Verónica Sánchez, actriz: "Con los años, sufro menos y disfruto más. Le cedo más espacio a la parte instintiva y menos a la racional"

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Verónica Sánchez no para. Aunque muchos siguen recordándola por su personaje en 'Los Serrano', lo cierto es que en los últimos años la hemos disfrutado en muchas otras series, como 'Sky Rojo' o 'Ángela', que se convirtió en un éxito internacional, o en 'Las hijas de la criada', la adaptación a la pantalla de la novela de Sonsoles Ónega, que logró destacar como el mejor estreno de ficción de Atresplayer en los últimos años. Ahora, la serie se emite en abierto en la noche de los jueves de Antena 3. Y de ella hablamos con su protagonista, que nos cuenta también cómo afronta el oficio de actriz a sus 49 años.
La serie fue un éxito en Atresplayer y ahora ha llegado a Antena 3. ¿Qué crees que tiene para atraer al público?
Sabemos que es el Premio Planeta más vendido y eso ha hecho que mucha gente quisiera ver cómo habíamos adaptado la novela de Sonsoles Ónega a pantalla. Eso atrae a muchos espectadores. Pero, luego, creo que la serie tiene elementos muy interesantes, como los personajes. Yo estaba enamorada de Inés, que parece una mujer muy valiente y con muchísima determinación, que desafía las normas sociales y lo que su pueblo o su familia esperan de ella. Es alguien que decide plantarse y decir: «No. El mundo es mucho más grande del espacio que a mí me habéis dejado para actuar» y se revela en contra de la norma imperante. Es interesante de ver, es el tipo de personaje que quieres mirar y saber si le van a ir bien las cosas o no.
Esas mujeres adelantadas a su época son un tipo de personaje muy frecuente en los melodramas. ¿Qué tiene Inés que la hace diferente? Por ejemplo, ¿qué no ve a las otras mujeres como rivales?
Sí, ella no ve a las mujeres como rivales. Y no entiende por qué las mujeres de su pueblo, desarrollando el mismo trabajo de que los hombres, tienen que cobrar menos. No entiende por qué ella teniendo sabiduría y bastante más templanza que su marido no puede ponerse a los mandos de la empresa. Es una mujer que se niega a aceptar ese espacio pequeñito donde se las mete a todas. Y tira, a veces con su familia en contra, y lucha. A veces eso la hace enfrentarse a todo el mundo, porque consideran que falta a las normas de convivencia, pero es determinada y sabe que esas normas no son justas.

El principal elemento diferencial de 'Las hijas de la criada' es esa premisa de las dos niñas intercambiadas. Sin que lo desvelemos todo, cuéntame cómo va a afectar el devenir de la historia este gran secreto.
Esa es la parte que más pena me daba porque hay una información que Inés no tiene. Y a medida que pasan los años, su familia, que para ella es un pilar importantísimo, se comienza a desmoronar y ella no entiende por qué. Y todo viene de ese de ese gran secreto del que ella es totalmente inconsciente. Entonces da mucha pena porque sabes que es una mujer inteligente que no se espera una traición de ese calibre. Me daba también mucha rabia. Quería todo el rato que ella se enfrentara a esto y pusiera cada uno en su sitio, pero bueno... Ese gran secreto condiciona su vida sin que ella entienda qué es lo que ocurre.
¿Cómo trabajas como actriz, tanto este personaje como otros?
A medida que pasan los años soy cada vez menos consciente o menos capaz de saber cómo lo hago. Es algo que se va integrando en ti. Empiezo leyendo los guiones y dándole muchas lecturas, y en este caso leí la novela también para tener una base más sólida de lo que Sonsoles había ideado. Luego ensayos, los directores te dicen cuál es el tono de la serie, cómo lo quieren rodar, qué esperan de ti... Y poco a poco todo eso va metiéndose en tu cabeza y en tu cuerpo y empieza como a levantarse el edificio; no te voy a decir inconscientemente, porque es en un trabajo consciente, pero sí hay una parte de instinto que quizá va llegando con los años, que me gusta mucho y que es muy disfrutable.
¿En qué notas ese cambio como actriz a lo largo del tiempo?
Con los años, sufro menos y disfruto más. Y también le cedo más espacio a la parte instintiva y menos a la racional, y eso me hace disfrutar mucho. Y, quizás, al hacerte mayor te vas viendo tú cada vez más complejo y eso te hace también poder abordar los personajes de una forma más compleja. Digamos que intentas mostrar menos e interpretar desde una sencillez, pero con cierta profundidad. Cuando eres más joven, quizás, estás todo el rato queriendo hacer cosas, pero con los años te das cuenta de que interpretar la sencillez es lo más complicado.

