ESPNHow to prepare for a potential lockout as a fantasy baseball commissionerDaily MaverickThree South Korean soldiers injured in DMZ blast near border, military saysPunchPolice nab suspected armed robber in Akwa IbomBollywood HungamaEXCLUSIVE: John Abraham begins shooting for psychological thriller, tentatively titled Guru; Dhurandhar actor Danish Pandor joins star castRTP DesportoJaime Faria atinge melhor classificação de sempre no ranking ATPInquirerNorthern Mindanao on full alert for martial law protests3DNewsLG представила первый в мире 24,5-дюймовый OLED-дисплей с частотой обновления 720 ГцVanguard2027: APC, Labour trade allegations over Bende collation centreRTL BoulevardVS en China bespreken 'hotline' om elkaar te waarschuwen bij AI-incidentenRadio-CanadaÉlections au Québec : où seront les chefs aujourd’hui?La TerceraExcancilleres cuestionan retiro de apoyo del Gobierno a candidatura de Bachelet y apuntan que EE.UU. no quiso recibirlaCNN بالعربيةشبكتا CNN وMS Now وموقع Politico يقاضون ترامب بسبب منع دخولهم البيت الأبيض
The Daily Newsstand · Free, Always
Monday, September 21, 2026

Ley de Datos Personales: el riesgo de esperar

Translate

Paula PeñarrietaPor 

Durante años la protección de datos personales fue vista por muchas organizaciones como un asunto principalmente tecnológico o jurídico. Un tema relevante, sin duda, pero ubicado en una capa secundaria de las prioridades corporativas. Hoy esa mirada ya no resiste la realidad.

Los datos se han convertido en uno de los activos más valiosos de cualquier empresa. Son la base de la relación con clientes, del desarrollo de nuevos negocios, de los modelos de inteligencia artificial, de los ecosistemas de Open Finance y de gran parte de la economía digital. Sin embargo, todavía existe una brecha preocupante entre el valor que las organizaciones atribuyen a los datos y la capacidad efectiva que tienen para gobernarlos.

La decisión del gobierno de impulsar una postergación de la entrada en vigencia de la Ley 21.719 o Ley de Datos Personales debe interpretarse desde esa perspectiva. Algunos podrían verla como un alivio regulatorio. Otros, como una señal de alerta de que todavía hay tiempo. A mi juicio, ambas lecturas no serían adecuadas.

La verdadera pregunta no es si la ley comenzará a regir en diciembre de 2026 o en diciembre de 2027. La pregunta es cuánto tiempo más pueden permitirse las empresas operar con brechas de gobernanza sobre uno de sus activos más estratégicos en la actualidad.

La privacidad dejó de ser únicamente una materia de cumplimiento normativo. Hoy forma parte de las discusiones sobre riesgo empresarial, resiliencia operativa, sostenibilidad y gobierno corporativo. Inversionistas, directorios, clientes y reguladores están observando cada vez con más atención cómo las organizaciones gestionan la información que reciben, almacenan y utilizan.

Una empresa que desconoce dónde están sus datos, quién accede a ellos, para qué se usan o bajo qué criterios se comparten con terceros enfrenta una vulnerabilidad que trasciende cualquier marco legal. En un entorno de creciente digitalización, inteligencia artificial y automatización, la falta de control sobre los datos se transforma en una limitación para innovar, generar confianza y competir.

Las compañías que entienden esto están avanzando más allá del cumplimiento. Están construyendo capacidades permanentes de gestión de datos, fortaleciendo sus modelos de gobierno, definiendo responsabilidades claras y desarrollando culturas organizacionales donde la privacidad forma parte de la toma de decisiones.

Las que no lo hagan corren el riesgo de llegar tarde, no solo a una exigencia legal, sino a una transformación mucho más profunda.

La eventual postergación de la ley representa una oportunidad valiosa, pero las oportunidades tienen una característica particular: sólo generan valor cuando se aprovechan. De lo contrario, se convierten en tiempo perdido.

Como país aspiramos a desempeñar un rol relevante en la economía digital, atraer inversiones tecnológicas y consolidar iniciativas que dependen intensamente del intercambio y tratamiento de información. Ninguna de esas aspiraciones podrá materializarse plenamente sin confianza. Y la confianza, en el mundo digital, se construye sobre la certeza de que los datos personales serán tratados con responsabilidad.

Por eso, la prórroga no debería leerse como un permiso para esperar. Debería entenderse como una última advertencia para actuar.

Las organizaciones que utilicen este tiempo para fortalecer sus capacidades llegarán mejor preparadas para el nuevo entorno regulatorio y competitivo. Las que decidan postergar las decisiones difíciles descubrirán que el desafío nunca fue la fecha de entrada en vigencia de la legislación, sino la falta de preparación para un mundo donde la confianza se ha convertido en el activo más escaso y valioso de todos.

*La autora de la columna es socia de Consultoría en Riesgo Tecnológico en Servicios Financieros de EY

NEWSLETTER

NewsletterOpiniónSábado, AMIdeas en tensión, miradas contrapuestas y un análisis claro: elementos para develar los temas que dividen opiniones y marcarán la agenda.

Al suscribirte estás aceptando los Términos y Condiciones y las Políticas de Privacidad de La Tercera.
View the original on La Tercera

KioskNews shows a cleaned-up reading view extracted from the publisher’s page — the original always lives on their site, not ours.