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Saturday, October 24, 2026

Jeannette Jara en la segunda línea tras la alianza Bachelet-Boric

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Las cabeceras de mesa están pensadas para que solo una persona se siente en ellas. En la reunión que convocó a los partidos de oposición la semana pasada, con Michelle Bachelet (Partido Socialista) y Gabriel Boric (Frente Amplio) como protagonistas, ambos expresidentes compartieron ese espacio reservado para el jerarca. El trasfondo del gesto es que existe una competencia soterrada por quién de los dos se posiciona como el principal líder de la izquierda.

Luis Quinteros/Aton Chile LUIS QUINTEROS/ATON CHILE

Jeannette Jara (Partido Comunista), quien hace solo meses tenía a toda la izquierda tras su figura, está fuera de esa ecuación. La otrora candidata presidencial mantiene una comunicación fluida con ambos exmandatarios, con quienes colaboró en sus respectivos gobiernos. Pero se aleja de la idea de asumir un rol protagónico como el que ellos ostentan.

Entiende, dicen en su entorno, que los expresidentes están en otra categoría y no aspira a competir con esos liderazgos.

Aunque emite vocerías y a menudo se pronuncia -de forma crítica- sobre el rumbo del gobierno del Presidente José Antonio Kast, en su círculo más íntimo reconocen que estar en la primera línea política no es algo que ella desee hoy. No es algo inédito: los otros candidatos que en su momento fueron vencidos por la derecha también optaron por replegarse: Eduardo Frei Ruiz-Tagle en 2009 y Alejandro Guillier en 2017.

En el caso de Jara, razones hay varias. Está concentrada en retomar su vida laboral tras la derrota de diciembre del año pasado. Hace clases en la Universidad de Santiago y en la UTEM, abrió una consultora, se sumó a Horizonte Ciudadano -la fundación de Bachelet- y, además, estudia un doctorado en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales de Buenos Aires, que la obliga a viajar de Santiago a Buenos Aires cada cierto tiempo. En el curso coincide con otra exministra chilena: Karla Rubilar.

Las mismas fuentes consultadas enfatizan un punto. Tras la derrota, Jara quedó debilitada para tener un rol articulador del sector como el que tiene Bachelet, quien es la única -Boric no puede hacerlo- que logra sentar en una misma mesa a comunistas y democratacristianos.

Pese a que la excandidata logró estrechar su relación con las colectividades del bloque durante la contienda -sobre todo con el PS-, ella, por ser comunista, es tomada con cierta distancia por colectividades de centroizquierda como la DC y el PPD, dentro de las que apuestan por potenciar liderazgos propios y alejados de los extremos, como Carolina Tohá.

El mapa del poder de la oposición que describen algunos de quienes se reconocen “jaristas” es que, bajo el paraguas de Bachelet como principal aglutinador, se posicionan otros liderazgos relevantes para sus respectivos sectores, como Tohá para el Socialismo Democrático y Boric para el Frente Amplio (FA), quienes, en conjunto, contribuyen a la unidad del bloque. En ese esquema, creen, Jara entra como una figura política de peso.

Ahora, una pregunta que ronda en el sector es para quién es un liderazgo Jara. En el bloque recuerdan que, cuando ella mostró apertura a aprobar la idea de legislar la megarreforma de Kast, el PC, en que ella milita desde que tiene 14 años, rápidamente le quitó piso. Y, finalmente, toda la oposición rechazó en esa votación, salvo Jaime Mulet, quien se abstuvo. El episodio demostró que lo que ella dice no es ley, ni siquiera para el PC.

Su relación con esa colectividad quedó desgastada en tiempos de campaña. Entre los choques, destaca la vez que ella reconoció que Cuba “no es una democracia”, en oposición a lo que plantea la dirigencia comunista. O cuando Daniel Jadue adelantó públicamente que Jara pensaba renunciar al PC para dar un gesto de amplitud.

Jara llegó a acusar falta de fraternidad de sus “compañeros” y, tras la derrota, sinceró que entró en un proceso de reflexión en torno a su permanencia en la tienda de la que ella integra la comisión política. Algo que irritó aún más a a la militancia comunista. Sin embargo, finalmente concluyó que se quedaría en las filas donde se formó políticamente.

Su decisión sorprendió al Socialismo Democrático. En esta coalición consideraban necesario que ella se desligara del PC para que pudiera instalarse como una líder de ese sector. Ella misma sinceró, en tiempos de campaña, que se consideraba socialdemócrata. Al optar por permanecer afiliada al comunismo, diagnostican en el PS y el PPD, la posibilidad de instalarse como un liderazgo transversal dentro de la izquierda se vio coartada.

Pese a eso, Jara suele ser consultada por parlamentarios de la oposición sobre materias que, por su experiencia como ministra del Trabajo, maneja. Por ejemplo, han recurrido a ella a propósito de las pérdidas del Fondo E. Destaca la relación que tiene con la presidenta del FA, la diputada Gael Yeomans, a quienes les tocó compartir de cerca en el período legislativo pasado, en la Comisión de Trabajo de la Cámara.

06 Agosto 2026 Entrevista a Gael Yeomans, Diputada Foto: Andres Perez Andres Perez

Yeomans, además, fue la frenteamplista con más protagonismo dentro del extinto comando de Jara: ejerció como vocera.

Jara describe su rol de la siguiente forma: “Que los expresidentes estén en esto, Bachelet, a quien le tengo gran admiración, y Boric, con quien colaboré, va a contribuir mucho a la unidad. Yo lo que voy a hacer es aportar desde el espacio que me vaya tocando, no tengo ambición personal. Más que estarse preocupando del cargo que a uno le toca, estemos preocupados de cómo logramos reconquistar y representar de mejor manera a la ciudadanía”.

La exministra es consciente de que existe especulación en torno a su nombre para desafíos electorales futuros. Entre ellos, la Gobernación de Santiago, en consideración de que Claudio Orrego no puede ir a la reelección. Ella, dicen sus cercanos, no descarta nada. Pero, por ahora, tampoco busca nada.

Esta semana, en el podcast del diputado Gustavo Gatica, de la bancada comunista, Jara dio luces de su futuro: “Estamos siempre en política y vamos a contribuir desde el espacio que corresponda para que en Chile nunca más gobierne la ultraderecha, sea lo que eso signifique, ahí veremos más adelante”.

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