InquirerVP Trial Day 36: BIR exec to testify before Senate impeach courtDaily MaverickBOOK EXCERPT: The brands behind some of SA’s most famous vintage roadside signsCNN TürkFON ÖDEMELERİ NE ZAMAN BAŞLIYOR? Fon ödeme tarihleri ve ödemesi yapılacak fonlar: Hangi fonların ödemesi yapılacak?ESPN Deportes¡Sin piedad! Memes destrozan a los YankeesESPNNo. 9 hitter Pages delivers in clutch, sends Dodgers to 3rd straight NLCSThe Jerusalem Post'He should be ashamed': Liberman condemns Chikli for mocking his Russian accentBollywood HungamaNana Patekar passes away at 75 after severe cardiac arrest at Goa residencePunchVIDEO: Veteran Yoruba music rapper Lord of Ajasa becomes US citizenSeeking AlphaGermany’s trade surplus narrows in August as exports dipHong Kong Free PressHong Kong police arrest parents of 11-year-old girl filmed carrying dozens of beer cansEuronewsTexas execution first in US since Christa Pike survived botched lethal injection01netChatGPT fait peau neuve pour l’arrivée de GPT-6, voici tout ce qui change
The Daily Newsstand · Free, Always
Thursday, October 8, 2026

Auge y caída de Napster, el servicio que puso en jaque a la industria musical y la transformó decisivamente

Translate

Era un día como cualquier otro. Shawn Fanning, programador y estudiante de la Northeastern University de Boston, entra en el canal de IRC "w00w00" para charlar con "Man0War", "Mars" y "Nocarrier", amigos online a los que jamás había visto en persona. No solo quería hablar: buscaba ideas para una comunidad online, una que se expandiría por Internet como la pólvora y pondría en jaque a toda una industria. Fue una conversación interesante que dio paso a meses de trabajo intenso hasta que, en junio de 1999, Fanning subió la primera versión de Napster a Internet.

Han pasado más de 27 años desde que Napster viera la luz y crease la primera gran red P2P de intercambio de música. En un momento en el que enviar un archivo podía llevar minutos, si no horas, Fanning había creado un servicio fácil, accesible y, sobre todo, rápido, gracias al formato MP3. El pico de uso verificado llegó en febrero de 2001, con 26,4 millones de usuarios, aunque algunas estimaciones hablan de hasta 80 millones de cuentas registradas que compartían sus archivos con otros a cambio de que estos hiciesen lo mismo. Esta es su historia.

Tras años de amistad online, Sean Parker ("man0war") y Shawn Fanning ("napster") se reunieron por primera vez para darle forma a Napster. "¿Estás diciendo que la gente va a descargar un cliente, ponerlo en sus ordenadores y permitir que se compartan cosas de su disco duro? Nadie lo va a permitir", recuerda Ali Aydar ("mars") en el documental 'Downloaded'. La idea parecía absurda: ¿quién iba a compartir sus MP3 con desconocidos? Pues muchísima gente.

Los jóvenes están volviendo a comprar CDs. Hay un pequeño detalle: la mitad ni siquiera tiene reproductor

Por aquel entonces Internet estaba explotando y muchos jóvenes daban sus primeros pasos en la red. Eso de la "piratería" no estaba en boca de todos como lo está hoy: descargar música de Napster se veía como algo parecido a compartir. Después de todo, Napster era una red P2P, y las redes P2P son complicadas a nivel legislativo.

Siendo fieles a la realidad, Napster no era una red P2P pura como BitTorrent, sino que contaba con un servidor central que indexaba usuarios y archivos compartidos. Era una especie de cruce de caminos para conectar a los pares, porque las transferencias sí se hacían de ordenador a ordenador.

Descargar música era un problema

Los archivos de música eran cada vez más populares porque los ordenadores ya permitían reproducirlos con soltura. Ahí estaba Winamp, uno de los grandes reproductores de la época, que salió en 1997 y cuyos dueños actuales llegaron a publicar parte de su código en 2024 para retirarlo semanas después entre polémicas. Con las herramientas para escuchar ya disponibles, el siguiente paso era encontrar un software para conseguir los archivos. Napster, simplemente, lo hizo fácil.