Me hablas de sufrir menos. ¿Qué es lo que te hacía sufrir al principio de tu carrera?
Todavía sigo sintiendo vértigo cada vez que me enfrento a un personaje, pero creo que de más joven tienes mal aprendido el oficio. Parece que si no sufres es porque no te lo estás tomando en serio. Hay que disfrutar de lo que hacemos y darle más ligereza, aunque el personaje sea sufriente. Tú tienes que colocarte en un lugar donde ese sufrimiento no te afecte. Ni tampoco ese miedo de cuando eres más inseguro y más joven. Con el tiempo, confías más en las herramientas que tienes porque lo has hecho más veces.
Estás en un momento laboral estupendo. 'Ángela' fue un éxito en Antena 3 y Netflix, hiciste 'La favorita 1922', 'Oasis', tienes un par de series pendiente de estreno... ¿Cómo lo vives?
No puedo negar que estoy en una muy buena racha laboral. Lo vivo sintiéndome muy afortunada porque soy consciente de lo complicada que es esta profesión; no solo llegar, sino mantenerse. Y tengo la suerte que me están ofreciendo personajes que, aparte de la constancia del trabajo, también me suponen retos. Me siendo más enamorada que nunca de mi oficio.
¿Qué te gustaría próximamente? Un tipo de personaje, un género...
Tampoco te creas que lo tengo muy muy claro... Me encantan los giros de timón, cuando de repente la gente te encuentra en un sitio donde no te esperaba, como por ejemplo, Coral en 'Sky Rojo'. Yo sé que nadie me esperaba en una serie así y me encanta. Nunca he estado en una película de terror, pues me encantaría estar en una, que me gusta mucho el terror como género.

Creo que se podría decir que eres una actriz discreta, que no te gusta hacer ruido en determinadas esferas. ¿Cómo es tu relación con la fama y la intimidad?
Para mí la fama nunca ha sido un objetivo; es una consecuencia. A mí lo que me interesa es rodar. A día de hoy, a mis 49 años, sigo pensando que un rodaje es uno de los lugares más divertidos del mundo. Sí es verdad que yo ruedo y desaparezco, y luego solo vuelvo a parecer cuando tengo que estrenar. No soy muy de saraos; me gusta recuperar mi vida cuando cuando termino de rodar. Solo me gusta hacer ruido con mis personajes, pero luego no me gusta hacer ruido.
Pero sí ha habido momentos, sobre todo en la época de 'Los Serrano', que has tenido a la prensa rosa detrás. ¿Cómo has ido reconduciendo el camino hasta este punto?
No lo sé muy bien, supongo que haciéndome mayor simplemente. Es algo que vas conduciendo, casi inconscientemente. Supongo que también es una época distinta y cuando te haces mayor interesas algo menos a esos sectores de la prensa rosa que cuando tienes veintitantos años, que están más pendientes de ti. En ese sentido, hacerse mayor es muy positivo porque dejas de interesar y te dejan tranquila (risas).
Decías que estás en los 49, ¿cómo afrontas el inminente cambio de década?
Acabo de cumplir los 49, así que como todavía me queda un año, no voy a pensar en el cambio de década todavía; quiero disfrutar este último año de los cuarenta. Pero lo llevo bien, la verdad. Mi oficio me ayuda a llevarlo bien. Me dan personajes más complejos y eso me hace disfrutar de la edad que tengo. Obviamente, me doy cuenta de que me hago mayor, pero no lo llevo mal, tal vez porque mentalmente me sigo sintiendo en los 29. Quizás el mejor tratamiento antiedad es ese, la inmadurez (risas).
Nací en Wisteria Lane, fui compañero de piso de Hannah Horvath y 'Chicago' me volvió loco porque Roxie Hart soy yo. Tengo la lengua afilada, pero, como dijo Lola Flores, "me tenían que dar una subvención por la alegría".
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