De proyecto a producción en 33 meses: así transforma Martorell las ideas de su plantilla en un impulso para el eléctrico
Poner en marcha una planta de ensamblaje de baterías en 33 meses exige mucho más que instalar máquinas. Martorell combina formación, coordinación y mejoras en el trabajo cotidiano para fabricar sus primeros eléctricos y ganar un reconocimiento industrial en 2026.
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Cuando se habla del coche eléctrico, la conversación suele detenerse en la autonomía, el precio o el tiempo de recarga. Mucho antes de que alguien se siente al volante, sin embargo, hay otro proceso igual de importante: conseguir que una fábrica pueda producir ese vehículo con calidad, de forma organizada y sin que cada cambio se convierta en un problema. Eso es lo que ha ocurrido en Martorell, la planta de SEAT & CUPRA que ha recibido el Automotive Lean Production Award 2026 en la categoría OEM, correspondiente a fabricantes de vehículos. El reconocimiento, otorgado por Automobil Produktion y Agamus Consult, destaca su transformación hacia la movilidad eléctrica. Pero lo más interesante está en los motivos del premio: junto a las instalaciones y la tecnología, el jurado ha valorado la formación, la participación de la plantilla y la manera de resolver los problemas cotidianos.
La fábrica ya ha iniciado la producción del CUPRA Raval y del Volkswagen ID. Polo, sus primeros modelos eléctricos. Para hacerlo posible ha tenido que adaptar procesos, incorporar nuevas competencias y poner en marcha una planta de ensamblaje de sistemas de baterías. Todo ello dentro de una transformación que afecta tanto a las herramientas como a la organización del trabajo.
En ese recorrido aparece una palabra habitual en la industria y menos conocida fuera de ella: Lean. Describe una forma de gestionar la producción que busca eliminar actividades innecesarias, mejorar el flujo de trabajo y detectar problemas para corregirlos. Puede implicar automatización, aunque también algo tan sencillo como cambiar la posición de una herramienta o evitar un desplazamiento que se repite cientos de veces.
Martorell ofrece un ejemplo concreto de esa combinación. Su estrategia pasa por simplificar los procesos antes de decidir qué tecnología necesitan. A veces la respuesta será una aplicación digital; otras, una ayuda mecánica o un ajuste ergonómico.
El premio permite mirar detrás de los coches que salen de la línea y entender una transformación menos visible. Fabricar eléctricos exige inversión, pero también coordinar conocimientos, revisar rutinas y aprender mientras la producción continúa. Ahí se decide buena parte de la capacidad de una fábrica para afrontar lo que viene.
Un premio que reconoce cómo se trabaja
El Automotive Lean Production Award evalúa aspectos como la gestión de la producción, la calidad, la digitalización y la mejora continua. Según la información difundida por SEAT & CUPRA, desde su creación en 2006 la iniciativa ha analizado más de 1.400 centros de fabricación en 19 países. Martorell obtiene ahora el reconocimiento en la categoría OEM, después de recibir el premio Digital Mindset en 2025. Son dos distinciones con focos diferentes: la actual pone el acento en cómo se ha organizado la transformación industrial y en la combinación de personas, procesos y herramientas que la sostiene.

El eléctrico cambia mucho más que el motor
Adaptar una fábrica a la movilidad eléctrica obliga a revisar cómo se ensamblan los vehículos, cómo circulan sus componentes y qué controles necesita cada operación. Las baterías introducen nuevas exigencias de manipulación, seguridad y coordinación. En Martorell, esa adaptación ha acompañado el inicio de producción del CUPRA Raval y del Volkswagen ID. Polo. Ambos forman parte de la familia de eléctricos urbanos del Grupo Volkswagen, un proyecto liderado por SEAT & CUPRA en nombre del Brand Group Core. La transformación afecta, por tanto, al producto y al sistema industrial que debe fabricarlo de forma consistente.

Una inversión de 10.000 millones con alcance compartido
Martorell forma parte de Future: Fast Forward, el proyecto de 10.000 millones de euros liderado por SEAT & CUPRA, el Grupo Volkswagen y sus socios. Conviene conservar ese contexto: la cifra corresponde al proyecto conjunto, no a una inversión íntegramente destinada a esta fábrica. Su dimensión refleja que electrificar la producción requiere actuaciones coordinadas, además de adaptar una línea de montaje. La planta ocupa un lugar central en ese programa y en la fabricación de los nuevos urbanos eléctricos. Su evolución ayuda a entender cómo una estrategia empresarial se traduce en instalaciones, procesos y capacidades concretas.

Una planta de baterías puesta en marcha en 33 meses
Uno de los hitos destacados es la nueva instalación de ensamblaje de sistemas de baterías, que pasó de la aprobación del proyecto a la producción en serie en 33 meses. La denominación importa: ensamblar el sistema que utilizará el vehículo es una actividad distinta de fabricar sus celdas. El plazo exigió coordinar la construcción, la preparación de los procesos y el desarrollo de conocimientos. Según el comunicado de la compañía, el jurado valoró especialmente la colaboración entre departamentos y el intercambio de experiencia con otras plantas de baterías del Grupo Volkswagen.