Fanning cuenta en 'Downloaded' que se dio cuenta de que había un problema cuando su compañero de habitación en la universidad no dejaba de quejarse de lo inestable que era la tecnología para descargar música. "Había un problema que podía resolverse y yo di con la solución", reflexiona Fanning, que acabó dejando la universidad para volcarse en el proyecto.

Spotify ha sufrido el mayor robo de música de la historia. Uno que nos confirma que la mayor parte de su catálogo jamás se escucha

Quien quería escuchar una canción de un álbum tenía dos opciones: comprar el disco entero o pedírselo prestado a alguien. ¿No sería más sencillo descargar esa canción y ya? Dar esa opción fue una de las piedras angulares de Napster, y años más tarde la veríamos replicada en tiendas como iTunes.

La primera versión no funcionó. Detrás de Napster estaban "napster", el alias de Fanning, y algunas personas que le echaban una mano con el código sin llegar a verlo: Fanning no se lo enseñó a nadie, lo que supuso un reto para quienes lo ayudaban. Entre ellos estaba "nocarrier" (Jordan Ritter), que acabaría siendo el arquitecto jefe de servidores de Napster.

Photo 1584980959228 79409574bef2 Los viejos tiempos.

Y se arregló. Napster se subió a la web y fue todo un éxito. Tenía un chat, una lista de temas populares y canales temáticos ordenados por géneros. Era más una comunidad que una plataforma de descargas, algo lógico si tenemos en cuenta que Fanning y Parker se conocieron en IRC y estaban influidos por su funcionamiento.

Fue un boom. De repente, cualquiera podía encender su ordenador y acceder a cualquier canción de cualquier artista y de cualquier época, gratis. El primer cliente fue para Windows, pero en el año 2000 Black Hole Media hizo un fork para Mac llamado, en un alarde de originalidad, Macster. Napster lo compró y lo convirtió en "Napster for the Mac".

Todo estaba en Napster. Y ahí empezaron los problemas. A finales de 1999, la RIAA (la patronal discográfica estadounidense) y una larga lista de sellos ya habían demandado al servicio, en el caso que pasaría a la historia como A&M Records contra Napster. Pero la cara visible de la guerra llegó con 'I Disappear', una canción de Metallica que aún no se había publicado. Como afirmaba John Perry Barlow, cofundador de la Electronic Frontier Foundation, "los grandes momentos en la historia de la humanidad tienen siempre una oposición exactamente proporcional a su grandeza".

Spotify ha echado un vistazo a la música hecha con IA, ha revisado las escuchas y ha llegado a una conclusión: hay negocio

La banda se enteró porque varias emisoras de radio emitieron la canción antes de tiempo. Al rastrear de dónde había salido, descubrieron que 'I Disappear', que iba a formar parte de la banda sonora de 'Misión Imposible II', circulaba por Napster junto a toda su discografía. A Metallica no le hizo ninguna gracia. El 13 de abril de 2000 demandó a Napster por infracción de copyright, y el 11 de julio el batería Lars Ulrich llevó la acusación al Comité Judicial del Senado.

Metallica pedía al menos 10 millones de dólares, a razón de 100.000 dólares por canción descargada. Contrató a una consultora, NetPD, para rastrear Napster, y el resultado fue una lista de 335.435 usuarios que ocupaba unas 60.000 páginas. La entregaron en las oficinas de Napster exigiendo que se expulsase a todos esos usuarios y se retirasen sus canciones.

La demanda alcanzó también a universidades como Yale o Indiana, cuyas redes permitían a los estudiantes usar Napster. "Es repugnante saber que nuestro arte se comercializa como una mercancía en lugar del arte que es", decía Ulrich en un comunicado. Dr. Dre, que compartía abogados con Metallica, presentó poco después una demanda similar.

