Nada es Imposible

“Porque no tenemos nada, queremos hacerlo todo”. Carlos Dittborn, Lisboa, Congreso FIFA 1956
Hay sueños que se concretan, aunque parecían imposibles, como cuando Dittborn pitcheaba para organizar el Mundial del 62. Hay otros que reaparecen cada cierto tiempo para volver a quedar en nada, como la aspiración de transformarnos en centro financiero internacional, idea surgida por allá por 1992.
La diferencia entre los proyectos imposibles y los que llegan a puerto suele estar en la convicción, inteligencia y, sobre todo, en la obsesión de quienes los impulsan. No escuchan frases como “no se puede”, “no va a resultar”. Buscan soluciones y avanzan.
Acaba de conocerse el proyecto del MK4: 312 páginas con numerosas medidas bien orientadas. Se busca dinamizar el mercado hipotecario mediante la creación de un gran comprador de créditos, incentivar el ahorro para la vivienda y aumentar la flotación bursátil de las empresas locales.
La pregunta es si esas ideas, por sí solas, permiten avanzar decisivamente en la idea de Santiago como centro financiero regional. La discusión de esta semana indica que faltan piezas. Pero eso no lo hace imposible. Y el momento es ahora.
Hay que bajar la visión. Ponerle carne. Y para ganar, como siempre, hay que competir. En el mercado, además, más competitivo de todos. Propongo acá algunas ideas. Una hoja de ruta de tres etapas para lograrlo. Ella se apoya en una ventaja competitiva que muy pocos países poseen: un enorme stock de ahorro interno de largo plazo. Así, las AFP deberían ser la principal palanca para materializar este proyecto, sin sacrificar rentabilidad ni desviarse de su responsabilidad con los afiliados.
Stage 1: Lograr que los vehículos administrados desde Chile vuelvan a domiciliarse en Chile.
Un caso real, que raya en el absurdo, muestra la magnitud de nuestro desvío. Si una AFP quiere invertir en una estrategia administrada por una AGF chilena, le resulta más conveniente hacerlo mediante un fondo espejo domiciliado en Luxemburgo o Irlanda, que a través del vehículo original constituido en Chile.
Tal como lo lee. La estrategia es la misma. Los equipos de inversión son los mismos. El inversionista y el administrador están en Santiago; a pocas cuadras de distancia. Pero el vehículo se constituye en Europa y buena parte de la actividad asociada se realiza allá. Alimentando a la competencia. De locos.
¿Por qué ocurre algo así? Simple: el poder de los incentivos. La administración de un fondo domiciliado en Chile paga IVA, mientras que el mismo servicio, con un vehículo domiciliado en Luxemburgo, queda exento. Así, resulta más barato para las AFP (en rigor para los afiliados) invertir allá, a lo que hay que agregar los beneficios de seguridad jurídica y operatividad de un domicilio prime.
Esto está ocurriendo hoy. Según cifras de la industria, existen US$15.000 millones en versiones extranjeras de fondos administrados desde Chile. De ese monto, aproximadamente US$12.000 millones son de inversionistas chilenos...
Luxemburgo “cachó” hace décadas lo bueno del negocio. Su sector financiero genera cerca de US$25.000 millones anuales, un 8% del PIB chileno. Da empleo a 75.000 personas, el 11% de la población. No lo hizo con capital propio, sino capturando la actividad que rodea al capital de otros: custodia, auditoría, asesoría legal, tecnología, compliance, impuestos y empleo especializado. Nosotros se la estamos regalando en bandeja de oro (literal).
Stage 2: Atraer a Chile a administradores de inversiones de clase mundial. Existe una manera realista de comenzar: nuevamente, apoyándonos en la escala de las AFP, en su condición de grandes clientes de las principales casas de inversión internacionales. Una vez corregidas las distorsiones contra los vehículos locales ( el MK4 ya se hace cargo de eliminar el IVA a varios servicios), ese poder de compra puede usarse para que los grandes gestores ofrezcan series, seguramente más baratas, domiciliadas en Chile de sus estrategias globales.
¿Cómo lograr que vengan? Pensando en los clientes. Haciendo las cosas fáciles y seguras para managers e inversionistas. Minimizando el roce. Evitando que nuestras propias reglas expulsen al capital al extranjero.
Sería el mismo camino, pero a la inversa: en lugar de que una administradora chilena cree un vehículo en Luxemburgo, una gran administradora internacional constituiría un vehículo en Chile. La inversión sigue siendo global, pero parte de la administración, custodia, auditoría, asesoría, tecnología y tributación quedarían acá.
Stage 3: Transformar a Chile en plataforma para los inversionistas institucionales de la región. Con una industria más profunda, gestores internacionales instalados localmente y vehículos sometidos a estándares reconocidos, capitales provenientes de Perú, Colombia, Argentina y otros países podrían comenzar a administrarse desde Chile.
Lo habríamos conseguido... Obviamente, nada pasará en forma automática. No basta con ser más baratos. En la industria financiera, la confianza y la predictibilidad suelen ser más importantes que el costo. Hay que armar un ecosistema completo y confiable. Se necesitan procesos rápidos de autorización, custodia y liquidación, reconocimiento entre reguladores, y absoluta certeza jurídica.
Chile tiene argumentos para competir: país Ocde con ventajas de costo, ahorro institucional de gran escala, administradores sofisticados, buenos profesionales, experiencia regulatoria y una posición privilegiada dentro de América Latina. Hay que fijar un objetivo común y diseñar las reglas correctas.
En 2009, muchos años después del 62 y después de jugar más de cinco horas para darle a Chile el triunfo frente a Austria en la Copa Davis, Nicolás Massú lo resumió a su manera: “Yo creo que en la vida nada es imposible, hueón. Ni una hueá”. Después de 30 años, lo imposible no está tan lejos. Vamos por ello.
El autor es emprendedor y panelista de Información Privilegiada de radio
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