La filosofía Lean empieza por observar el proceso
Una operación industrial puede acumular esperas, movimientos innecesarios o tareas que se repiten porque algo falló antes. El enfoque Lean busca identificar esas dificultades y corregir sus causas. Pensemos en una herramienta que obliga a desplazarse cada vez que se utiliza: acercarla al puesto puede ahorrar esfuerzo sin introducir una máquina nueva. Es un ejemplo general de una lógica que Martorell aplica al revisar sus procesos. Su interés está en estudiar el trabajo real, entender dónde aparecen los obstáculos y buscar una solución proporcionada. La mejora puede ser pequeña en cada operación y relevante al repetirse durante toda la jornada.

Primero simplificar, después elegir la tecnología
El planteamiento de Martorell evita dar por hecho que cualquier problema necesita una inversión compleja. La planta combina automatización selectiva, inteligencia artificial, aplicaciones digitales de bajo coste y soluciones mecánicas sencillas. Cada recurso tiene sentido según la tarea que deba resolver. Automatizar un proceso mal organizado puede trasladar sus dificultades a un sistema más caro y difícil de modificar. Revisarlo antes permite decidir qué parte necesita apoyo técnico. Esa secuencia aporta una idea útil incluso fuera de la automoción: comprender bien una operación facilita elegir herramientas que ayuden a mejorarla.

Dieciocho métodos para compartir una forma de trabajar
La compañía explica que el sistema de producción de Martorell se estructura en torno a 18 métodos definidos, con el objetivo de hacer accesibles los conocimientos Lean en toda la organización. El comunicado no detalla cada uno, pero sí describe su propósito: que la mejora de los procesos pueda apoyarse en una base común. Cuando distintos equipos comparten criterios, resulta más sencillo explicar un problema, trasladar una solución y comprobar si funciona en otro puesto. Esa continuidad importa en una fábrica donde cada operación depende de lo que ha ocurrido antes y condiciona lo que vendrá después.

La formación acompaña a las nuevas instalaciones
Una línea preparada para fabricar eléctricos necesita profesionales que conozcan sus procesos y sepan responder cuando algo se aparta de lo previsto. Por eso, el reconocimiento también destaca los programas de formación y las nuevas formas de trabajo desarrolladas durante la transformación. La preparación de la plantilla permite convertir una inversión física en capacidad industrial efectiva. Incluye aprender procedimientos, incorporar conocimientos técnicos y coordinarse con otros equipos. La experiencia previa sigue teniendo valor: quienes conocen el funcionamiento cotidiano de una planta pueden detectar dificultades que pasan inadvertidas al observar únicamente sus planos o sus sistemas digitales.

Quienes hacen el trabajo también pueden mejorarlo
La participación de los empleados ocupa un lugar importante en el reconocimiento. El director de las plantas de Martorell y Barcelona, Jose Arreche, resume esa idea al afirmar: «Este premio pertenece a la gente de Martorell». Más allá de la declaración, existe una razón práctica para involucrar a la plantilla: un puesto se conoce de otra manera cuando se trabaja en él a diario. La posición de una pieza, una comprobación incómoda o una secuencia confusa pueden parecer detalles menores desde fuera. Escuchar esas observaciones ayuda a detectar oportunidades de mejora y a comprobar si una solución encaja en el trabajo real.

La ergonomía forma parte de la transformación
Cambiar una operación también puede significar hacerla menos exigente físicamente. La ergonomía estudia cómo adaptar el trabajo a las personas, atendiendo a cuestiones como posturas, alcances y manipulación de componentes. El jurado aporta un dato que amplía el comunicado: entre 2025 y los primeros siete meses de 2026 se mejoraron ergonómicamente más de 360 puestos. Esa intervención muestra que la transformación no se limita a instalar equipos de gran tamaño. También se desarrolla en lugares concretos donde una persona repite una tarea, y donde un ajuste puede facilitar la operación durante toda la jornada.

Dos modelos que permiten ver el resultado
El comienzo de la producción del Raval y del ID. Polo convierte la transformación en algo observable: vehículos eléctricos saliendo de una planta que ha preparado instalaciones, procesos y personal para fabricarlos. En el caso del CUPRA Raval, el interés suele centrarse en lo que ofrecerá al conductor. Su fabricación permite ampliar esa mirada hacia la industria que hay detrás. El lanzamiento de un modelo requiere que piezas, controles y operaciones encajen entre sí. Mantener esa coordinación cuando empieza la producción es una parte esencial del trabajo que reconoce el premio.

Martorell compartirá su experiencia en 2027
El galardón se entregará en el Automotive Lean Production Congress, que tendrá lugar en la planta de Porsche en Leipzig los días 24 y 25 de noviembre de 2026. Como ganadora de la categoría OEM, Martorell acogerá el encuentro en 2027. Será una oportunidad para compartir prácticas y conocer cómo otros centros afrontan problemas semejantes. La propia puesta en marcha del ensamblaje de baterías se apoyó en conocimientos procedentes de otras instalaciones del grupo. Esa circulación de experiencia ayuda a que una solución útil pueda estudiarse, adaptarse y servir de punto de partida en otra fábrica.

La transformación de Martorell permite entender el coche eléctrico desde un lugar distinto al habitual: el taller, el puesto de trabajo y la organización de la producción. Hay inversión y tecnología, pero también decisiones pequeñas sobre cómo mover una pieza, explicar un procedimiento o corregir una dificultad. Los nuevos modelos hacen visible el resultado. Detrás queda un trabajo continuo que seguirá siendo necesario cuando el premio ya esté en la vitrina.
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