Photo 1771366629899 2b695442ad31

El pleito se alargó durante todo el año 2000. La industria decía que Napster era sinónimo de piratería, y Napster se defendía diciendo que solo era un proveedor de servicios de Internet. El 26 de julio, la jueza Marilyn Hall Patel dictó una orden preliminar que obligaba a retirar toda la música con derechos de autor, lo que en la práctica suponía cerrar el servicio. Napster respondió que era técnicamente imposible: no podía borrar música de ordenadores ajenos.

Horas antes de que el cierre se hiciese efectivo, el Tribunal de Apelaciones del Noveno Circuito suspendió la orden hasta poder escuchar la apelación completa. Mientras tanto, el debate había llegado al Congreso: en aquella sesión del Senado de julio testificaron, entre otros, Lars Ulrich, Michael Robertson, presidente de MP3.com, y Hank Barry, entonces consejero delegado de Napster.

Hace una década Vevo se convirtió en la marca de agua de todos los videoclips de YouTube. Y luego desapareció sin dejar rastro

Los abogados de Napster sostenían que el uso de sus usuarios estaba amparado por la Audio Home Recording Act de 1992, que permitía copias para uso personal, y por el uso legítimo. No les sirvió: en febrero de 2001, el Noveno Circuito concluyó que Napster sabía que en su red se infringían derechos de autor. Para entonces, Napster tenía un valor estimado de entre 60 y 80 millones de dólares y gestionaba cerca de 2.000 millones de transferencias al mes.

Aquel éxito llamó la atención de Thomas Middelhoff, consejero delegado del gigante alemán Bertelsmann, que vio en Napster una oportunidad. La alianza se anunció en octubre de 2000: Bertelsmann se convirtió en la primera gran discográfica en retirar su demanda, y la idea era desarrollar un sistema basado en suscripciones (¿huele a una versión primitiva de Spotify por aquí?). No saldría bien, pero ahora llegaremos a eso.

A principios de 2001, Napster se alió con edel Music, un sello alemán, para distribuir legalmente su catálogo. Poco después, Dave Matthews Band se convirtió en la primera banda en publicar una canción en Napster de forma oficial. En febrero, Napster intentó cerrar el frente judicial con una oferta de 1.000 millones de dólares a las discográficas, repartidos en cinco años. El resultado es imaginable: la rechazaron.

En marzo de 2001, Napster planteó una aparente salida: si los artistas no querían que sus canciones se descargasen, que enviasen una lista y las bloquearía. Se implementó ese filtro con el visto bueno de Patel, y a partir de entonces sería la industria la que tendría que identificar qué canciones bloquear con cuatro datos: título, artista, los nombres con los que el archivo podía aparecer en Napster y la certificación de que el sello era el dueño de la obra.

Las discográficas enviaron 135.000 canciones, pero Napster solo bloqueó 115.000, alegando que muchos datos estaban mal. La situación volvía a ponerse fea. Ese mismo mes, Patel dictó mandatos preliminares en el caso de las discográficas y en el de Metallica que obligaban a Napster a filtrar las canciones señaladas en un plazo máximo de 72 horas o cerrar. Napster eliminó alrededor de un millón de archivos de su sistema.

Photo 1761682751820 Ffe1fc62d432

La única salida pasaba por un modelo de suscripción que permitiese acceder a la música de forma legal. Napster firmó en junio de 2001 un acuerdo con las asociaciones británicas de sellos independientes, pero a esas alturas sus filtros seguían sin convencer al tribunal.

A principios de julio de 2001, Napster apagó su red para cumplir la orden judicial, y el 12 de julio Patel dispuso que siguiera desconectada hasta demostrar que podía bloquear de forma eficaz cualquier obra protegida. Ese mismo día cerró sus pleitos con Metallica y Dr. Dre. El Napster que conocía toda una generación ya no volvería. En septiembre llegaría el acuerdo con autores y editoriales: 26 millones de dólares por los usos pasados y 10 millones más como adelanto de futuros derechos. Pero el relevo ya estaba en marcha: Kazaa, Morpheus, BearShare o la red Gnutella seguían permitiendo descargar no solo música, sino cualquier cosa. Napster había sido, simplemente, el pionero.

