El regreso de Sandra Bullock y Nicole Kidman. Crítica de 'Prácticamente magia 2', "film entretenido y digno que exhibe sin pundonor el factor nostalgia"

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El encanto de la primera 'Prácticamente magia' iba más allá de la combinación de dos actrices de registros tan diferentes como Sandra Bullock y Nicole Kidman. El film de Griffin Dunne, protagonista de '¡Jo, qué noche!' (M. Scorsese, 1985), además de responsable de la extraordinaria 'Adictos al amor' (1997) y de la viñeta más lograda de la irregular 'Movie 43' (2013), proponía una reinterpretación de la figura de la bruja como símbolo de la mujer señalada y castigada por su diferencia. Lo hacía a través de una historia en la que eran claves la sororidad femenina e intergeneracional y el concepto de familia, pero también una visión de lo romántico que jugaba con la ambivalencia entre la condena y el hechizo.

La cinta, basada en la novela de Alice Hoffman adaptada por Akiva Goldsman, Adam Brooks y Robin Swicord, desconcertó a la crítica, pero poco a poco fue haciéndose un hueco en el corazón del público, hasta convertirse con el tiempo en una obra especialmente querida por muchas espectadoras. Sus virtudes nacían en el seno de sus contradicciones intrínsecas; la principal, la tensión que se daba en las dos hermanas, la sensata Sally y la sensual Gillian, la misma que había entre su enfoque parafeminista y su perspectiva de entretenimiento dócil. Por otro lado, en lo tocante a la figura de la bruja, era una obra de transición: recogía el testigo de títulos más humorísticos, como 'Una disparatada bruja en la universidad' (D. Walker, 1988) y 'Elvira'(J. Signorelli, 1988), al tiempo que complementaba otros casi coetáneos, como la estupenda 'Jóvenes y brujas' (A. Fleming, 1996) y, en una línea más juvenil, la serie 'Embrujadas' (1998-2006).

En ese sentido, 'Prácticamente magia' ocupa una posición intermedia entre una tradición que había tendido a presentar a la bruja como figura irreverente, monstruosa o amenazante y una representación posterior más interesada en convertirla en una figura vinculada a la identidad femenina, la sororidad y la resistencia. Por otro, en su mezcla desigual de géneros, muy propia de los noventa, combinaba romance, drama familiar, comedia y cine fantástico de una forma similar a 'Ghost. Más allá del amor' (1990). No resulta casual que el recordado film de Jerry Zucker sea citado en esta secuela, casi como si formara parte de un universo que aspira a ensancharse y enriquecerse sin renunciar, del todo, a su esencia.

Ensalada de conjuros. Casi treinta años después nos llega esta calculada y pintona secuela, dirigida en esta ocasión por Susanne Bier, autora de títulos como 'Cosas que perdimos en el fuego' (2007) y 'En un mundo mejor' (2010), que ha ido adaptándose, de forma progresiva, a una posición de mera artesana en la industria estadounidense. Su mirada, muy constreñida y erosionada, está aquí en función de otros factores, para que no destaque, casi para que no entorpezca. Al grupo de guionistas originales se suma Georgia Pritchett, de sólido bagaje televisivo ('The Shrink Next Door', en otras muchas series y miniseries). El conjunto muestra prácticamente los mismos aciertos y debilidades que la mayoría de las secuelas-reencuentro que se hacen en la actualidad sobre títulos de los noventa o los primeros dos mil.

Más cercana a la eficacia algorítmica de 'Ponte en mi lugar de nuevo' (N. Ganatra, 2025) o 'El diablo viste de Prada 2' (D. Frankel, 2026) que a la desganada fórmula de 'El retorno de las brujas 2' (A. Fletcher, 2022) o 'Desencantada: vuelve Giselle' (A. Shankman, 2022), 'Prácticamente magia 2' exhibe sin pundonor el factor nostalgia como elemento neutralizador y balsámico, como si pretendiera, ante todo, reproducir la experiencia sensorial de la primera entrega, como propuesta de un viaje a un lugar conocido, familiar y confortable. Esto se nota particularmente en la fotografía de Simon Duggan, que imita el trabajo de Andrew Dunn, sin salirse un milímetro de la senda pautada. El factor riesgo es escaso, pues cada elemento está cuidadosamente situado para contentar a un público objetivo ya examinado y cualificado. Hay más: más de veinte años más tarde, la mayoría de estas películas han sido sobreanalizadas y sobreinterpretadas, lo que provoca, casi de forma irremisible, que donde hubo subtexto, ahora haya subrayado, tópico y lugar común.

La película de Bier es, de nuevo, víctima de todos estos condicionantes, pero funciona tan bien como operación de marketing, como simulacro aproximado de su referente, que cuesta cebarse con sus defectos. Bullock y Kidman están muy cómodas en sus papeles, y contagian el entusiasmo al personal; es una pena que los elementos disonantes y provocadores del personaje de Kidman se difuminen, y estos ni siquiera tengan un relevo en los personajes jóvenes. Dianne Wiest y Stockard Channing aportan distinción al conjunto, subrayan el componente del vínculo familiar y suman un lazo más con el film original. Las nuevas generaciones están representadas por los personajes de Joey King, postulándose a una versión usamericana de Roro Bueno, y Maisie Williams, que, pese a transmitir frescura y encanto, tienen un tratamiento demasiado ligero. Los galanes, como en la primera entrega, poseen una función instrumental, casi postiza (sonrojantes los diálogos entre Bullock y Lee Pace, casi seguro culpa de Akiva Goldsman), y contribuyen a desarrollar la idea de la ambivalencia del amor romántico como providencia y maldición; como hechizo inoportuno, en puridad.

El film, entretenido y digno, tan impecable como carente de la chispa mágica de la inspiración, solo pierde comba en un epílogo estiradísimo, y se disfruta al interpretarse como una versión moderna de 'Sentido y sensibilidad' (Austen sigue latiendo a buen ritmo como referente mayúsculo del cine con alma femenina de este siglo) con elementos de 'El festín de Babette' de Isak Dinesen, que concluye con un clímax con ecos de 'La novia del diablo' (T. Fisher, 1968) y 'La monja poseída' (P. Sykes, 1976). El ocasional distanciamiento irónico del film de Dunne se diluye al tiempo que apuesta por escenas cercanas al 'feeling' de series como la citada 'Embrujadas' o 'Buffy, cazavampiros' (1997-2003). Como dijo Kavafis, al lugar donde has sido feliz nunca has de tratar de volver… entre otras cosas, porque quizá averigües que aquello que te despertó emociones auténticas andaba muy cerca de una serie de hábiles decisiones de despacho.
Para hechiceras nostálgicas que gusten de apostar por lo seguro
Lo mejor: el constante juego Bullock/Kidman, casi un subtexto efervescente de la trama.
Lo peor: las veces que uno mira el reloj los últimos veinte minutos.
Ficha técnica
Dirección: Susanne Bier Reparto: Sandra Bullock, Nicolle Kidman, Dianne Wiest, Joey King, Stockard Channing, Ema Cavolli, Lee Pace País: Austria, Alemania, Suiza Año: 2025 Fecha de estreno: 11-10-2026 Género: Fantástica Guion: Alice Hoffman, Akiva Goldsman, Georgia Pritchett Duración: 130 min.
Sinopsis: Las hermanas Owens deben unirse de nuevo para enfrentar una oscura maldición que amenaza con destruir a su familia de una vez por todas.
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