Diez que, una vez más, encontró la manera de levantarse y seguir jugando como sólo él sabía hacerlo.

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