Un fan grabó 10.000 conciertos en secreto durante 40 años con un dictáfono. Internet Archive lo está digitalizando todo

Napster intentó reconvertirse al modelo de suscripción con Napster 3.0 Alpha, pero sin las grandes discográficas a bordo era misión imposible. El 3 de junio de 2002, Napster se declaró en bancarrota acogiéndose al capítulo 11 de la ley concursal estadounidense. "La presentación de hoy marca un nuevo comienzo para Napster", dijo su consejero delegado, Konrad Hilbers. "Está claro que la demanda de una comunidad de intercambio de música en Internet que beneficie a artistas y consumidores es tan fuerte como siempre".

Ese nuevo comienzo tenía nombre: Bertelsmann, que había prestado 85 millones de dólares a Napster y se ofrecía a quedarse con lo que quedaba de la empresa por 8 millones más. Había luz al final del túnel, pero era un espejismo. El 3 de septiembre de 2002, el juez Peter Walsh bloqueó la venta porque Hilbers, antiguo directivo de Bertelsmann, "tenía un pie en el campo de Napster y otro en el de Bertelsmann". Todo lo que hemos contado ocurrió en apenas tres años.

Lo que quedaba de Napster se subastó, y las empresas no dudaron en hacerse con una marca tan popular. La primera fue Roxio, que en noviembre de 2002 compró la marca y los activos por 5,3 millones de dólares. En 2003 adquirió también Pressplay, una tienda de música de pago, y la relanzó con el nombre de Napster 2.0. Nada tenía que ver con el Napster de antaño.

Photo 1513258496099 48168024aec0

En 2008, Napster cambió de manos de nuevo: Best Buy pagó 121 millones de dólares por un servicio de suscripción con 700.000 abonados, muy lejos de las decenas de millones de usuarios de su etapa P2P. Con esa compra, Best Buy quería plantar cara al iTunes de Apple y a Amazon MP3.

El 1 de diciembre de 2011, Napster pasó a manos de Rhapsody, un servicio de música en streaming que tampoco quiso dejar pasar el tirón de la marca. En 2016, con un rotundo "Somos Napster", adoptó ese nombre para toda la compañía. En aquellos años, Napster llegó a aliarse con operadoras como Telefónica y Vodafone para ofrecer su servicio.

Y la marca siguió saltando de dueño en dueño. En marzo de 2025, la compañía de tecnología inmersiva Infinite Reality compró Napster por 207 millones de dólares, y dos meses después se rebautizó a sí misma como Napster Corporation para lanzar una división de IA. Hoy, el Napster que puso en jaque a la industria musical vende "artistas" generados por IA y está en pleitos con Sony Music por regalías impagadas.

¿Y sus fundadores? Sean Parker ("man0war") fue el primer presidente de Facebook, invirtió en Spotify y hoy es multimillonario y filántropo. Shawn Fanning ("napster") siguió fundando empresas, entre ellas Snocap, Path, Airtime (de nuevo con Parker) y Helium, y ejerce como inversor en startups.

Imagen | Mick Haupt, Fredrick Tendong, Jason Leung, Calvin Wise, Wes Hicks

En Xataka | Nadie sabe qué hacer con Napster: lo último, les compra una plataforma de conciertos en realidad virtual

En Xataka | Descargas vintage: cómo es utilizar de nuevo eMule en los tiempos de Netflix

En Xataka | Spotify ha sufrido el mayor robo de música de la historia. Uno que nos confirma que la mayor parte de su catálogo jamás se escucha

View the original on Xataka →

KioskNews shows a cleaned-up reading view extracted from the publisher’s page — the original always lives on their site, not ours.