Descubren en China un fósil de 518 millones de años que reescribe la historia de las estrellas de mar
Cuatro diminutos fósiles encontrados en China revelan una criatura con tentáculos de hace 518 millones de años que podría cambiar la historia evolutiva de las estrellas de mar.
Publicado por Christian Pérez
Redactor especializado en divulgación científica e histórica
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Hace más de 500 millones de años, mucho antes de que los dinosaurios caminaran sobre la Tierra y cuando la vida animal atravesaba uno de los episodios evolutivos más extraordinarios de su historia, una diminuta criatura vivía sobre el fondo de los mares del Cámbrico. Apenas medía unos centímetros, tenía el cuerpo blando y desplegaba a su alrededor una serie de apéndices parecidos a plumas. A simple vista, poco parece relacionarla con una estrella de mar. Sin embargo, cuatro fósiles encontrados en China sugieren que este extraño animal ocupaba una posición muy próxima al origen evolutivo del grupo al que pertenecen las actuales estrellas de mar y los erizos.
La nueva especie ha recibido el nombre de Yujingia glutenotunica y vivió hace aproximadamente 518 millones de años. Los ejemplares proceden de los esquistos de Maotianshan, en la provincia china de Yunnan, uno de esos excepcionales yacimientos capaces de conservar estructuras blandas que normalmente desaparecen poco después de la muerte de un organismo.
El descubrimiento resulta especialmente importante porque afecta a los ambulacrarios, un gran grupo animal en el que conviven criaturas aparentemente tan distintas como estrellas de mar, erizos, lirios de mar y gusanos bellota. Reconstruir cómo era su antepasado común ha sido durante décadas un rompecabezas. La hipótesis tradicional dibujaba una criatura parecida a un gusano que habría vivido asociada al fondo marino y obtenido alimento mediante estructuras de la faringe.
Yujingia presenta un escenario bastante diferente. En lugar de limitarse a filtrar partículas de esa manera, parece haber dispuesto de sofisticados apéndices para capturar alimento directamente del agua.
Un animal diminuto con una anatomía inesperada
Los cuatro ejemplares conocidos tienen entre 8,5 y 22 milímetros de longitud. Su anatomía resulta extraña para los ojos actuales: un cuerpo alargado y redondeado acompañado por dos conjuntos diferentes de apéndices. Algunos probablemente ayudaban al animal a mantenerse sujeto temporalmente al fondo, mientras que otros participaban directamente en la alimentación.
Estos últimos son la pieza fundamental del descubrimiento. Se han identificado seis apéndices de aspecto plumoso, provistos de pequeñas ramificaciones laterales distribuidas a lo largo de su eje. Además, presentan un surco orientado hacia la zona de la boca.
No es un detalle menor. Estructuras comparables aparecen en animales actuales como los lirios y estrellas pluma, parientes de las estrellas de mar que utilizan sus brazos para recoger partículas suspendidas en el agua y conducirlas hacia la boca. La presencia de un mecanismo semejante en un organismo de hace 518 millones de años apunta a que este tipo de alimentación pudo aparecer mucho antes de lo que sugerían algunas reconstrucciones evolutivas.
La excepcional conservación también ha dejado rastros del aparato digestivo y de una membrana que rodeaba la masa visceral. Su aspecto aparentemente gelatinoso inspiró parte del nombre científico de la especie. El género, por su parte, hace referencia al yujingping, un tipo de vasija ritual tradicional china cuya silueta recuerda a la forma del fósil.

El fósil que pone en duda una vieja explicación
Determinar dónde encaja una criatura desaparecida hace más de medio billón de años exige algo más que encontrar semejanzas visuales. Los investigadores compararon 505 características anatómicas presentes en 100 especies actuales y extintas y utilizaron análisis filogenéticos para reconstruir sus posibles relaciones evolutivas.
El resultado coloca a Yujingia muy cerca del último antepasado común de los ambulacrarios actuales. De acuerdo con el análisis presentado por los investigadores, sería uno de los fósiles conocidos más próximos a ese punto crucial del árbol evolutivo.
Esto modifica una parte importante de la historia. Si la interpretación es correcta, el antepasado de estrellas de mar y gusanos bellota no tendría por qué haber sido simplemente un animal vermiforme sin tentáculos que filtraba alimento mediante la faringe. Los apéndices especializados en capturar partículas podrían formar parte de una herencia mucho más antigua.
También permite contemplar bajo otra perspectiva una de las grandes rarezas de la evolución animal: cómo unos descendientes terminaron convertidos en animales de simetría radial como las estrellas de mar, mientras otros conservaron cuerpos bilaterales y alargados.
Antes de las cinco puntas hubo tentáculos
Las estrellas de mar actuales poseen una anatomía tan peculiar que resulta fácil olvidar que su característica organización corporal tuvo que construirse paso a paso. Yujingia carecía del esqueleto mineralizado propio de los equinodermos posteriores y tampoco presentaba todavía su característica simetría de cinco radios.
Esto indicaría que algunas innovaciones relacionadas con la alimentación aparecieron antes que otros rasgos que hoy identificamos inmediatamente con las estrellas de mar. Primero pudo existir un pequeño animal de cuerpo blando equipado con apéndices para recoger alimento. El esqueleto y la organización corporal radial habrían surgido después durante cientos de millones de años de evolución.
El hallazgo también se sitúa en un momento excepcional: la explosión cámbrica. Durante este periodo aparecieron en el registro fósil numerosos grupos animales y se produjo una enorme diversificación de formas corporales. Los yacimientos capaces de preservar tejidos blandos son especialmente valiosos porque muestran una parte de aquella biodiversidad que los fósiles con conchas y esqueletos dejan fuera.
Yunnan es uno de esos lugares privilegiados. El enterramiento rápido de organismos permitió conservar intestinos, membranas y apéndices extremadamente delicados. Sin esas condiciones, Yujingia probablemente habría desaparecido del registro geológico sin dejar prácticamente ninguna señal.

Cuatro fósiles y una historia todavía incompleta
El descubrimiento, sin embargo, no resuelve todas las incógnitas. Solo existen cuatro ejemplares y todos han llegado hasta nosotros comprimidos en la roca. En varios fósiles, los apéndices se superponen y resulta difícil reconstruir exactamente cómo estaban distribuidos alrededor del animal.
Algunas estructuras oscuras conservadas dentro de las ramificaciones también admiten diferentes interpretaciones. Podrían corresponder a elementos anatómicos relacionados con el transporte del alimento, tejidos nerviosos o incluso pequeñas estructuras de soporte. Con el material disponible todavía no es posible determinarlo con seguridad.
Precisamente ahí reside parte del interés de Yujingia. El fósil no proporciona una fotografía definitiva del antepasado de las estrellas de mar, pero introduce una posibilidad que hasta ahora apenas podía sostenerse con evidencias directas: que las raíces de este linaje estuvieron asociadas a pequeños animales tentaculados que capturaban partículas mientras permanecían cerca del fondo marino.
Referencias
- Cambrian fossils illuminate the ambulacrarian common ancestor, Current Biology (2026). DOI: 10.1016/j.cub.2026.08.053
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