El Puente Eterno: así se celebrará el Día de Muertos en la Zona T con una experiencia abierta a toda Bogotá

Hay una flor en México capaz de guiar a los muertos de regreso a casa. Al menos eso dice la tradición: el cempasúchil, con su color amarillo intenso y su aroma penetrante, actúa como un faro que orienta a las almas hacia las ofrendas que sus familias prepararon para recibirlas.
Sobre esa imagen construyó El Puente Eterno, una experiencia que llega a Bogotá del 28 de octubre al 1 de noviembre para instalar en la Zona T altares, música y un espacio para dedicar canciones a quienes ya no están.
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La entrada es gratuita y el recorrido está abierto a todo público. Los visitantes podrán moverse entre altares inspirados en la tradición mexicana, rodeados de flores de cempasúchil, y elegir una canción para rendir homenaje a un ser querido fallecido. La propuesta toma una festividad ajena y la vuelve accesible para el público colombiano, que en los últimos años ha incorporado progresivamente el Día de Muertos a su calendario de celebraciones de fin de octubre.

Para entender qué representa esta flor hay que remontarse varios siglos. La UNESCO reconoció en 2008 las celebraciones mexicanas de los muertos como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. En su descripción, el organismo explica que estas festividades celebran simbólicamente el retorno temporal de familiares y seres queridos fallecidos, y tienen lugar entre finales de octubre y comienzos de noviembre.
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Las celebraciones actuales combinan prácticas indígenas de distintas comunidades con elementos incorporados tras la llegada de los españoles. Con el tiempo, los altares se fueron llenando de fotografías, velas, pan de muerto, comida y objetos que evocan los gustos y costumbres de cada persona recordada. En ese universo de símbolos, el cempasúchil ocupa un lugar central: los mexicas asociaban su color vibrante con el sol, y su aroma intenso se convirtió en el hilo conductor que, según la tradición, guía a las almas de regreso.

Antes de que la experiencia física abra en la Zona T, la propuesta de El Puente Eterno ya lleva semanas en marcha a través de una Ruta Coctelera que va del 15 al 31 de octubre y reúne 25 establecimientos en Bogotá, Medellín y Cartagena.
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En cada uno de ellos, los bartenders participantes crearon cócteles con Don Julio como base, explorando combinaciones que incluyen ingredientes tropicales, notas herbales, sabores especiados y referencias directas a la tradición mexicana, entre ellas el pan de muerto.
En Bogotá, la ruta incluye Tercer Piso, Petit Comité, Río, Selma, Oda, Jardín Nocturno, Cabrera, Jardín de Tragos y Pasteles, Bottega Enemigo, Le Grand, Universal (Salón Tropical), Rancho MX y Sala de Despecho. En Medellín, los establecimientos participantes son Mala (Sinmente), WAN (Grupo Belisario), Ene, Chez Migu, Salvaje, Casa de Nadie y Carmen. En Cartagena, la ruta llega a Barón, Discos y Mariscos, Barra 7 (Grupo La Movida), Mirador y Pasquín.
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“Nuestras raíces mexicanas son parte esencial de nuestra identidad y de la manera en que entendemos la celebración. El Día de Muertos tiene un significado especial para nosotros porque representa la importancia de honrar nuestras tradiciones, celebrar la vida y mantener vivos los vínculos que nos unen”, afirmó Hilda Vélez, directora de Marketing de Diageo, la empresa distribuidora de la marca de tequila Don Julio.
La directiva agregó que la intención es “seguir compartiendo esa riqueza cultural con Colombia y el mundo, creando experiencias que eleven cada celebración y reflejen el espíritu de México”.
La campaña de 2026 es parte de un recorrido que la marca ha construido año a año alrededor del Día de Muertos. En 2024, le rindió homenaje a las ofrendas monumentales. En 2025, celebró el pan de muerto a través de Panadería Don Julio, en colaboración con Panadería Rosetta de Ciudad de México. Este año, la flor de cempasúchil toma el protagonismo bajo la idea de que hay amores que no mueren con las personas que los llevaron.
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La elección de la Zona T como escenario no es casual. Se trata de uno de los corredores gastronómicos y de entretenimiento con mayor afluencia en la capital colombiana, lo que permite que la experiencia llegue a un público amplio, más allá de los asistentes que buscan específicamente el evento.
Del 28 de octubre al 1 de noviembre, quienes transiten por esa zona de la ciudad podrán encontrar el espacio de altares y participar en las dedicatorias musicales. La actividad no tiene costo de entrada y está diseñada para integrarse al recorrido habitual del lugar.
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